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Juegos Olímpicos: Ginóbili, la principal motivación de Kobe en Beijing 2008

15:43 16/10/2020 | Bryant fue uno de los líderes del Redeem Team. Sabía que los suyos tenían que derrotar a Argentina para conseguir el oro. Manu fue su obsesión.

Bryant ante Ginóbili en los Olímpicos de Beijing 2008 (Foto: FIBA)

Manu Ginóbili y Kobe Bryant compartieron una sana rivalidad desde que el zurdo llegó a la NBA. Curiosamente, el escolta tuvo su primera aparición oficial en la liga un 29 de octubre de 2002, ante los Lakers en el Staples Center. Desde ese momento, el argentino consiguió un notable debut y su figura quedó estampada como una efigie en la mente del norteamericano.

A lo largo de los años sus vidas se cruzarían en múltiples oportunidades y ambos desarrollarían una relación de respeto, marcada por la competitividad que les permitió ser dos de los jugadores más importantes de la historia. Uno de esos episodios se dio en la previa a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, cuando el entrenador de Estados Unidos, Mike Krzyzewski, diseñó el famoso Redeem Team, llamado a traer de vuelta el dominio de su país en las competencias internacionales a nivel selecciones.

A pesar de que el entrenador de Duke University llegó al puesto de técnico en jefe tres años antes, fue recién en el 2008 cuando pudo construir un equipo con su piel, forma y esencia. Los pilares estaban establecidos y los líderes también. El principal de ellos era Kobe, quien al comienzo de la preparación les dejó claro a todos la manera en la que iba a competir. 

¿Su motivación? El equipo que usaba la camiseta celeste y blanca, que les había ganado en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Sí, es la selección que ustedes piensan. “Kobe sabía que para que ganásemos la medalla de oro teníamos que ganarle a Argentina, ya sea en la fase de grupos o en la final. También entendía que para hacerlo tenía que defender y frenar a Ginóbili”, contó el coach en el podcast de JJ Redick.

“Creéme, ya tenía eso analizado y diagramado, estaba preparado para la tarea. No era solo para dar el ejemplo con el equipo. Poseía esa visión, es algo muy loco”, siguió Mike, quien además dejó claro la inhumana forma en la que Bryant encontraba diversas formas de motivarse. “Cuando nos tocó jugar contra Argentina, estábamos ganando por 20 puntos y Manu se lesionó”, comentó. 

Cualquiera podría pensar que la diferencia se mantendría o aumentaría. Pero ocurrió todo lo contrario: “La brecha se achicó a 6, porque Kobe ya no estaba interesado”. 

Esa actitud se transformó en otra muestra del liderazgo de Bryant, que le permitió a Estados Unidos volver a ser lo que fue. El enfrentamiento con Argentina terminó 101-81 a favor de los yanquis, quienes luego de vencer a España en la final le devolvieron el respeto a un seleccionado que lo perdió. Una medalla de oro colgó en el pecho de cada jugador del norte y todo cambió. Kobe fue nodal y su irrupción colosal.  

 

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