Estados Unidos

De ser olvidado en China y la NBA a romperla, la historia de Christian Wood

20:47 19/01/2021 | Nadie lo seleccionó en el Draft. Lo cortaron más de cinco equipos antes de llegar a la liga. Luchó hasta con lo que no tenía para triunfar.

Wood sobrevivió a mil contratiempos (Foto: Clutch Points)

Manos en la cara, cuerpo agachado y la figura de un emperador que se dio cuenta que estaba desnudo. Su sobrino a un respiro de distancia. Su mamá detrás de él. Su entrenador universitario a un lado... Zapatos negros, un traje del mismo color. Parecía un funeral.

"Mamá, perdón, soy un fracaso". 

Un salón en el Caesars Palace vio su aflicción. Christian Wood se encontraba tendido, rendido ante la situación que muchos jóvenes presencian año a año cuando sus nombres no son pronunciados en el Draft, lugar de sueños o pesadillas dependiendo del protagonista. 

Para el actual jugador de Houston fue lo segundo y a partir de ese momento la vida le tomó un examen final. Fue cortado más de cinco veces, le dijeron que no en la NBA y hasta le cerraron la puerta en China, en uno de los lugares más recónditos del planeta. La respuesta a la superación está en su historia y es hora de conocerla.

"Dejame decirte cómo se verá. Será muy alto, se parecerá a mí, va a ser un jugador de la NBA", fue lo primero que le dijo Jeanette Stewart a su hermana cuando los médicos le dijeron que estaba embarazada de Christian. El presagio fue tomado como un stand up de comedia hasta que el pequeño Wood creció.

Una infancia distinta
Desde sus años más pueriles, el pivote de los Rockets se destacó por su altura y su familia decidió darle un balón... de fútbol americano. Todos querían que golpee al resto de los chicos de su edad. Eso no le interesaba, miraba hacia abajo y no quería saber nada. ¿Qué hizo Jeanette? Le compró una pelota de básquet. 

"A partir de ese momento, cuando tenía unos ocho años, todo lo que escuchábamos era el tap, tap, tap, de la bola", confesó su mamá en una entrevista con el portal Usa Today. 

Así empezó su experiencia con la naranja, defendiendo primero los colores de Los Alamitos High School en su primer año de secundaria. Poco aguantó en ese lugar y luego se transfirió a Knight High School en Palmdale, California. Tampoco duró mucho allí y cuando tenía 14 años fue reclutado para Findlay Prep en Las Vegas. 

Casi al mismo tiempo, se comprometió con UNLV, el primer equipo universitario que lo reclutó para jugar en el nivel superior. Wood tenía la NBA entre ceja y ceja y no vislumbraba otro camino. De hecho, cuando le preguntaron si podía verse a sí mismo haciendo algo que no fuera eso, Christin dudó y comentó un cortó "nunca se me pasó por la cabeza". 

Se mantuvo en UNLV desde 2013 hasta 2015 y su paso inicial por la universidad fue normal, un tanto discreto, promediando apenas 4.5 puntos y 3.2 rebotes durante los 30 juegos en los que participó en su primera temporada. La situación cambió en su segunda campaña, en la que trepó hasta los 15.7 tantos, 10.0 atrapes y 2.7 tapas, metiéndose en el primer equipo All-Mountain West. 

El escenario más grande
Su madre quería que se quedara en UNLV por un año más, al menos; después de eso, podría terminar su carrera o acercarse lo suficiente para terminarla eventualmente. Wood tenía otro plan y decidió presentarse al Draft de la NBA en 2015 para cumplir el sueño que comenzó a nacer el día que Jeanette le puso su primer balón sobre los brazos. Cuando le contó la noticia, su mamá dijo que estaba “herida” pero prometió apoyarlo.

25 de junio marcaba el calendario. Christian había alquilado un salón en el Caesars Palace de Las Vegas e invitó a una docena de amigos y familiares. El interno estaba proyectado para ser un pick tardío de la primera ronda. Sin embargo, los nombres fueron pasando y el suyo no... Llegaron los últimos pronunciamientos y Wood no lo podía creer. Estaba devastado, nadie lo seleccionó. 

Mientras la cabeza de Wood descansaba sobre sus manos, un fotógrafo del diario Las Vegas Review Journal capturó el momento desgarrador. Gary Parrish, columnista de CBS, tuiteó la foto a la mañana siguiente. Se volvió viral y apareció en múltiples páginas para que todos puedan ver uno de los peores momentos del Draft.  

En esa velada Wood dejó la fiesta para ir a un casino cercano con su hermana. Su madre los encontró y el pivote le dijo que lo sentía. "Mamá, perdón, soy un fracaso". Jeanette lo miró y esbozó algo que lo marcó: "Dejame decirte algo, Dios obra de formas misteriosas y tiene un plan para vos. Lo que vas a hacer será levantar la cabeza y enjuagarte las lágrimas, porque a partir de ahora vas a seguir adelante en tu carrera y vas a estar bien".

