El día que Herrmann perdió la cuenta y casi terminó exiliado
10:18 09/01/2026 | Una distracción insólita frente al Barcelona de Bodiroga desató la furia de Scariolo: de la confusión en la cancha a un sillazo volador en el vestuario.
Walter Herrmann, con esa calma tan propia, revivió en una entrevista para Ricoseller uno de los episodios más bizarros de su carrera en España. Era un duelo de alto voltaje entre el Unicaja de Málaga y el Barcelona, con los playoffs a la vuelta de la esquina y un Dejan Bodiroga que, como bien define Walter, "en ese momento era de los mejores jugadores del mundo, un serbio terrible".
La tensión se palpaba en el aire del Palau cuando, a falta de siete segundos, el partido entró en una espiral de confusión para el argentino. Tras una falta sobre Bodiroga, el Barça ganaba por dos. El serbio anotó el primero y erró el segundo. Allí, Herrmann saltó y se quedó con la naranja, pero su mente le jugó una mala pasada: "No sé en qué momento se me cruzó por la cabeza que él metió los dos. Entonces él tira y se me cruzó como que metió los dos, y si perdíamos por dos más los dos que metió, son cuatro".
Lo que siguió fue un cortocircuito total. En lugar de buscar la falta rápida o una posesión inteligente para empatar, Walter decidió que el partido ya estaba sentenciado y descargó la pelota sin ton ni son. "Agarro la pelota, se la paso a un compañero, me la devuelve faltando siete segundos y la agarré y la tiré casi de aro a aro. Tiré porque dije 'si es por cuatro, ya está'". El tiro, por supuesto, no entró, y la realidad lo golpeó de frente al mirar el tablero electrónico: la diferencia no era de cuatro, sino de tres (87-84). Habían tenido la chance de empatar y la habían regalado.
La reacción en el banco de suplentes fue inmediata y volcánica. Sergio Scariolo, el estratega italiano perdió los estribos al ver cómo se esfumaba el partido por un error conceptual de su estrella. "Cuando miro al entrenador, que era Sergio Scariolo, venía corriendo... él usa gomina y se le movía así todo el casco... digo: 'No, me mata este'", contó Herrmann, gesticulando para describir el descontrol del peinado del técnico ante la bronca.
El post-partido no fue más tranquilo. El vestuario del Unicaja se transformó en un campo de batalla donde el alero argentino tuvo que poner a prueba sus reflejos fuera de la cancha. "Me fui al vestuario y casi me mata, me tiró un sillazo. De hecho, intervino Pepe Sánchez porque Scariolo me quería matar", confesó el santafesino.
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