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Finales NBA

El análisis de Vadell, J4: gran película sin actores famosos

20:30 15/07/2021 | El coach de San Martín de Corrientes continúa escribiendo para Básquet Plus sobre las finales de la NBA. Hoy, el Juego 4.

Giannis Antetokounmpo y Middleton, el combo perfecto defensa-ataque (Foto Getty)
Partido donde murió la modernidad: fue una guerra de midrange y ganó el que tiró con peores porcentajes, con multiplicación de posesiones a partir de los rebotes ofensivos y las pérdidas (17 a 5), ambos apartados estadísticos favoreciendo a los Bucks. Con eso compensaron la falta de acierto: 19 tiros de campo y 10 tiros libres más que Phoenix tiró Milwaukee. CANTIDAD por sobre CALIDAD.

Un triunfo un poco antiestético en el aspecto general pero de contundencia en los últimos 2 minutos, con una pérdida de Chris Paul (podía pedir minuto en esa jugada) y una tapa de otro planeta de Súper Anteto que nos dejan muchos mensajes, a saber.
 

PRIMERO: CÓMO DESPERDICIAR UN GRAN PARTIDO POR PERDER EL BALÓN.
MIL tuvo 24 a 5 en puntos después de pérdidas provocando y 15 a 0 en puntos de contraataque. 
Desde que Budenholzer puso a Holiday sobre Paul como defensor principal (segundo partido), bajo su marca directa Paul ha perdido más balones que asistencias ha repartido. Su trabajo de desgaste está siendo tremendo. Y es muy importante para Phoenix recuperar su impacto. Dijo Andres Monje.
 
SEGUNDO: LOS MINUTOS FINALES DE MILWAUKEE SON DE UN TAL MIDDLERON EN ATAQUE Y DE ANTETO EN DEFENSA. 
Casi terminaba el tercer cuarto cuando miré las estadísticas de Middleton: 22 tiros para 22 puntos. Un regular buen partido hasta allí. Terminó con 33 tiros y 40 puntos. Impresionante producción ofensiva de unos Bucks que no le daban a su público ninguna certeza.
 
TERCERO: EL MIDRANGE NO MURIÓ SI NO TE DEJAN TIRAR TRIPLES, ME DIJO JOSÉ SENTIDO COMÚN Y ME PIDIÓ EL TELÉFONO DE DARYL MOREY.
Los tiros de tres puntos y su probabilidad de puntos por posesión más elevada cuando se puede encontrar la regularidad de sus ejecutantes muere el día que no te dejan tirar más que en aclarados 1x1, y eso es para pocos y meterlos en finales de la NBA, para muy muy pocos. Los tiros de 3 de rotación de balón con pases y tirar sin poner el balón en el piso no es algo que se obtiene con frecuencia. Incluso en el romper y tocar no te dejan pasar afuera, todos salen fuerte a contestar los tiros, y es allí donde aparecen los lanzamientos cortos después de dribling. Ayer fue una batalla.
CUARTO: EL QUE MEJOR JUEGA PUEDE PERDER.
Booker brillaba después de un mal partido, con jugadas de mano a mano para brindarle más control y lectura, y no tanto pick and roll para que no le cambien. Eso lo puso en un escenario ideal para que el de ayer fuera el día. Una clase magistral de paradas, frenos y cambios de ritmo sin perder la estética y la puntería, con Crowder como siempre cumpliendo su juego sin balón y castigando a la sobre ayuda, con Ayton sin tanto roll pero muy rebotero y activo. A Bridges, que casi ni había tirado en el primer tiempo del partido anterior, se lo veía muy activo. La banca estaba respondiendo mucho más que la de Milwaukee, (¡como me gusta Cam Johnson!). Incluso el juego sin pivotes, intentado no exponer a Kaminsky, tuvo parciales buenos. La defensa estaba bien, congestionando fuertísimo la pintura, y con Payne activo a lo Campazzo invitaba a soñar. Faltaba mejorar el rebote defensivo. Solo las pérdidas de Paul eran un lunar, pero Chris parecía remediar metiendo tiros importantes ante la prematura carga de faltas de Booker, que lo obligaron a descansar inesperadamente. Hubo como una maldición en esa clara falta no cobrada que era la 6º de Booker. Todo empezó a perder la sinergia que hacía pensar que al final terminaría ganando Phoenix.  Intensidad límite, hermoso partido en mi opinión, pero...
 
PUM… ¡EL BLOQUEO DE GIANNIS CAMBIA TODO! 
Parecía que todo eso que hacia Milwaukee un poco rustico se imponía, todo eso de atacar fuerte a Booker para que no solo ataque sino que defienda y se comprometa, desgastándolo y cargándolo de faltas empezaba a tener sentido, pero de golpe se abrieron los caminos de la mano del sobrio como un fraile franciscano Middleton, un profeta que limpió el final con su luz.
 
Va para largo, va a ser emocionante, esto es una gran película pero sin actores famosos.
 

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