Rumbo al Mundial 2019

La historia de los Mundiales: 10º Edición, España 1986

22:06 27/08/2019 | El Mundial de 1986 dejó varias cosas memorables: la participación de 24 equipos, el triunfo de Argentina sobre Estados Unidos y la consagración norteamericana con David Robinson.

Foto Libro Historia de la campeonatos del mundo
A partir de su crecimiento en el contexto internacional, España se ganó el derecho de ser el primer país europeo occidental en organizar un Mundial. Lo había hecho Yugoslavia en 1970, pero dentro de su posición prosoviética. Nunca se había desarrollado en la parte rica del viejo continente. España estaba dulce, porque venía de conseguir su mayor logro en el básquetbol, al ser medalla de plata en Los Ángeles 1984. Y recién había arrancado la ACB, la nueva competición nacional manejada por los clubes, que permanece hoy en día. 
 
De alguna manera, podría decirse que el Mundial de 1986 fue el primero de la era moderna, con TV para todo el mundo, sponsors y, sobre todo, un esquema totalmente diferentes a los anteriores. España había propuesto 24 equipos y 7 subsedes, algo que parecía una locura para la época. Los países participantes fueron: el campeón (URSS), el local (España), seis equipos surgidos de un premundial europeo (Italia, Alemania Federal, Yugoslavia, Holanda, Grecia e Israel); tres equipos del Sudamericano (Brasil, Uruguay y Argentina); tres del Centrobasket (Puerto Rico, Panamá y Cuba); tres de los Juegos Asiáticos (Corea del Sur, China y Malasia -que fue en lugar del renunciante Filipinas-); dos de los Juegos Africanos (Costa de Marfil y Angola); el campeón de Oceanía (Australia); dos por Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) y dos invitados, que fueron Francia y Nueva Zelanda (que tomó el lugar de Checoslovaquia, que renunció a participar). 
 
Las zonas de la primera ronda, sin pases directos ni nada por el estilo, fueron cuatro, con seis países cada una. Los mejores tres de cada grupo pasaban a una etapa semifinal, donde se dividirían en dos zonas de seis, cuyos dos primeros equipos jugarían las semifinales, cruzadas. El torneo se estiró a 16 días, pero con muchos partidos. De hecho, los 12 primeros jugaron 10 encuentros cada uno. 
 
Las subsedes fueron Zaragoza, Ferrol, Málaga y Santa Cruz de Tenerife. En Zaragoza estaba la zona más dura. Cuatro equipos de alto nivel y paridad (España, Brasil, Grecia y Francia) y un quinto (Panamá), que podía ser una molestia. España (Villacampa, Epi, Martín, Sibilio) pasó de ronda, pero se llevó una linda derrota a manos de Brasil (72-86). Los sudamericanos tenían a su equipo estelar a pleno, luego del fracaso en Cali: Oscar, Marcel, Israel, Pipoka, Gerson, Paulinho, Maury y compañía. Grecia estaba en su etapa más exitosa, con una dupla en la media cancha inigualable: Nikos Gallis y Panagiotis Giannakis. Y Francia, que no era habitué en los puestos de arriba, llevó un buen equipo: Dubuisson, Ostrowski y Dacoury, entre otros, pero no le alcanzó. Pasaron los favoritos Brasil, España y Grecia. 
 
En el grupo de Ferrol, Unión Soviética fue una aplanadora, con uno de los mejores planteles de toda su historia: Sabonis ya era crack con 21 años, y además estaban Tkatchenko, Tikhonenko, Alexander Volkov, Valters, Kurtinaitis, Homicius y Belostenny. Tremendo. El tema fue que, salvo ellos, los demás se mataron por clasificarse, y en esa pelea pasaron Israel (con sus dos superestrellas, Micky Berkowitz y Dorom Janchy) y Cuba (Pérez, Morales, Abreu). Por poco quedaron afuera Uruguay (Tato López, Pierri, Núñez, Szyzgielsi; no fue Fefo Ruiz) y Australia, donde brillaba un joven Andrew Gaze. 
 
En la zona C, jugada en Málaga, Estados Unidos pasó invicto, pero pegándose un gran susto contra Puerto Rico (73-72), que luego quedó elminado. Los norteamericanos esta vez habían llevado lo mejor que tenían en el básquetbol universitario, empezando por el Almirante, David Robinson. Pero no estaba solo. Para tener idea, hubo varios que luego fueron figuras en la NBA: Steve Kerr, Kenny Smith, Rony Seikaly, Sean Elliott, Brian Shaw, Charles Smith y Tyrone Bogues, el enano de 1.60 que tuvo una muy destacada tarea. Un equipazo. De esa zona pasaron Estados Unidos, Italia (Riva, Marzorati, Magnifico y el actual entrenador de la Azurra, Romeo Sacchetti) y China (Li Li, Zhang Yongyun). 
 
