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La velada en la que Magic Johnson se vistió de blanco

17:27 10/01/2021 | El exjugador de los Lakers llegó a España para disputar un amistoso en la cancha del Real Madrid. Se robó el show y hasta usó la camiseta merengue.

Johnson en el Real Madrid (Foto: AS)

La 32 de los Lakers a partir de los 80 tuvo un solo dueño. Se llamaba Magic Johnson y verlo parecía un sueño. Lengua afuera, sonrisa contagiosa y magia en cada jugada. Destilaba alegría, no transpiración, y hacía un show en cada ocasión. Físico privilegiado, inteligencia consumada y nada más que un balón para disfrutar de la situación. 

Un 7 de noviembre de 1991 su llama se apagó y en el legendario Forum de Los Ángeles dijo adiós. Era hora de retirarse de la NBA, pero, afortunadamente, la naranja jamás dejaría de picar. Esos caminos lo llevaron a España, donde fue una de las figuras del Dream Team que se coronó en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. 

Después de eso, el base vivió de todo. Regresó a la NBA para dirigir a los Lakers en calidad de entrenador en jefe y en 1996, cuando tenía ya 36 años, decidió ponerse las zapatillas y disputar 36 partidos (32 de temporada regular y cuatro de playoffs) que le pusieron un cierre definitivo a su espectacular y gloriosa carrera.

El último baile no se abrió de nuevo y España lo esperaba con los brazos abiertos. El hecho en cuestión se produjo el día de los Reyes en 2002, cuando un equipo denominado Magic-All Stars se presentó al Raimundo Saporta para deleitar a todos los fanáticos, entrado ya en sus 42 años, un poco pasado de peso, pero siempre con esa característica e hipnotizante sonrisa.

Cedric Ceballos, excompañero de Magic en los Lakers, Larry Spriggs y el hijo de Kareem Abdul-Jabbar fueron algunos de los refuerzos del conjunto de Johnson, quien juntó el mejor grupo que pudo para ese amistoso. El Real Madrid estaba celebrando uno de los actos del Centenario del club y Florentino Pérez, el presidente, deseaba juntar al Dream Team, pero tuvo que conformarse con el exarmador. 

Antes del partido el querido guardia realizó una clínica para 200 pequeños y pequeñas, vio un partido de fútbol en el palco del Santiago Bernabéu y se hizo querer por una sociedad que hace mucho lo adoraba. 

Lo mejor, sin embargo, ocurrió en el choque, en el que Johnson jugó nada más y nada menos que los 40 minutos. No solo eso, hasta se dio el lujo de competir cinco de ellos con la histórica camiseta del Real Madrid, inmortalizando su número en una de las escuadras más importantes de Europa y el mundo. 

Los blancos eventualmente ganaron el partido, pero el resultado fue lo de menos. Aquella jornada el imponente norteamericano se robó el show y conquistó a la afición. En ese momento nadie tuvo noción de su acción. En la actualidad se continúa hablando de ese día de pura diversión en el que un balón conquistó el blanco pabellón.

 

 

Ignacio Miranda/ [email protected]
En Twitter: @basquetplus
En Twitter: @nachomiranda14

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