Especial

Historias únicas: Chapu y su encuentro con Ivanovic en ¡Eurodisney!

13:14 22/04/2020 | El alero argentino se había tomado unos días, los primeros desde su llegada al Baskonia, y se fue a París con su esposa, pero se dio una situación inesperada.

La foto de la prueba: Chapu con Paula adelante, Dusko y su familia en los dos vagones siguientes (Foto libro El Chapu, Memorias de un guerrero)

Extracto del Libro "El Chapu, Memorias de un guerrero"
 

En los primeros 4 juegos de la 2000/01, Nocioni seguía inseguro desde la línea de 3 puntos (0/6), hasta que Ivanovic le dijo que tenía que tirar. “Me insistía porque me flotaban todos. De las pocas veces que me dijo algo de ese estilo. Porque Dusko no era muy comunicativo. No me decía ‘quiero esto de vos’. Lo manejábamos más con sus asistentes. Y lo mío fue progresivo. Empecé reboteando mucho, después en ofensiva Bennett repartía el juego muy bien, hasta que se fue dando el tema del tiro”. En esa temporada, terminó con 57/157, un 36%, emparejándose ya a la cantidad de tiros de dos que tomaba (120/208). 

Ese año de Chapu merecería una miniserie de 6 capítulos, al menos. En medio de una racha de triunfos, uno fue ante el Cantabria Lobos, el 20 de noviembre de 2001. Aunque Baskonia ganó, Chapu no jugó muy bien (7 puntos, 7 rebotes, 5 pérdidas) y Dusko se la agarró con él en el vestuario. “Me dijo que no sabía jugar al básquet y que si entraba en una cancha era solamente por mis compañeros, que gracias a ellos podía jugar bien”. Después de ese partido, por primera vez en la temporada, Ivanovic les dio unos días libres porque la ACB paraba ya que España debía jugar tres partidos del Pre Europeo ante Rumania (21 de noviembre), Dinamarca (24) e Israel (28). El siguiente partido del Baskonia era el 1 de diciembre, de local ante Estudiantes. Chapu estaba tan feliz que le dijo a Paula (su novia) de irse unos días a París. “Nos fuimos 4 días. El problema fue cuando, muy poquito antes de viajar, nos enteramos que Dusko también se iba a ir a París con la familia. Yo llegué a pensar en cancelar todo, porque me tenía que tomar el tren después del partido que me había gritado, y pensaba que él se iba a creer que estaba más pendiente del viaje que del juego, pero al final decidimos ir porque teníamos que tener mucha mala suerte para encontrárnoslo”. 

Ya en París, durante el viaje, Andrés y Paula fueron a Eurodisney. Una vez en el parque, en un momento, se les cruzó un niño. “¿Ese no es el hijo de Dusko?”, preguntó Paula. “Yo no lo podía creer. Era el hijo de Dusko. Y cuando miro más allá, veo que estaba él con toda su familia subiendo a la misma la montaña rusa que yo. Quise dejar pasar gente para que no me viera y quedar lejos, pero no hubo forma y me terminó tocando el mismo coche. Igual, cuando me vio, no hubo ningún problema. A la larga, Dusko era un tipo muy educado. Se sacaba en la cancha, no afuera. Y terminó siendo una situación divertida. Cuando salimos, Dusko saludó y se fue, pero la mujer se quedó un poco más y me dijo, con ese tono especial que tenía, ‘comprrra la foto, nadie te va a creerrr que estuviste con Dusko en montaña rrrusa’. Y le hice caso. La tengo todavía”. 

 
Fuente: 
El Chapu, Memorias de un guerrero

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