Otra vez; Knicks vs Spurs por un trofeo, revancha un cuarto de siglo después
14:45 16/12/2025 | New York define un título por primera vez desde 1999 ¿El rival? Nuevamente San Antonio. Esta vez no hay un legitimo anillo en juego, pero sí una valiosa Copa NBA.
Veintiséis años después, la historia vuelve a cruzar a los Knicks y los Spurs en una final, esta vez en Las Vegas y bajo el formato de la NBA Cup. No es un anillo, pero para Nueva York el simple hecho de volver a discutir un trofeo reactiva una memoria que parecía congelada en 1999, cuando aquel equipo improbable llegó a las Finales desde el octavo puesto del Este. Entonces fue el cierre de una era; hoy es la oportunidad de confirmar que los Knicks han dejado atrás dos décadas de frustraciones.
Aquella temporada 1998/99 estuvo marcada por el lockout que redujo el calendario a 50 partidos y endureció el juego: menos ritmo, más contacto y defensas asfixiantes. En ese contexto nació el mito del octavo puesto de New York, impulsado por el tiro milagroso de Allan Houston ante Miami, el barrido a Atlanta y la eliminación de Indiana. Sin Patrick Ewing, lesionado del Aquiles, los Knicks llegaron heridos a las Finales, donde chocaron con la estructura perfecta de San Antonio.
Los Spurs de entonces eran las Torres Gemelas en su máxima expresión. Tim Duncan dominó la serie con 27.4 puntos y 14 rebotes de promedio, se quedó con el MVP de las Finales y selló el primer anillo de la franquicia junto a David Robinson, que aportó 16.6 puntos y 11.8 rebotes. Del otro lado, Houston (21.6 puntos) y Latrell Sprewell (26.0) sostuvieron a un New York combativo que cayó 4–1, con un último partido cerrado en el Madison: 78–77 como epitafio de aquel sueño.
El espejo de 2025 devuelve otras caras, pero tensiones similares. San Antonio vuelve a una final impulsado por un talento generacional, Victor Wembanyama, que reapareció en semifinales con 22 puntos para eliminar al Oklahoma City Thunder, el campeón defensor y el mejor récord de la liga. A su alrededor, los Spurs ya no son un proyecto verde: De’Aaron Fox marca el pulso, Devin Vassell castiga desde el perímetro y Stephon Castle suma energía y atletismo en un equipo que llega 18–7 y dentro del top ten en anotación.
Los Knicks, por su parte, aterrizan en Las Vegas con una identidad mucho más sólida que en el pasado. Jalen Brunson firmó 40 puntos ante Orlando para sellar el pase a la final y lidera a un equipo que combina carácter, defensa y ejecución en finales cerrados. New York también está 18–7, es segundo del Este —a 2,5 juegos de Detroit— y ya no vive de gestas aisladas: tiene continuidad, un proyecto claro y ambición real de competir. No hay anillo en juego, pero sí dinero, prestigio y algo más difícil de cuantificar: cerrar un círculo.
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