Previa LNB 2019/20

Comienza la Liga 2019/20: todos contra San Lorenzo (Capítulo V)

02:26 09/11/2019 | El tetracampeón de la competencia buscará desde este sábado el quinto anillo consecutivo; enemigos centrales y detalles de la nueva temporada.

Foto La Liga Contenidos
Si tuviéramos que ponerle un nombre a la temporada 2019/20 de la Liga Nacional, elegiríamos: La temporada de la resistencia. La crisis económica que pega duro en la Argentina ha tenido un impacto fuerte en el torneo, que ya venía con problemas a resolver de antes, y que esta historia acentuó. 
 
En La resistencia hay protagonistas muy distintos, y por eso haremos una separación quizá injusta, pero que en algunos casos es muy clara, y que tiene que ver con lo presupuestario, que no siempre se ve reflejado en la tabla de posiciones final. En el primer escalón de este grupo hay solamente dos equipos: San Lorenzo y Quimsa. Con diferencia, son los dos más poderosos económicamente y así se refleja en sus planteles. San Lorenzo va por el quinto título en fila y cambió bastante a su plantel. Sobre todo, lo argentinizó, tras un año donde tuvo una presencia amplia de extranjeros. Se quedó con el mejor (Tucker), sumó al uruguayo Batista de su vencido en la final (doble propósito) y cambió a un obrero por otro (Williams por Anthony). Después se llevó lo mejorcito que había en el mercado criollo (González, Piñero), repitiendo la maniobra de Batista, e incluso al entrenador del club cordobés, Facundo Muller. Justamente el coach tendrá el peso más grande. Sin la experiencia de sus antecesores (Lamas, García), pero con las mismas obligaciones, o más incluso, tendrá que ganar lo mismo que Gonzalo, y quizá algo más, porque hay dos torneos que ninguno de los anteriores ganó: Súper 20 e Intercontinental. Lograrlo le será duro porque el equipo se modificó mucho y cuando llega un entrenador a un campeón la duda es cuánto hay que ponerle de estilo propio. Aquí hay algo muy claro: San Lorenzo trajo a Muller para que el equipo juegue con 10, el mayor reproche que tenía con García, y en la teoría es muy lindo, pero después hay que hacerlo dejando a todos contentos. Ese será el gran desafío del entrenador.

Quimsa también cambió mucho, incluso de coach (González por Santander), y no dejó muchos recuerdos del plantel 2018/19, salvo Brussino y Mainoldi. Se potenció con extranjeros buenos y reconocidos y, con el correr del Súper 20, empezó a ver resultados. González pudo elegir jugadores de su gusto y, como viene ocurriendo en estos años, voltear a San Lorenzo en el gran objetivo. Si no lo consigue, tampoco se le podría reprochar demasiado. 

 
El segundo lote de clubes, a nuestro juicio, es un poco más amplio que el primero: Instituto, Comunicaciones, La Unión y Boca Juniors. Instituto bajó su presupuesto a partir de las salidas de sus jugadores más importantes (Batista, González y Piñero), recuperó a Dwayne Davis y después agarró lo que pudo en el mercado. Tiene buen plantel, también entrenador nuevo y muchas ganas, aunque sin locuras económicas. Comunicaciones viene subiendo año a año en pretenciones y este año debería ser el del salto al primer plano, llámese semifinales. Renovó a casi todos y sumó a Fierro, Crawford y al pibe Guerra. Es mejor equipo que el año pasado. La Unión es otro que se potenció mucho, con el retorno de Francis y Young, el fichaje de Giorgi, Pérez, Vasirani y Fernández y las renovaciones de Maldonado y Elsener. Es un equipo largo, y apostó por un entrenador novato, pero que conoce al club, para conducirlo. Veremos. Boca todavía no completó el plantel que espera Narvarte, por el lado de los extranjeros, pero en el grupo de nacionales está muy bien armado con todos los que renovaron: Konsztadt, Flor, Gargallo, Sandes, Sansimoni y Boccia, más el agregado de Leiva. Tras el sueño de traer a Scola frustrado, lo que necesitan es dos extranjeros sólidos. Con eso, puede pelearle a cualquiera de este lote. 
 
