Mundial Femenino

Estados Unidos venció a Australia y ganó el décimo Mundial femenino en su historia

18:02 30/09/2018 | Las norteamericanas vencieron a Australia por 73-56. La goleadora fue Brittney Griner con 15 puntos.

Foto: FIBA
El eslogan del Mundial de Tenerife era "un sueño compartido", pero reina no hay más que una y esa es Estados Unidos, que firmó ante Australia como si de una selección oficinista se tratase su décimo título. Hace tiempo que la federación estadounidense, USA Basketball, entendió que la desbandada de jugadoras no era lo mejor para su selección y que ganar requería de un método que necesitaría cuidados y dinero para las jugadoras. Nada mejor que eso para garantizarse fidelidad a una bandera. La última derrota de Estados Unidos en un gran torneo, Mundial o Juegos, se remonta ya a 2006. De la isla, por supuesto, también se llevaron el oro del tesoro después de derrotar en una final sin historia (56-73) a la Australia de Cambage, esta vez menos Cambage cuando le tocó bailar con la tremenda Brittney Griner, que llegó tocada al Mundial pero ha resultado una ayuda fundamental en los últimos tres partidos si es que Estados Unidos necesitaba un plus.
 
El título consagra a una pareja de leyenda. Sue Bird y Diana Taurasi ya levantaban títulos hace 16 años juntas en las Huskies de Connecticut. Luego han ganado, también compartiendo equipo, cinco Euroligas, cuatro oros olímpicos y tres mundiales (Bird tiene un Mundial más porque participó en el de 2002 en el que no estuvo la estadounidense de madre argentina). Nunca han coincidido, curioso, en la WNBA. De Connecticut también sale la Heredera, así con mayúscula: a Breanna Stewart querían hacerla jugar de pívot cuando apenas era una niña porque ya era muy alta. Pero ella tenía otros planes. Mejoró sus habilidades en el bote y su coordinación. Ahora es el prototipo de jugadora moderna y a sus 24 años, y ya con dos Mundiales y un oro olímpico, amenaza con ser la mejor jugadora de siempre.
 
Griner, Bird, Taurasi, Stewar, una colección de estrellas que además han demostrado una profesionalidad intachable y que han jugado como un reloj todo el campeonato. Sin estridencias, sin shows y con un respeto exquisito al rival. Su comportamiento en la pista ha sido ejemplar. No han humillado al rival y han dignificado el juego. Se van dejando huella en esta isla amable. Quien no haya ido a verlas jugar, se lo ha perdido. Tal vez para siempre. Merecía la pena. Honores a Estados Unidos, reina del básquet.
Fuente: 
As.com

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