Liga Nacional 2020/21

Agustín Cáffaro: "Vuelvo con muchas ganas de jugar en San Lorenzo"

11:07 25/10/2020 | Charlamos con el jugador que recientemente logró el ascenso a la primera división de Uruguay con Urupán sobre el Metro y lo que se viene en la BCLA.

Agustín Cáffaro con la camiseta de Urupán. (Foto: Basketuruguay.uy)

Agustín Cáffaro fue una de las figuras de Urupán en el ascenso de ese club a la primera división de Uruguay tras dominar en el Metro. Charlamos con el jugador que tiene contrato vigente con San Lorenzo y que ya está en la Argentina sobre esa experiencia en el país vecino y la posibilidad de disputar la semifinal de la Basketball Champions League Americas ante Quimsa ese martes.

- Resumime un poco lo que fue esta experiencia en el Metro, terminada con el gran ojbetivo que era ascender a la Liga de Uruguay.

. Fue una posibilidad única por el contexto mundial y por la situación en la que estábamos. Creo que poder volver a la actividad y ser uno de los primeros en hacerlo fue un privilegio. Obviamente, salí a una competencia que no conocía en mi primera experiencia fuera del país. Sin embargo, me recibieron y me trataron como uno más desde el inicio. Cuando llegué, me plantearon que su objetivo a corto plazo era ascender a la liga uruguaya y se fue dando. La idea de tener un plantel joven en el que todos nos llevábamos bien hizo que todo se hiciera más fácil y que llegáramos a ese objetivo que nos planteamos al inicio. Se hizo un gran trabajo durante toda la temporada y luego eso se vio en los playoffs.

-¿Sentiste mucho la falta de actividad?

. Mucho no, porque no paré de entrenar en toda la cuarentena. Por más que entrené adentro y, a medida que tenía libertades, iba haciendo otras cosas. El hecho de estar en un pueblo chico me daba la posibilidad de tener flexibilizaciones más rápido. Sacando los diez días que estuve inactivo por la apendicitis, no paré de entrenar. Lógicamente, cuando entré a la cancha y comencé a jugar cinco contra cinco, empecé a sentir dolores que no sentía desde hace rato. De hecho, tuve que parar un poco con la carga en dos o tres entrenamientos. Pero bueno, no haber dejado de entrenar hizo que me adaptara muy rápido y que me sintiera cómodo a lo largo de estos meses.

-¿Llegaste a tomar conciencia de lo que siente un extranjero cuando juega acá al hacerlo en esa condición en Uruguay? Te lo digo porque muchas veces se le pide al extranjero cosas que al nacional no. Y uno no se da cuenta lo que siente el extranjero hasta que no lo vive.

. Por un lado sí, porque creo que había gente del ambiente o de la liga que creía que yo iba a llegar a hacer treinta puntos por partido. La verdad es que yo no soy ese tipo de jugador. No porque no lo pueda hacer, porque he tenido partidos de ese estilo. También he tenido partidos de cinco puntos y no me molestó en lo más mínimo. Yo creo que lo más importante es que el equipo tenga química y que se pase la bola. Me puede tocar a mi hacer treinta puntos y después a otro. Creo que eso nos llevó a lograr el campeonato: tener siete u ocho jugadores con poder de gol y no exigir de más a ninguno. Eso hizo que a los demás se les complicara defendernos. Entonces, en realidad no lo sentí tanto porque tanto mis compañeros como el cuerpo técnico me apoyaron con esa forma de juego.

-¿Qué te pareció el torneo? Nivel, formato, jugar sin público, jugar casi 40 minutos por partido...

. Yo no conozco el Metro de años anteriores. Creo que es una liga de ascenso que se juega fuerte. He jugado ligas de ascenso en la Argentina y se juega igual de fuerte. Me parece que lo que se decía en un principio sobre que era una competencia de bajo nivel ha cambiado por el hecho de que muchos jugadores, por la pandemia, han tenido que cruzar el charco. Se ha terminado dando un buen nivel. Lógicamente, existieron partido que han sido feos o trabajados. Sin embargo, en líneas generales hemos tenido buenos partidos. El hecho de que nuestro estilo tratara de emular un básquet moderno nos hizo tenerlos. Respecto a la falta de gente, provocó que el torneo fuera raro pero es lo que vimos en otros lugares. Es la realida que nos toca vivir y hay que adaptarnos a eso. Teníamos jugadores para rotar, pero sí he levantado muchos minutos. Al ser dos o tres partidos por semana, termina pasando factura en cuanto al cansancio. Pero, más allá de eso, que haya llegado bien físicamente hizo que pudiera aguantar todo el torneo.

