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Kiril Wachsmann, el verdadero ciudadano del mundo

20:55 23/08/2023 | El pivote de la selección uruguaya nació en España, se crió en Nueva York, juega con la celeste y tiene una enorme cantidad de historia mundial en su árbol genealógico.

Wachsmann eligió Uruguay, la tierra de su padre (FIBA)

En una época del mundo FIBA donde los nacionalizados están en boca de todos, con Eric Gordon como el caso más reciente en Bahamas, siguiendo por Lorenzo Brown en España y tantos otros, Kiril Wachsmann es un caso sumamente especial.

Y ahora más todavía cuando quedó como el mayor referente en la pintura luego del retiro de Esteban Batista del conjunto oriental. Fue parte del equipo de Gerardo Jauri que fue semifinalista del Preclasificatorio Olímpico, aunque podría haber jugado hasta en seis selecciones en total, aunque la uruguaya fue de casualidad. “Mi padre es uruguayo y me sacó el pasaporte un año antes de ir, insistiendo en que me iba a servir. Llegué a la selección de casualidad, estaba jugando en España, un representante me contactó para venir” dijo en conversación con Básquet Plus. Y ese representante lo puso en contacto con la federación uruguaya, que rápidamente lo puso en cancha con la celeste en 2013.

Enumerando las naciones, Wachsmann contó que tiene la norteamericana, alemana, uruguaya y dominicana: “Nací en España, al final no saqué la ciudadanía española pero podía tenerla, me crié en Nueva York, mi madre es de allí, de madre dominicana y padre austriaco, y mi padre es de Uruguay, de padre alemán y madre uruguaya, así que en realidad son seis si quisiera, pero ahí estamos bien con lo que tenemos”.

Además, agregó que las nacionalidades fueron mucho por su carrera: “Tenía la americana, fui para Europa y ahí me dijeron que sería más fácil con pasaporte europeo, y después de intentar por la española que fue complejo hice la alemana, después la uruguaya obviamente por mi padre y finalmente la de Dominicana ya que para jugar allí iba a ser más fácil. Y después de varios años de no poder por tiempos, fui a jugar allí en 2021”.

Se crió en Estados Unidos y comenzó a jugar allí: “Me crié en Nueva York, y un día en el recreo, a los 12 o 13 años, jugaba al fútbol americano, me quitaron la pelota por una cosa que estábamos haciendo, y ahí empecé a jugar al básquet, me gustó, y poco a poco fui agarrando. El primer año me fue bien, me llevaron para un High School, me reclutaron para la universidad, y así siguieron mis pasos”.

Su infancia se dio con esa gran mezcla de culturas: “A mí me encantó porque estando en Nueva York es una ciudad que tiene todas las culturas y todo, así que estaba expuesto a gente de todas partes del mundo y mi padre como se criaron también vivieron, mi padre vivió por todo el país de Europa, mi madre también viajó, se conocieron en España, así que siempre me crié con varias culturas, comidas de todos lados, me había abierto a viajar, a conocer, así que para mí era ideal”.

Después de jugar en la Universidad de Iona, con 11.5 puntos y 8.6 rebotes en su último año, pasó a la LEB Oro de España, donde jugó por cinco temporadas. “Jugué varios años en España, tiene ofertas en otros lados, pero estaba muy cómodo ahí, y después vine a Uruguay, casi vuelvo para Europa, pero terminé conociendo a mi esposa, y al final era lo más práctico seguir ahí, con salidas cortas a otras ligas, entre temporadas”.

Desde ese 2013 lleva una década en el seleccionado uruguayo, con un gran sentido de pertenencia: “Siempre tengo la ilusión de estar y competir a este nivel, con los años va cambiando un poco de rol, ahora ser uno de los más veteranos, con un equipo un poco en recambio, nuevas caras, intentar aportar mi experiencia, ayudar a los jóvenes, cada vez tomando más algo mismo, y siempre aportar lo que yo sé aportar, pero también del lado veterano, y siempre intentar dejar la selección lo más alto, y disfrutar del momento, porque en un momento se termina”.

Y elige siempre a Uruguay por “el estilo de vida, la comida, por supuesto, aunque me crié en Nueva York, me crié comiendo por mi padre, asado y todas esas cosas. Se vive tranquilo, cómodo, es un país chico, las distancias no son largas, y tiene un poco de todo”.

Alejandro Malky / [email protected] (Enviado especial a Santiago del Estero)
En Twitter: @basquetplus

En Twitter: @alemalky

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