Todo pasa por algo
Wood le hizo caso a su progenitora y siguió adelante, consiguiendo unirse a los Rockets para la Summer League del 2015, antes de firmar con los Sixers para disputar el Training Camp. En Philadelphia tuvo que luchar contra talentos del nivel de Jahill Okafor y Nerlens Noel, pero su tiempo consistió en dividirse minutos entre los 87ers de Delaware en la G-League y el conjunto de la NBA. 

Tampoco ayudaron sus problemas extradeportivos, luego de que una noche fuera captado por las cámaras de los teléfonos móviles borracho junto a Okafor, deambulando por Boston. Eso fue todo lo que necesitó para ser etiquetado de problemático y la percepción lo acompañaría por un largo tiempo.

No duró mucho en los Sixers y el 14 de julio del 2016 lo firmaron los Hornets de Michael Jordan. Su historia seguía el mismo libreto: más minutos en la G-League que en la NBA, destellos de talento y decepción del cuerpo técnico al ver su capacidad desperdiciada por su falta de actitud. 

Después de su segunda temporada en la NBA, Wood regresó a la agencia libre porque tenía una opción de equipo y Charlotte lo dejó irse. Más tarde se unió a los Mavericks y los Suns para la Summer League de 2017 en Orlando y Las Vegas, saliendo campeón con Dallas en el primero de los dos eventos. 

No consiguió un nuevo contrato y otra vez quedó con un pie afuera de la liga. No le quedó otra que sacar el otro pie y firmar un contrato con Fujian Sturgeons de la CBA de China, solo para ser cortado antes de que empiece la temporada. Si aquel lamento en el Caesars Palace era lo más bajo que había caído, la rescisión de su acuerdo en Asia fue aún peor.

"Nadie me quería", dijo Wood en una charla con The Ringer. “Ser excluido de un equipo en China porque me dijeron que no era lo suficientemente bueno, eso realmente me puso a prueba. Ese fue el punto de ruptura", agregó. 

El quiebre
Sin otras opciones sobre la mesa, a Wood no le quedó otra que volverse a Estados Unidos y decidió firmar con los 87ers de Delaware en 2017, donde se sacó toda esa rabia guardada y promedió 23.3 puntos y 10.4 rebotes por juego. Cualquiera hubiera pensado que la NBA golpearía su puerta y hasta el gerente de su equipo en ese entonces, Elton Brand, imploró a sus contactos en la liga que le dieran una oportunidad. Nadie llamó. 

Wood regresó a Las Vegas ese verano. Abunassar, su entrenador, notó de inmediato que algo había cambiado. Christian no solo aparecía todos los días, sino que llegaba a tiempo. Lo hizo durante más de dos meses. No se movió de ese lugar. No hubo postergaciones cuando se trataba de programar entrenamientos. “No he visto a muchos muchachos hacer ese cambio que él consiguió”, confesó su técnico en The Ringer. 

Disputó la Summer League de 2018 con los Bucks y otra la vez la rompió. El patrón se repitió: iba de la G-League a la NBA como de la cama al living y nada parecía cambiar. La experiencia lo frustró, pero también lo ayudó. Estar cerca de Milwaukee y de Giannis Antetokounmpo contribuyó a su crecimiento. El griego estaba, literalmente, preocupado solo por su familia, el básquet y el gimnasio. "Si no te encontraba haciendo pesas, entonces te decía ´está bien, andate a la mierda´", aún recuerda Wood.

Christian nunca pudo meterse en la rotación de Milwaukee pero la voz se corrió y su primera impresión de perezoso se disipó. Luego de ser cortado por los Bucks el 18 de marzo del 2019 los Pelicans lo albergaron y Wood explotó, promediando 16.9 puntos y 7.9 rebotes en los últimos ocho partidos de la temporada. Unos meses después, el 15 de julio, Nueva Orleans lo dejó ir y el ciclo se repitió, aunque ustedes no lo crean, otra vez.

Esa oportunidad era la última y su maldición de Sísifo terminó. Los Pistons lo reclamaron ese verano y todo cambió, haciéndose un lugar en la rotación y transformándose en una de las confirmaciones de esa temporada. Estaba más listo que nunca y sus 22.8 puntos lo reflejaron.

Tarda en llegar, pero al final...  
Había perdido la cuenta de la cantidad de veces que fue cortado. Ni en China lo quisieron. Los Rockets lo sedujeron y Wood terminó fichando con ellos un 24 de noviembre del año pasado a través de un acuerdo de sign-and-trade por 41 millones de dólares y tres temporadas. 

Aquella noche no se pudo dormir. Las palabras de su madre resonaban. Confió en ellas, aprendió de sus errores, maduró y floreció como una hortensia en invierno, aguantando el frío y cual golpe le dio el destino. 

Largos brazos, mirada tímida y ambición sin límite. 

No es un fracaso, es Christian Wood y su doloroso, pero hermoso, retazo.  

 

 

Ignacio Miranda/ [email protected]
En Twitter: @basquetplus
En Twitter: @nachomiranda14

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