Informe

La historia desconocida del inicio del Showtime de los Lakers

19:44 13/07/2020 | El equipo angelino cambió la forma de jugar en la NBA de principios de los '80, tras un accidente que provocó el cambio del primer entrenador de ese equipo.

Brad Holland, McKinney y Magic antes de comenzar la temporada 1979/80 (Foto NYT)

La NBA tiene algunos períodos bastante marcados en su historia. Unas cuantas décadas iniciales sin demasiada trascendencia en cuando a popularidad, o al menos en cuanto a éxito económico, estuvieron sostenidas por unos Boston Celtics multicampeones, un duelo Chambarlain-Russell que dio de comer mucho tiempo, varios cracks solitarios y mucho murmullo extradeportivo: peleas, drogas, etc. No era un gran negocio. 

Si hubiese que ponerle fechas a los grandes cambios, hay 3 que ocurren en forma bastante cercana. Primero: el arribo de Magic Johnson y Larry Bird en 1979. Segundo: el ascenso de David Stern a Comisionado de la NBA el 1 de febrero de 1984. Tercero: la llegada de Michael Jordan a la Liga ocho meses después. En este caso, hablaremos sobre algo que tiene que ver con el primer punto. 

Los Lakers de esa época eran un gran equipo, pero desde 1973 no ganaban el título, que venía surfeando por franquicias que en ese período tuvieron la chance de ganar su único campeonato, como Milwaukee, Portland, Washington y Seattle. Con la llegada de Magic Johnson, pero además con el cambio de dueño de los Lakers (comprado por Jerry Buss), iba a ocurrir algo especial. 

Buss quería darle a los Lakers la impronta del juego vistoso, y para eso contrató a Jack McKinney, un entrenador de 44 años que había sido jugador en la Universidad (dirigido por Jack Ramsay), y que venía de ser asistente del propio Ramsay en los Blazers campeones de 1977. McKinney captó rápido lo que el dueño quería y así surgió una forma de jugar que, con el tiempo, quedó registrada para siempre con el apodo de Showtime. El personal con el que contaba era perfecto: jugadores talentosos, rápidos e inteligentes. 

Sin embargo, pocos recuerdan a McKinney. Y tiene lógica. Habiéndose jugado 13 partidos de la temporada 1979/80 (marca de 9-4), el 8 de noviembre de 1979 el coach se dirigía en su bicicleta para jugar al tenis con Paul Westhead (su asistente en los Lakers), cuando en el barrio de Palos Verdes la cadena de su bicicleta se trabó y McKinney salió despedido hacia adelante, golpeando su cabeza contra el cemento. Entró en coma, estado en el que estuvo 3 días. Mientras se recuperaba, Buss nombró a Westhead entrenador interino, quien a su vez llamó a un exjugador que actuaba como comentarista de la TV para que le diera una mano como asistente. Un tal Pat Riley. 

Westhead encaminó a los Lakers a un récord de 60-22, ganaron el título de 1980 con el recordado último juego de Magic Johnson jugando de pivote la final contra los Sixers teniendo 20 años y siendo rookie, y el futuro de McKinney en la franquicia murió. McKinney se fue de la franquicia a Indiana, con el que fue elegido entrenador del año en 1980/81, aunque no logró el título. 

Después de perder el título en 1981, los Lakers entraron en crisis y Magic Johnson, luego de apenas 11 partidos de la campaña 1981/82, le dijo a Buss que quería el trade si seguía Westhead. Obviamente, el amigo Paul terminó ahí mismo su carrera en los Lakers, quedando a cargo...sí, el que usted imagina: Pat Riley. Los Lakers ganaron el título ese año, y 3 más en el resto de la década, siempre con la fórmula Riley-Magic- Worthy-Jabbar. Para el común de la gente, el Showtime fue obra de Riley pero, como usted verá, esa historia está incompleta. 

¿Qué fue de la vida de McKinney? Tras quedarse en Indiana hasta 1984, fue despedido y fichado por Kansas City Kings (hoy Sacramento), pero duró solo 9 partidos. Dicen que el accidente le había dejado secuelas y que olvidaba las cosas mientras dirigía. No volvió a entrenar y puso un local de ropa deportiva en Philadelphia, además de dar clínicas. 

Hace unos años, lo reportearon para el libro de Jeff Pearlman (Showtime: Magic, Kareem, Riley y la dinastía de Los Angeles Lakers en los 80s) y dijo: "La vida no es justa, pero estoy ok con cómo se dieron todas las cosas, porque soy una persona querida". McKinney falleció el 25 de setiembre de 2018 por una lesió cerebral, a los 83 años. En su casa de Naples, Florida, solo quedó una copa vino de cristal que recuerda su pasado más glorioso, con la leyenda LAKERS.

Fabián García / [email protected]
En Twitter: @basquetplus

Fuente: 
New York Times

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