Finalmente, en la zona D disputada en Santa Cruz de Tenerife, además de una Argentina de la que hablaremos en profundidas más adelante, estaba uno de los equipos más lindos para ver, Yugoslavia (los hermanos Drazen y Aleksander Petrovic, Dalipagic y un joven que pintaba pero que tenía pocos minutos, Vlade Divac), Canadá (Triano, Wiltjer, Pasquale, Kazanowski) y Holanda (Rik Smits). Argentina se coló tercera, junto con Yugoslavia y Canadá, ganando el partido decisivo en el debut, ante la Holanda de Smits, remontando un partido memorable. 
 
Repasemos ahora justamente el Mundial de Argentina, con partes del informe que Básquet Plus publicó en su edición papel antes del Mundial de 2006, cuando hizo un excelente especial de 5 entregas, escrito por Alejandro Pérez.
 
Los doce años de la selección argentina que transcurrieron hasta esta presencia mundialista, estuvieron enmarcados en una notable irregularidad. Aquella generación de Raffaelli y compañía, más otros como Perazzo y Prato, continuaron su proyección y empezaron a arrimar algunas conquistas importantes, aunque intercaladas con sonadas frustraciones.
 
El Sudamericano de 1983 (segundos, con Alberto Finguer de entrenador) pasó sin pena ni gloria y en 1984 la realidad nos impactó nuevamente: séptimos entre 9 equipos en el Preolímpico de Brasil. Pero a pesar de este retroceso, el básquetbol argentino empezaba a caminar hacia tiempos mejores, gracias a la implementación de una nueva forma de competencia interna, lo que representa uno de los hechos más importantes de la historia del básquetbol criollo: la Liga Nacional.
 
Cuando el dirigente Amadeo Cejas se postuló para la presidencia de la CABB, lo hizo apoyando la creación de la Liga, en contra de Miguel Mancini, que se oponía. Para completar su atractiva oferta, Cejas la acompañó con la propuesta al inigualable León Najnudel de hacerse cargo del seleccionado. Sin embargo, poco tiempo después se descubriría que el proyecto renovador de Cejas era pura mentira. 
 
Argentina concurrió al Sudamericano de 1985 en Colombia con un equipo que empezaba una renovación. Najnudel hizo debutar en el seleccionado a Héctor Campana (20 años), Hernán Montenegro (18) y Sergio Aispurúa (20) y más tarde a Marcelo Milanesio (20), pero además incorporó a los dos jugadores más altos de las historia del básquetbol argentino: Jorge González (2,30 m y 19) y Fernando Borcel (2,18 m y 17). Argentina consiguió un módico tercer lugar, el necesario para asegurarse la clasificación al Mundial del año siguiente.
 
Antes de que se intuyera la cercanía del Mundial, Najnudel ya no era más el entrenador del seleccionado. Una pelea con Cejas, debido a que el técnico se negaba a parar la Liga (en aquella época dependía de la CABB) para que la selección hiciera unos partidos amistosos, fue el motivo del despido de Najnudel. En su lugar fue designado el puertorriqueño Flor Meléndez, quien dirigía al mismo tiempo a Unión de Santa Fe. En el medio de la temporada liguera, Meléndez no pudo completar el equipo para el único partido de preparación, ante Cuba, porque los clubes no querían ceder a los jugadores. Finalmente el entrenador conformó un plantel con mitad de experimentados, entre ellos Cortijo, en el mejor momento de su carrera, Camisassa, Romano, Luis González, Oroño y Milovich, y el resto jugadores que promediaban apenas 21 años: Campana, Uranga, Maggi, Milanesio, Montenegro y Aispurúa. Para un hombre que fue símbolo del seleccionado durante varios años como Sebastián Uranga, “ese era un equipo con proyección, por la edad de la mayoría. Pero como era habitual en esa época, al no haber continuidad se rompían todos los equipos por los cambios de entrenador. En este caso el aporte de Flor fue fundamental, porque dentro de un equipo sin experiencia internacional, él la tenía, conocía el ambiente”.
 
Como siempre hubo que salir a buscar el roce internacional con el que no se contaba. Otra vez una larga, agotadora y ríspida gira por cinco países, con 19 partidos en un mes, casi paralela al Mundial de fútbol, ya que solo el primer partido, ante Corea, los jugadores iban a verlo desde sus casas.
 