 
El tercer grupo es el más grande. Sería la clase media de la sociedad liguera: Regatas, San Martín, Olímpico, Peñarol y Gimnasia. Los dos equipos correntinos tienen aspiraciones similares, con San Martín cambiando drásticamente planteles pasados muy caros en su plantilla extranjera, apostando más por un entrenador joven y estudioso como Vadell, chicos con hambre y foráneos humildes. Regatas, sosteniendo una continuidad de la mano de Victoriano, con pocos cambios y con un plan que en su estreno, el año pasado, salió más que bien. Se acomodó a la nueva era de vacas menos gordas.

Olímpico perdió a la base que lo metió en semifinales el año pasado, apostó por algunos extranjeros conocidos y recuperó a Tintorelli, más jugadores que venían de demostrar que podían estar a alto nivel, como Lucas Ortiz. Su objetivo es merodear a ver si puede colarse en el lote dos. Gimnasia apostó más a la continuidad, como Regatas, y como Vargas se le hizo imposible, llevó al mejor nacional que había en el mercado como pivote, Roberto Acuña. Luego, la línea de juego de Villagrán da resultados y ya se notó en el Súper 20, metiéndose en la F4. Peñarol, por último, es de los pocos casos que subió su presupuesto en extranjeros, quizá por el hecho de recibir un buen dinero del exterior por las salidas de Juani Marcos y Vaulet. Mezcla eso con mucho piberío con potencial y un entrenador obsesivo. 

 
 
 
Un cuarto bloque de equipos lo formaríamos con Ferro, Obras, Estudiantes, Atenas y Platense. El trío metropolitano más los entrerrianos y cordobeses. Ferro y Obras tuvieron muy buenos resultados el año pasado, pero en ambos casos perdieron a su faro: Mitchell los verdes y Anderson los tacheros. Igual, tienen ambos buen plantel de nacionales, como para disimular la carencia de divisas para traer buenos extranjeros. Estudiantes también perdió a su faro, que era argentino, Leandro Vildoza, y no sumó nada como para reemplazarlo al mismo nivel. Año de transición. Atenas, parecido. Otra vez prioriza el estadio antes que el plantel y vuelve a poner a los buenos pibes al frente de la responsabilidad que el año pasado casi lo deja en la segunda categoría. La experiencia quizá le sirva. Platense invirtió poco en nacionales y no fichó extranjeros para el Súper 20, por lo que empezará casi de nuevo con la Liga. No tiene demasiadas obligaciones ni presiones, pero si tarda en acomodarse lo puede pagar caro al final. 
 
El quinto y último bloque lo armamos con el llamado Menos doce mil. Es el grupo de clubes que gastan menos de 12.000 dólares mensuales en salarios (800.000 pesos) y, por ende, deberían ser los que ubiquen los lugares de abajo, aunque eso después muchas veces cambia. Son Argentino, Bahía Basket, Libertad e Hispano. Los 4 saben que la meta es zafar del descenso. Argentino es un batallador constante, con lo cual no lo sufre tanto, porque está acostumbrado. Huarte armó una escudería preparada para eso. Bahía es casi lo opuesto. Una mezcla de jóvenes sudamericanos de diferente nivel, algunos con buena proyección, más el liderazgo de Levy y un nuevo concepto en cuanto al cuerpo técnico, donde todos (4) hablan y deciden. El experimento tendrá una prueba de fuego este año. Libertad probablemente es el que la tiene más complicada. El año pasado hizo milagros con un equipo armado sobre jugadores de la Liga Argentina, y prácticamente perdió a todos: Cáffaro, Saglietti, Copello, Cuello, Figueredo, Thomas y Zago. Saborido tuvo que armar el rompecabezas de nuevo, pero con jugadores de menor nivel. Temporada para sufrir de principio a fin. Algo parecido ocurre con Hispano, que perdió a dos de sus hombres clave del año pasado: Tabarez y Podestá, además de Scott, que fue determinante. Bianchelli encontró reemplazos en un trío de extranjeros medianamente confiable y algunos refuerzos nacionales de origen distinto: veteranía en Mansilla y juventut en Barreiro y Cerminato. Otro experimento. Uno más.  
 
Fabián García / [email protected]
En Twitter: @basquetplus

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