Historias LNB

Lucas Reyes, ilusiones que viajan al sur

12:28 15/07/2021 | Después de unas temporadas de fogueo en Instituto, el Chiri se muda a Río Gallegos para asumir un rol más protagónico en Hispano. Conoce su historia en Básquet Plus.

Lucas Reyes, la nueva cara para Hispano (Foto: Liga Contenidos)

Estar en el momento justo y en el lugar correcto puede ser un primer paso para un salto en una carrera deportiva, encontrarse en un proyecto que de el lugar necesario puede significar un voto de confianza para aquellos que están en las gateras esperando por asumir un rol de mayor protagonismo. Lucas Reyes, oriundo de Mendoza, es uno de los jugadores listo para un nuevo desafío e Hispano será el escenario donde el Chiri tendrá la oportunidad de emerger, sacar a la luz todo su potencial y buenas intenciones que dejó ver en su paso por la Gloria. 

“Lo de Hispano se dio que mi representante se comunicó conmigo y me avisó que había un interés de parte del club y de Matías (Huarte); me gustó bastante la oportunidad, sentía que era una linda chance de jugar, de mostrarme, un lindo desafío. Estoy más que agradecido a Instituto que me dio la posibilidad de irme a Hispano a seguir creciendo. Estoy con muchas ilusión y ganas de ir entrenar”,afirmó Reyes como antesala a la charla que tuvo con Básquet Plus y su ilusión de un cambio de aire en Río Gallegos.

Matías Huarte, ex entrenador de Argentino de Junín, dejó su zona de confort en el Turco y le dio el sí al elenco Celeste en busca de afirmar su carrera y para ello viene confiando para el armado del equipo en jugadores jóvenes y mucho potencial para desarrollar como el caso de sus bases, Víctor Fernández y Reyes al mando del equipo. Sobre esta cuestión y sus expectativas iniciales en Hispano, el Chiri contó: “Desde lo grupal las expectativas son las mejores, somos un grupo joven que cada uno va a aportar su energía y tratar de elevar y realizar la idea que quiera el entrenador del juego. Estoy muy motivado y espero poder plasmar en la cancha la confianza que depositó Matías en mí”.

Papá Fernando también fue jugador de básquet y de renombre en Mendoza, habiendo vestido distintas camisetas en la provincia cuyana y teniendo una destacada temporada en aquel Regatas que perdió la final por el ascenso a la Liga Nacional ante Luz y Fuerza de Posadas dirigido por Rubén Magnano. Con ese antecedente, el pequeño Lucas tenía todos los números para seguir los pasos de su progenitor pero hubo otras opciones antes que el básquet, deslizó: “Pasé por varios deportes, hockey, fútbol y hasta hice karate en una ocasión. Mi viejo tenía ganas de que arranque a jugar al básquet, pero a mi nunca me había llamado la atención, por eso pasé por tres o cuatro deportes y después dio la casualidad de arrancar gracias a que un día que estaba en el club, en Murialdo, un compañero de colegio me invitó a entrenar, me gustó y le pegué hasta ahora”.

Con su padre comparten la pasión de la pelota naranja, Fernando solía meter viajes relámpagos a Córdoba para ir a ver jugar a su hijo y darle el apoyo en sus primeras armas en el profesionalismo. 

“Con mi viejo siempre el tema central de las conversaciones es el básquet, desde chico siempre me apoyó yéndome a ver todos los fines de semana, desde que era mosquito hasta ahora cuando estaba en Córdoba se hacía escapadas para venir a verme. Siempre tuvimos una linda relación y con el básquet como conector y además jugaba de base como yo, la altura no nos dio para más", aseguró entre risas.

Este último comentario en tono risueño sobre su estatura, quizás en etapa de inferiores hubiera significado una traba para su desarrollo y un interrogante sobre sus aspiraciones a llegar bien lejos con el básquet: "La verdad que nunca me fue un peso el tema de no ser tan alto. Lo que si trataba por ahí de hacer otras cosas para suplantar la falta de altura, ya sea la velocidad o las flotadoras para poner un ejemplo más técnico. Me siento bien con la altura que tengo, no tengo drama con eso”, explicó el surgido en Murialdo y muestra también una punta de su caradurez para el juego sin miedo a nada a pesar de su 1.75.

