Liga Nacional

Luz y Fuerza, el desconocido equipo de Posadas que jugó la Liga Nacional

19:28 20/09/2020 | Oberá TC accedió hace unos días a la primera, pero no fue el primer conjunto de la provincia en llegar. Antes hubo un club que sorprendió a todos.

Luz y Fuerza terminó noveno (Foto: Live Basketball)

Oberá TC se convirtió en los últimos días en el nuevo integrante de la Liga Nacional. El conjunto celeste llegó a la primera tras comprarle la plaza a Estudiantes de Concordia, luego de unas excelentes campañas en la Liga Argentina. Federal como pocos, el certamen del país siempre está ampliándose hacia nuevos lugares. Pero la provincia de Misiones no es de vanguardia y su paso por el torneo ya tiene un antecedente previo. 

Se trata del conjunto Luz y Fuerza de Posadas, Misiones. Lamentablemente, los de la tierra colorada tuvieron un recorrido efímero por la Liga. Ese camino, lejos de ser banal, fue notable y, a pesar de que duró solo una temporada, quedó marcado por las particularidades.

Nada (o todo) es casualidad

La primera de ellas se dio antes del arribo a la Liga, cuando Luz y Fuerza contrató al gran Rubén Magnano como entrenador. El cordobés venía de ser campeón con Atenas en el Sudamericano y había viajado como asistente de la selección nacional al Mundial de Canadá 1994. Los verdes habían prescindido de sus servicios y el mercado se encontraba ya cerrado, por lo que la oferta de los posadeños le cayó mejor que la salsa de tomate a una pizza. 

En total fueron 40 partidos los de Magnano en el ascenso con Luz y Fuerza, en los que tuvo un récord de 10 victorias y 13 derrotas en la regular, y de 9-4 en los playoffs. Para esa época, la gente, que era más amena al fútbol, comenzó a pasarse al básquet y en postemporada la magia ocurrió. Primero cayó Libertad en cuartos, luego Obras en semis y finalmente Mendoza de Regatas (3-2). Un 83-81 en el legendario estadio del club Tokio fue el golpe final que desató la locura en el norte, con los posadeños consagrándose campeones del torneo. 

¿El secreto? Los exhaustivos entrenamientos de Rubén. Corridas en una pista de atletismo a las afueras de la ciudad provocaban que los jugadores salieran de las prácticas con los pies colorados como su tierra y mucha pero mucha energía extra. Integrantes del plantel compitiendo con lesiones, personalidad y mucha actitud también ayudaron y todos se complementaron.

Un nuevo día

Eso fue el ascenso. Luego llegó la Liga y en la temporada 1995/96 el conjunto Luz y Fuerza se convirtió en el primero de la provincia en subir a lo más alto. Los colores del arribo se degradaron y todo fue blanco y negro. "La página posterior fue extremadamente triste. Los por qué los desconozco. Después de tanto esfuerzo y tanta lucha, de jugadores, de cuerpo técnico. Nos quedaron debiendo la mitad de la temporada en la Liga Nacional. Vivimos situaciones de bajo nivel”, recordó Magnano en una nota con Misiones Basket.

Aquel conjunto que había llegado como el mejor del ascenso confirmó su sprint y empezó muy bien la Liga, a pesar de todas las incomodidades que lo rodeaban. Ganó las dos primeras fechas de visitantes (contra Estudiantes de Bahía y Gimnasia de Comodoro) e incluso liquidó de local en el polideportivo El Zaimán al poderoso Atenas (99-91) en un partido que no entró ni un respiro.

Todo se modificó en la segunda fase y los posadeños se derrumbaron. No se clasificaron a playoffs y ni Jerome Mincy, Herb Blunt, Ale Coronel o Mario Milanesio lograron despertarlos. Tampoco lo consiguió Magnano, que volvió al Griego al terminar la campaña.

Caminos separados

Olimpia de Venado Tuerto se consagró campeón y Luz y Fuerza no tuvo resplandor. Entre sombras y oscuros desapareció del radar de la Liga Nacional y nunca más hubo igual. 

Por suerte llegó Oberá y Misiones otra vez apareció en el mapa. El foco está en el norte y el torneo otra vez se expande. El destino está en sus manos. 

 

Ignacio Miranda/ [email protected]
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