-¿Con qué energía volvés para enseguida afrontar un partido decisivo internacional al tiempo que tus compañeros hace siete meses que no juegan?

. La verdad es que me siento muy bien en lo personal. El hecho de estar tres meses y medio con entrenamientos y competencias hace que venga con ritmo, contento por todo lo que logramos. Por otro lado, no es fácil haber jugado un partido y al día siguiente viajar para llegar tres días antes de la semifinal. Creo que era lo mejor poder tener un buen descanso, realizar los testeos correspondientes y ponerme a disposición para tener entrenamientos y tomar la idea de Silvio Santander, al que ya he tenido previamente como entrenador. En el partido puede pasar una cosa o la otra, pero la verdad es que me siento muy bien y llego en un buen momento.

-¿Con cuántas ganas estas de jugar con un equipo muy distinto y nuevo entrenador?

. Con muchas ganas. Que el contexto sea raro y que haya un nuevo cambio de entrenador y sea un equipo en el que tal vez más del 50% de los jugadores sea distinto no tapa que es una semifinal continental. No sabemos con lo que nos vamos a encontrar, tanto nosotros como ellos. El hecho de que se hayan cambiado tantas cosas y tengamos que volvar con este partido va a hacer que tal vez se vea un desarrollo raro, pero no deja de ser una semifinal y que te da el paso a jugar con Flamengo para tener la chance de coronarte en la BCLA.

-¿Seguías lo que pasaba con San Lorenzo? Me refiero, sobre todo, a cuando FIBA confirmó que iban a jugar en octubre y no tenían casi jugadores. ¿Pensaste que podían llegar a jugar con lo poco que tenían?

. Sí, obviamente que estaba con un ojo puesto acá. Tener contrato vigente y saber que cuando terminaba con Urupán tenía que volver hizo que estuviera pendiente. Hubieron muchos cambios con las fechas, con las sedes y para ninguno fue fácil de llevar, pero no podía dejar de estar pendiente de lo que pasaba acá. Por suerte, las cosas se dieron de la mejor manera: logramos el objetivo con Urupán y pude llegar para la semifinal. Eso me deja muy conforme. Cuando se terminara de dar una fecha cierta, San Lorenzo iba a buscar esas fichas que le faltaba. No es un torneo mejor y creo que no se iba a quedar de brazos cruzados.

-¿Creés que están en condiciones de aspirar al campeonato de la BCLA? Flamengo está armado hace rato y se potenció más todavía.

. Creo que hay que ir paso a paso. Primero, nos vamos a encontrar con un equipo muy duro que, por más que viene de varios meses de inactividad, se ha reforzado y está en las mismas condiciones que nosotros. Va a ser un partido muy parejo y muy duro para los dos. Después, el que pasa a la final se va a encontrar con un equipo que viene con dos o tres meses de entrenamientos y partidos oficiales y eso hace que tenga una ventaja, pero no quita que es a un juego y que en una noche puede pasar cualquier cosa. Más todavía sabiendo que el equipo que viene de ganar el partido anterior vendrá de dejar afuera a un grande y tendrá la moral muy arriba.

-¿Cómo esperás las burbujas de la Liga Nacional y la ventana FIBA? Va a ser una experiencia muy fuerte estar 50 días encerrados con tantos partidos y eso parece una prueba en sí misma. Y, en el medio, jugar con la seleccioñón si te toca...

. Con respecto a las burbujas, espero que pronto se termine de definir todo porque ya van muchísimos meses de incertidumbre y es necesario tener certezas. Sé que están trabajando muy fuerte para que arranque y ojalá podamos tener una resolución. Ojalá que no sea sólo para la Liga Nacional, sino también para todas las categorías de nuestro básquet. Espero que se pueda volver a la actividad, porque muchísimos vienen necesitándolo. Para mí, no va a ser fácil encerrarse luego de haber estado varios meses encerrado y haber vuelto a una casi normalidad en Uruguay. Entonces, será complicado. Sin embargo, entiendo que si es la única manera que tenemos de que vuelva nuestro básquet tiene que ser bienvenida. Va a ser duro y yo ya tuve la experiencia en Uruguay, porque jugábamos dos o tres partidos por semana. En lo que refiere al seleccionado, nadie tiene un lugar asegurado. Ojalá pueda estar, porque me encanta defender la camiseta de mi país y me ha tocado hacerlo desde que debuté. Sigo trabajando para buscar mi mejor versión y sé que hay que trabajar muy duro para poder ser parte.

Fabián García / [email protected]
En Twitter: @basquetplus

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