Una particularidad acompañaría la primera etapa del viaje: como Flor Meléndez estaba dirigiendo los playoffs de la Liga Superior de Puerto Rico, su lugar lo ocuparía el asistente, Juan Carlos Alonso. La aventura empezó por México, contra el que enfrentaron cinco veces. El primer partido, en el que los locales pegaron hasta el cansancio, terminó con victoria azteca. Después vendrían cuatro triunfos argentinos, en medio de arbitrajes espantosos y peleas permanentes. El segundo juego fue en Puebla, justo donde Argentina empató 1-1 con Italia, y la selección de básquetbol tuvo el privilegio de asistir al estadio y deleitarse con aquel toque sutil de Maradona. 
 
República Dominicana fue la segunda etapa, donde se jugaron seis partidos ante los locales. Los tres primeros, en Santo Domingo (allí vieron el 2-0 ante Bulgaria), fueron derrotas, mientras los segundos tres, en Santiago de los Caballeros, terminaron en victorias. Fue en esta ciudad donde festejaron el gol de Pasculli a los uruguayos. En Dominicana se sumó Meléndez, aunque entre partido y partido, viajaba a Puerto Rico para dirigir a su equipo, en una actitud poco prolija.
 
La tercera escala la harían en Puerto Rico para jugar la Copa Latina. Derrotas contra Puerto Rico y Panamá y triunfo ante los dominicanos. Para el recuerdo: la genialidad de todos los tiempos de Maradona ante Inglaterra la vieron mientras comían en la casa del entrenador…
 
De la isla volaron a Europa. En Verona, Italia, los esperaba un cuadrangular de gran nivel y Argentina estuvo a la altura de las circunstancias. Le ganó a la siempre complicada Canadá, perdió por 5 con Australia y le ganó, por 2, a Italia en su propia casa para quedarse con el torneo. El dato negativo fue la lesión de Luis González, que lo marginaría del Mundial, motivando su reemplazo por Borcel. Ni siquiera esta mala noticia haría que el plantel siguiera y festejara la victoria del fútbol ante Bélgica 2-0 y la clasificación para la final desde un bar en Verona, que terminaría con el desalojo de los jugadores por parte de la policía.
 
De allí a Lyon, Francia, para otro torneo con balance favorable, al ganarle por la mínima a los locales y a pesar de la derrota ante Estados Unidos en la final. Tal vez por la cercanía del campeonato y buscando concentración, el equipo esta vez celebró en tierra francesa con moderación el título del equipo de Bilardo en México. “Es cierto que esa gira fue muy dura, pero esas cosas sirven para fortalecer el grupo. Más allá de todos los viajes y los partidos, se hizo una preparación a conciencia que nos ayudó mucho”, reconoce Uranga. Así, los argentinos llegaron al Mundial de España en crecimiento, tanto en lo deportivo como en lo anímico.
 
Nuevamente el debut en el torneo resultó decisivo para los argentinos. Se descontaba que Yugoslavia y Canadá eran los más poderosos del grupo D, en Tenerife. Por el tercer lugar, el que completaría el cupo de clasificados a la segunda fase, había que pelear con Holanda y sus torres, ya que Malasia y Nueva Zelanda eran muy limitados. Argentina mantendría mayormente una inicial con Cortijo, Romano y Camisassa en el perímetro y Montenegro (19 años), tomando el lugar de González, y Maggi, en la zona interior.
 
El partido ante los holandeses, donde ya se destacaba un inexperto Rik Smits, de 19 años y 2,21, quien anotó 25 puntos, resultó durísimo. Argentina lo quebró en suplementario 82-75, con un buen aporte de los suplentes, Campana (13 puntos) y Uranga (16). Canadá dominó sin problemas a los argentinos por 96-82 con 14 puntos y 13 rebotes del rubio Greg Wiltjer, quien así se ganaría un contrato con el Barcelona. Tras la cómoda victoria ante Malasia por 93-73, vino una inapelable caída ante Yugoslavia (68-87), en la que el genial Drazen Petrovic sumó 12 puntos en menos de 15 minutos. El cierre ante Nueva Zelanda, 89-64, fue distendido. El logro no era menor, al pasar a la ronda final, evitando un corte que dejaba eliminados a doce equipos, dentro de un torneo al que concurrieron todas las estrellas.
 
