Argentina

Horizonte celeste y blanco: los mejores proyectos de bases del país

10:15 28/04/2017 | Comenzamos una sección en la que iremos repasando la actualidad y futuro de los mejores prospectos argentinos, separados por posición.

Luca Vildoza, José Vildoza, Lautaro López y Juani Marcos

Inauguramos nuestro horizonte celeste y blanco, informe que se centrará en conocer un poco más a los mejores proyectos de nuestro país, analizando su presente y futuro. El repaso se centrará en aquellos jugadores nacidos desde 1995 hasta el 2001 y estará dividido por posiciones. En este caso, los bases.

Como es costumbre en nuestro país, fábrica de bases sensacionales en cualquier época que queramos estudiar, el puesto de armador es probablemente el más nutrido a la hora de hablar de proyectos de proyección destacada. Cada generación tiene uno o dos excelentes representantes en esta posición y de hecho hay tantos, que seguramente dejaremos a varios afuera de este listado.

Establecidos. La Liga Nacional ya tiene una buena participación de bases jóvenes en sus equipos, a tal punto, que dos de ellos son liderados en anotación por esa clase de jugadores. Estamos hablando obviamente de Luca y José Vildoza, máximos anotadores de Libertad y Quilmes respectivamente. Si de talento puro hablamos, está claro que ambos aparecen en lo más alto de cualquier ranking, no solo de su posición, sino del básquet nacional en general. José brilla creando con su ritmo propio desde el pick and roll, mostrando mucha habilidad para atacar el aro pero además, habiendo desarrollado un interesante tiro desde el drible. En el caso de Luca, su mezcla de electricidad y técnica ya lo llevaron a fichar con el Baskonia, donde en principio jugará a partir de la 2017/18. Es cierto que a los dos todavía les falta algo de manejo de los tiempos y rendimiento defensivo, pero su proyección es enorme y excede los límites argentinos.

Los otros dos bases jóvenes que ya tienen un buen lugar ganado en la competencia, son bien distintos a los mencionados previamente: Fernando Zurbriggen y Facundo Corvalán. El chico de Obras no tiene el desequilibrio anotador de los Vildoza, pero es tremendamente efectivo y realmente juega como alguien bastante por encima de su edad actual: es quizá el mejor defensor perimetral del conjunto de Casalanguida, es físico, potente e inteligente. En el caso de Corvalán, siempre hay que recordar que a pesar de su titularidad en Bahía Basket, solo tiene 18 años. El ex Ciclista tiene una proyección bárbara, ya que no solo muestra virtudes interesantes en ataque (velocidad, buen porcentaje de triples) sino que además siempre ha tenido un rendimiento excelente en la marca. En cualquier momento podría tener una explosión que lo lleve incluso por encima de las buenas expectativas actuales.

Asomando. En un segundo escalón en cuanto a protagonismo y minutos, aparecen otros prospectos por demás interesantes. En este grupo tenemos que empezar mencionando al base de San Lorenzo, Lautaro López, quien ya ha tenido experiencias en campus NBA y se ha destacado a nivel selección en mundiales juveniles. Al igual que los Vildoza, López es un talento natural excepcional, con mucha facilidad para jugar a este deporte. Tiene buena altura, gran agilidad y mucha capacidad para tirar en movimiento o superar a la marca con jugadas lujosas. Aún debe simplificar un poco su juego y ser algo más eficiente por encima de lo espectacular, pero teniendo en cuenta su edad (18) eso es claramente corregible.

En un segundo escalón dentro de esta categoría aparecen Julián RuizFranco Baralle y Tómas Spano. El jugador de Quimsa siempre ha tenido un futuro enorme y está tratando de poner todas sus capacidades al mejor uso posible. Es muy veloz y picante, algo que ya le ha servido para tener algunas buenas actuaciones con la Fusión. Baralle, por su parte, compensa su falta de gran estatura con muchísima decisión y buena mano. Sus ingresos en Atenas han funcionado en varias ocasiones como revulsivo y la Liga siempre tendrá un lugar para un jugador con su poder anotador. Por último, Spano también ha respondido muy bien en sus ingresos en Ferro, viendo minutos importantes detrás de Franco Balbi y teniendo actuaciones destacadas desde la conducción de uno de los mejores equipos de la Liga.

En formación. Si de buenos bases hablamos, las clases 2000 y 2001 tienen un abanico enorme para ofrecer (y eso que no llegamos a la 2002 con Alejandro Villa, Tomás Allende y compañía). ¿Que hay en la 2000? Para empezar, un proyectazo como el pibe de Peñarol Juani Marcos, otro jugador que combina altura, capacidad atlética, buena mano y determinación. Además, encontramos a Francisco Farabello, un tremendo defensor y conductor; junto a dos anotadores y tiradores seriales: el santafesino Marco Giordano y el mendocino Lucas Reyes, quienes a pesar de no ser tan altos, se las arreglan para brillar cada vez que tienen la pelota en sus manos.

En el caso de la 2001 hay para todos los gustos: Lucas Gallardo, quien ya mide 1,96 y juega como base natural (buena visión y tiro de tres), el eléctrico Lautaro Pividori (velocidad y desequilibrio individual) y un Gastón Bertona que es de los más particulares de este repaso: a pesar de ser normalmente el jugador más bajo en cancha, domina a placer sus categorías juveniles con una capacidad técnica, instintos y creatividad fuera de serie. Verlo jugar es de lo más entretenido que puede presentar las canteras argentinas en este momento.

 
10 BASES A SEGUIR
Luca Vildoza
Quilmes (MDP)
1,90
1995
José Vildoza
Libertad
1,90
1996
Fernando Zurbriggen
Obras Basket
1,86
1997
Facundo Corvalán
Bahía Basket
1,87
1998
Lautaro López
San Lorenzo
1,88
1999
Juan Ignacio Marcos
Peñarol (MDP)
1,87
2000
Francisco Farabello
Sport Club
1,88
2000
Marco Giordano
Regatas Corrientes
1,83
2000
Lucas Gallardo
La Unión (Formosa)
1,96
2001
Gastón Bertona
Unión de San Guillermo
1,76
2001
 
 
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