Gracias Manu

Equipos espejo: los Spurs y Argentina avanzaron de la mano

15:44 02/09/2018 | Con Manu Ginóbili como centro de ambos planteles, San Antonio y la Generación Dorada compartió una enorme cantidad de similitudes. Las repasamos.

A la hora de hacer una retrospectiva de la carrera de Manu Ginóbili, no hay dudas de que los dos grandes equipos que sobresalen son los San Antonio Spurs, junto a su etapa en la selección Argentina. Y lejos de ser una casualidad, teniendo al bahiense en el centro de aquellos conjuntos, hay muchos paralelismos que podemos trazar entre ambos.

Para empezar, lo más simple: la era de su mayor dominio, entre el 2002 y el 2008, años en los que Argentina ganó dos medallas olímpicas y un subcampeonato mundial, mientras que los Spurs sumaron tres anillos de campeón. Claro, aquellos años coinciden también con la plenitud de los principales referentes de los dos conjuntos: Tim Duncan por San Antonio y Manu en la selección.

Otro punto en común tiene que ver con el pasado, tanto de la franquicia texana, como de nuestro combinado nacional. Antes de la explosión de Duncan, San Antonio no era un equipo acostumbrado a pelear arriba en la NBA. De hecho, nunca antes había llegado a una final en su historia (lo logró por primera vez en 1999). Argentina, por su lado, tenía como antecedente el Mundial ganado en 1950, pero desde entonces, jamás había estado a la altura de las máximas potencias del básquet FIBA y mucho menos en un Juego Olímpico.

Desde el juego también hubo coincidencias, no solo vinculadas al virtuosismo del pase, al sentido de básquet colectivo y a la intensidad defensiva, sino incluso también a jugadas directamente sacadas del libro del otro: San Antonio ha corrido esquemas de la selección y la selección ha hecho lo propio con los de San Antonio.

El que ambos hayan podido mantener una línea de juego durante tantos años, tampoco es casualidad. San Antonio tiene al mismo entrenador (Gregg Popovich) desde hace más de dos décadas, mientras que si bien Argentina ha tenido tres técnicos diferentes (Magnano, Hernández y Lamas), encontramos más puntos en común que diferencias (las hay, por supuesto) entre ellos.

La conducta intachable de los dos equipos también es un punto fundamental a la hora de la comparación con otros planteles exitosos. Jamás un problema afuera de la cancha, una declaración fuera de lugar o una disputa de egos que perjudicara al grupo. Y si las hubo, supieron dejarlas de lado en los momentos importantes. Tanto en San Antonio como en la selección, todos se sacrificaron por el bien común, empezando por sus líderes (Duncan y Ginóbili), quienes cedieron puntos, protagonismo y hasta dinero, en pos del objetivo final.

La última similitud, lamentablemente, es la que menos nos gusta destacar: los Spurs perdieron a su tridente (Parker-Ginóbili-Duncan) en apenas dos años, mientras que Argentina perdió a dos de sus tres jugadores más importantes (Ginóbili y Nocioni) en el mismo certamen (Río 2016). Demasiado de golpe, aún con todo lo que ya los habíamos disfrutado.

¿Diferencias, más allá de las obvias? Quizá pase por el futuro que se vislumbra para cada uno. Argentina ha tenido una renovación interesante (Campazzo, Deck, Vildoza, Brussino y demás), que si bien no promete repetir el éxito de la Generación Dorada, sí pareciera asegurarle mantenerse en planos competitivos. Lo de San Antonio, por su parte, es mucho más difuso. Mucho dependerá de la adaptación de DeMar DeRozan y el progreso de algunos de sus jóvenes más prometedores, pero tras la salida de Leonard, no es imposible imaginar a los Spurs entre los últimos lugares de la competencia, dentro de tres o cuatro años.

San Antonio y la selección Argentina hicieron historia, contra todos los pronósticos y con armas poco habituales, que si bien los diferenciarán por siempre de otros equipos exitosos, los han hecho compartir un camino contemporáneo y que estamos convencidos, fueron en parte construyendo con la ayuda del otro.

 

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