El arranque de la segunda fase, en Oviedo, se presentaba muy complicado, ya que el rival era Estados Unidos. Si bien era un equipo universitario su potencial puede medirse en que 11 jugadores de su plantel llegaron a la NBA. Sin embargo, Argentina jugó un partido casi perfecto y dio la gran sorpresa del torneo. Camisassa (17 puntos y 6 rebotes) y Romano (18) desde afuera y Maggi (13 y 6) y Aispurúa (14) adentro, con un Cortijo que manejó el ritmo de manera magistral, fueron los artífices de un triunfo histórico por 74-70. La imagen del Vasco Aispurúa, en primer plano para la televisión, insultando al aro en unos tiros libres sobre el final, quedará entre los recuerdos imborrables de la selección argentina. Para Uranga fue fundamental “el scouting que hizo Flor para plantear un partido muy inteligente. Los controlamos en todo el desarrollo”. El entrerriano no oculta el orgullo de ese triunfo: “Hasta los logros que consiguió la generación dorada, esa había sido la mayor victoria argentina. Esa alegría nos quedará de por vida, ninguno de ese plantel la olvidará por la trascendencia que implica ganarle a Estados Unidos y por el placer de sentir que hiciste las cosas bien”. Miguel Cortijo demostró que era uno de los mejores bases del mundo, terminando como mejor pasador del torneo con 4.7 asistencias por juego.
 
Allí cambió el panorama para la selección, mucho más cuando venció a China con contundencia (97-80), ya que hasta se podía clasificar para semifinales, lo que hubiese sonado a glorioso milagro. Sin embargo, todo se desmoronó rápidamente. Los argentinos dependían de una victoria de Yugoslavia sobre Estados Unidos, pero ese día el diminuto Tyrone Bogues lo enfermó a Drazen Petrovic y los estadounidenses comenzaron su camino al título. Así Argentina entró a enfrentarse ante Italia con la ilusión, de máxima, de pelear por el 5º al 8º lugar. Pero los poderosos Pierluigi Marzoratti, Antonello Riva (23 puntos), Renato Villalta y un Walter Magnífico (25 puntos y 11 rebotes), que jugó como su apellido, fueron demasiado para una Argentina que empezó mal, se recuperó y a pesar de mantenerse en juego, nunca pudo igualar el marcador. Fue derrota 78-70 y consuelo por un premio menor: jugar del 9º al 12º lugar.
 
Grecia, con los mítológicos Gallis (40 puntos) y Giannakis (27)  desbordó a los argentinos por 102-88, mientras que la evitable derrota con Cuba 81-85 los condenó al 12º lugar. Veinte años después Uranga diría que “la realidad fue que hicimos el pico máximo de rendimiento en la mitad del torneo y sobre el final nos caímos. También influyó lo anímico, porque de poder llegar a semifinales, en un par de horas, al ganar Estados Unidos y nosotros perder con Italia, pasamos a pelear en el fondo”.
 
En la parte de arriba del torneo, España no pudo revertir aquella derrota contra Brasil y se quedó afuera de las semis que, por ese lado de la llave, disputarían la URSS y los brasileños. Del otro lado, como decíamos, pasaron Estados Unidos y Yugoslavia. Los cruces quedaron entonces así definidos: Unión Soviética-Yugoslavia y Estados Unidos-Brasil. 
 
Parecía a propósito que Sabonis y Petrovic volvieran a cruzarse en un momento decisivo. Eran las dos máximas figuras del mundo FIBA, con mucha diferencia, y también con mucha polémica entre ellos. Se odiaban, al menos públicamente. Encima, Petrovic le había ganado a Sabonis la final de la Copa de Europa (como se llamaba entonces la actual Euroliga) 94-82 con una gran actuación individual (22 puntos, 5 asistencias, 4 robos), frente a un Sabonis demasiado solo (27 puntos y 14 rebotes). 
 
Pero la semifinal mundialista fue otra cosa. Con el árbitro argentino Jorge Morillo como protagonista y espectador de lujo, Yugoslavia gana por 9 a dos minutos del final del partido y Drazen se pavonea ante sus rivales, como solía hacer en esos casos, provocando no solamente la bronca de los soviéticos sino hasta la de su compañero Dalipagic. En esa época se podía optar en lugar de lanzar libres cuando se pasaba el límite, por lo que Sabonis y los suyos hacían faltas desesperadas para ver si hacían equivocar a su rival. Hasta que eso ocurrió. Una pelota perdida y Sabonis que clave una bomba de tres puntos, con tablero. Tras cartón, casi de inmediato, un recupero y otra bomba de Tihkonenko. Los soviéticos estaban a 3. Yugoslavia sintió la presión y sacó para Divac (¡18 años!), quien no pudo sacarse de encima la marca y cometió doble dribling. URSS sacó, Valters tomó el balón y logró el milagro, metiendo el tercer triple soviético en un minuto, para igualar el partido y llevarlo a suplementario, con 5 segundos por jugarse. Si quieren deleitarse con este final, pueden verlo pinchando aquí.
 