“Campazzo es un jugador que admiro, es un ejemplo para nosotros los chiquitos de cómo hace para suplir la falta de centímetros con otras cosas y que no se note. También el otro que me gusta mucho, pero que es de otro mundo, es Curry, me encanta”, expuso sobre sus ídolos en lo que respecta a su posición en la cancha y la capacidad atlética que muestra el base cordobés para imponerse en la NBA.

En aquellos jugadores que se convierten en profesionales y porque no en estrellas más adelante en el tiempo, siempre habrá un día, un partido, un punto de inflexión que recordarán como un antes y después. En el caso de Reyes, un encuentro con la selección de Mendoza en un Argentino U15 fue el día que le salieron todas y que le dio la chance al poco tiempo de poder ir a probarse a un equipo de Liga.

“Hubo un partido en un Argentino U15, jugaba para Mendoza contra Buenos Aires y las cosas me salieron bastante bien. Justo estaba en la cancha Matías Balzaretti, quien es el que recluta para Instituto y era en ese entonces entrenador de Santa Fe . Estaba dentro de la edad que por ahí estásviendo si irte a jugar afuera o no y unos meses más adelante me llamó para proponerme ir a probarme a la Gloria y terminé quedando”, resaltó.

Los buenos rendimientos lo pusieron en el radar de las selecciones nacionales y así fue que quedó en el plantel de la "00", aquella camada que se hacía llamar así y que tanto dio que hablar en cuanto a expectativas con Leandro Bolmaro como figura visible de ese equipo. “Me pone muy contento que Lea (Bolmaro) y Fran (Cáffaro) estén entrenando con la mayor, ambos vienen haciendo las cosas bien hace tiempo. Se los ve bien, entrenando mucho, son dos chicos muy disciplinados para eso y son buenas personas, me pone muy contento”, sostuvo sobre la posibilidad que tienen sus ex compañeros de poder ir a un Juego Olímpico nada más y nada menos.

Con sus compañeros de selección se dio el gusto de jugar un Mundial en Grecia en categoría U19 y justamente en esa cita ecuménica sufrió el peor revés en su carrera o al menos el que más le cuesta digerir hoy en día, aquella derrota con Puerto Rico en los octavos de final: “Sí, creo que es el partido que más me duele lejos. En la fase de grupos habíamos hecho todo bien, ganándole a Rusia, Filipinas y Grecia como local, remontando por ejemplo un partido duro. Son esos días en que no salía nada, la pelota no entraba de ninguna forma, pero más allá de eso creo que hicimos un buen mundial”.

Como todo deportista en el ámbito profesional, los sueños y las metas están ahí en el inconsciente de cada protagonista. Para Lucas, pensando todo con tranquilidad y teniendo en cuenta el presente, jugar en Europa es su sueño: “Me gustaría poder hacer las cosas bien acá en Argentina primero y principal y si está la chance en algún momento poder irme al exterior, a Europa principalmente. Igualmente soy consciente que para poder dar ese salto, primero me tiene que ir bien acá”.

“No se si es el momento justo, pero sentí que era una linda posibilidad, el interés del técnico me convenció. Sentí que era un chance que no podía desaprovechar", fue la frase de cierre que utilizó el armador mendocino para expresar su particular sensación de cambiar de equipo.

Desfachatez, talento y personalidad, las tres características del juego de Lucas Reyes y sabiendo que nunca es tarde para el que sabe esperar, se pone a punto para vivir su temporada en el sur con una valija llena de sueños e ilusiones a disposición de Hispano Americano, el equipo que confío en él y al que no se le cruza por la cabeza fallarle.

Mauro Osores / [email protected]
En Twitter: @basquetplus
En Twitter: @osoresmauro

 

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