NBA

Philadelphia Sixers, el equipo donde todo siempre termina mal

14:45 11/05/2026 | Los Sixers hicieron ilusionar a sus fans eliminando a Boston tras estar 1-3 abajo, pero luego volvieron a su habitual intrascendencia para quedar afuera barridos por los Knicks.

Philadelphia Sixers, el equipo donde todo siempre termina inevitablemente mal (Inquirer)

La historia de Philadelphia en los últimos 25 años es una sucesión de ilusiones y fracasos. Desde la recordada final del 2001, en donde cayeron en las finales ante los Lakers, con el gigantesco Allen Iverson como líder indiscutible, casi nada salió bien. O del todo bien. Porque en general se intentó armar buenos equipos, pero ninguno superó las expectativas. Y en cuando a la elección de jugadores, la cantidad de errores fue muy superior a los aciertos. 

Aun con Iverson, Phila tuvo varios años más de poco tras esa final: tres ausencias en playoffs, dos eliminaciones en primera ronda y una en segunda. Muy poco. La partida de Iverson fue quizá el inicio del proceso más pesado de contínuas malas decisiones, peores fichajes y resultados cortos. Ya con Maurice Cheeks de entrenador, y con Andre Iguodala como nuevo referente, los Sixers ficharon a Elton Brand, que nunca había cumplido lo que prometía antes y menos ahora. 

Metieron dos primeras rondas de playoffs y nada más. Se fue Cheeks, llegó Eddie Jordan, duró un año y apareció Doug Collins de coach y Rod Thorn como ejecutivo. Ah, y fue el año donde cayó un tal Chapu Nocioni proveniente de Sacramento. Mejoraron con el joven Jrue Holiday, más Lou Williams, Thaddeus Young, Brand, etc y volvieron a playoffs, pero se fueron rápido en primera ronda. La salida de Iguodala tras el mejor año (segunda ronda en la 11/12), volvió a ponerlos en la opacidad. Otro fichaje insólito (Kwame Brown), con ejecutivo nuevo y el comienzo del proceso de Brett Brown, el peor de la historia de la franquicia. 

Con Brown hilvanaron 3 temporadas con estos récord: 19-63, 18-64 y 10-72, ya en esta última con los Colangelo al mando. A todo esto, recién en la 2016/17 pudieron usar a su pick 3 del draft de 2014, el gigante Joel Embiid, en el que estaban puestas muchas expectativas. Sin embargo, como a lo largo de toda su carrera, Embiid convivió con las lesiones permanentes: no jugó ni la 14/15 ni la 15/16 y recién debutó en la 16/17, aunque solo estuvo presente en 31 partidos. 

Igual, los Sixers creían que con él la historia cambiaría. Milagrosamente, o no, del 28/54 de la 16/17 pasaron a un ilusionante 52-30 en la 17/18, en lo que ya era conocido como Trust the process (confiar en el proceso), que significaba justamente eso: tener fe en el camino hacia el objetivo. La puntería para elegir jugadores con enormes problemas físicos nadie se la igualó jamás a Phila, que eigieron en el primer lugar del draft 2016 a Ben Simmons, que tampoco pudo jugar un solo partido de la 16/17 y que, si bien se perdió pocos partidos en las dos siguientes, nunca fue lo esperado. 

Aunque usted no lo pueda creer, por sus horribles resultados previos, Phila volvió a elegir uno al año siguiente en el draft (2017), y se quedó con Markelle Fultz, un base que entre sus dos primeras temporadas sumadas jugó 33 partidos...y mal. Lo mandaron a Orlando en la tercera. Resumiendo. Phila eligió en 4 drafts consecutivos a Embiid (3º, 2014); Jalil Okafor (3º, 2015); Ben Simmons (1º, 2016) y Markelle Fultz (1º, 2017) y no pudo armar un equipo que durara algo más que una temporada. 

En 2018 se la jugaron y mandaron un paquete no tan importante para quedarse con Jimmy Butler. No podía fallar. Llegó además Tobias Harris y, salvo Fultz, en general todos estuvieron en la mayoría de los partidos, incluidos Embiid y Simmons. Se quedaron cerquita de la final del Este (3-4 ante Toronto), pero había buenas expectativas a futuro. En la pandemia no hubo mejoras, no entraron a playoffs, se fue Butler a Miami, y se consideró transición. 

Ya se habían ido los Colangelo, pasado Elton Brand como GM y ahora, en la 2020/21, llegaba el polémico Daryl Morey, despedido de Houston por un conflicto que armó entre la NBA y China por un tuit. Morey fichó a Doc Rivers como coach tras echar a Brown, eligió en el draft a Tyrese Maxey y tuvo sanos durante buena parte del torneo a Embiid y Simmons. Cayeron 4-3 ante Atlanta en segunda ronda, cuando estaban para más. 

Entonces llegó el primer volantazo de los Sixers: Simmons por James Harden. Se suponía que con la Barba, iban por todo. No les fue especiamente mal, pero otra vez quedaron afuera en segunda ronda (2-4 ante Miami). La 22/23 era la vencida. Embiid jugó la mejor temporada de su carrera (fue el MVP), Maxey ya era figura, Harden estaba enganchado y todo iba sobre rieles, pero Boston los volvió a eliminar en 2º ronda, 4-3, tras ganarles el primero de visitantes y perder el tercero en casa y el séptimo por paliza (88-112). 

Se le agotó el crédito a Rivers, que fue reemplazado por Nick Nurse, que armó su plan con el trío claramente dominador en el equipo: Embiid, Maxey y Harris. Pero quedó afuera en primera ronda contra los Knicks 2-4. El año pasado volvieron a tocar fondo (24-58 fue su récord), con Embiid afuera casi todo el año (19 partidos), con Maxey como estrella pero solo, fichando a otro que venía más afuera que adentro y veterano (Paul George), y con poco más. Obviamente, afuera de los playoffs. 

En esta 2025/26 no había grandes expectativas (como siempre) porque (como siempre) nadie sabía cuánto jugaría Embiid. Joel estuvo bastante poco en cancha (38 partidos), pero entre la subida a niveles inesperados de Maxey, la gran aparición del rookie VJ Edgecombe y la buena participación de Grimes desde la banca, fueron construyendo un equipo, incluso con Paul George sumando al final y aunque nunca fueron regulares, ganaron 9 de los últimos 14 y se metieron séptimos en el Este tras ganar el primer play-in ante Orlando. 

Nadie daba un peso por ellos en el primer cruce contra los Celtics, al que no vencían desde 1982 en playoffs. Y menos tras quedar 1-3, pero apareció la magia, George jugó como cuando las cosas le importaban y lo dieron vuelta para ganar 4-3. Fue imposible no esperanzarse. ¿Si podían hacer eso contra Boston por qué no podrían contra otros, ninguno claramente superior a los Celtics? En una semana hubo respuesta: 0-4 ante los Knicks, sin competir nunca, perdiendo por 30 el último de local y tirando por la borda la ilusión generada ante Boston. 

Parafraseando a Jorge Asís en cuanto a su definición de la Argentina, podríamos decir que Philadelphia Sixers es un equipo donde todo termina inevitablemente mal. ¿Habrá chances de cambiar eso algún día?

Compartir