En el suplementario, fue todo de la URSS, y así Sabonis pudo vengarse de Petrovic, que encima tuvo que soportar los duros retos de Dalipagic. En la otra semi, Estados Unidos no le dio chances a Brasil. El 96-80 final decoró bastante un partido en el que los norteamericanos ganaban 60-37 la primera mitad. A partir de estos resultados, la final soñada se venía: Estados Unidos frente a la Unión Soviética. Robinson contra Sabonis, el duelo de titanes. 
 
Estados Unidos juega una primera mitad fantástica y le saca 10 a su rival (48-38). Los rebotes de David Robinson y el contraartaque vía Kenny Smith hacen estragos en una Unión Soviética que no encuentra el cesto y se encamina a una derrota segura. Pero, de repente, una defensa zonal pone en aprietos a los talentosos pero inexpertos estadounidenses. Dos bombas de Homicius cerca del cierre hacer sobrevolar el fantasma de la semi para los Estados Unidos, pero los norteamericanos no sobran el juego y terminan ganando 87-85, para coronarse campeones del mundo 32 años después de aquel título en Brasil en 1954. 
 
El MVP del torneo fue Drazen Petrovic y el quinteto lo completaron los soviéticos Valeri Tihkonenko y Arvydas Sabonis, el estadounidense David Robinson y el brasileño Oscar Schmidt. El goleador del campeonato fue el griego Nikos Gallis con 33.7 puntos de media. 
 
El plantel argentino y sus estadísticas
Jugador Altura Puesto Club PJ Pts Prom Min 2C 2L % 3C 3L % 1C 1L % As RD RO PP PR T FP
4 Esteban Camisassa 2,00 Alero Unión (SF) 10 164 16.4 308 55 108 51 8 20 40 30 53 57 2 41 23 19 12 2 24
5 Héctor Campana 1,85 Escolta Sport de Cañada (SF) 10 116 11.6 199 38 76 50 6 11 55 22 30 73 8 9 5 20 5 0 17
6 Diego Maggi 2,06 Pivote Ferro 10 97 9.7 216 44 71 62 0 0 0 9 17 53 3 23 13 4 4 # 37
7 Hernán Montenegro 2,05 Ala pivote Olimpo (BB) 10 62 6.2 201 27 56 48 0 2 0 10 18 56 3 21 17 15 9 7 36
8 Carlos Romano 1,94 Escolta Unión (SF) 10 94 9.4 240 17 49 35 14 41 34 18 24 75 7 16 2 16 13 0 20
9 Marcelo Milanesio 1,86 Base Atenas (Cba) 7 14 2.0 48 3 5 60 2 4 50 2 3 67 4 2 1 5 0 0 4
10 Sergio Aispurúa 1,99 Ala pivote Argentino (Firmat) 10 58 5.8 151 21 36 58 0 0 0 16 25 64 2 12 5 5 4 8 22
11 Miguel Cortijo 1,88 Base Ferro 10 106 10.6 316 37 67 55 7 12 58 11 14 79 47 19 9 31 10 2 14
12 Sebastián Uranga 2,02 Ala pivote Echagüe (Paraná) 10 78 7.8 173 34 56 61 0 2 0 10 12 83 4 18 17 11 2 1 16
13 Gabriel Milovich 2,02 Pivote Unión (SF) 8 10 1.3 60 5 15 33 0 0 0 0 2 0 0 4 4 3 0 2 7
14 Luis Oroño 1,96 Alero San Andrés 10 21 2.1 105 9 22 41 0 4 0 3 5 60 3 4 4 4 0 0 10
15 Fernando Borcel 2,18 Pivote Ferro 1 2 2.0 8 1 2 50 0 0 0 0 0 0 0 1 1 3 0 0 1
DT Flor Meléndez     Total 10 824 82.4 2025 291 563 52 37 96 39 131 203 65 83 170 ## 136 59 # 208

 

Resultados de Argentina
Ronda clasificatoria (Tenerife)
Argentina 82-Holanda 75
Argentina 82-Canadá 96
Argentina 93-Malasia 73
Argentina 68-Yugoslavia 87
Argentina 89-Nueva Zelanda 64
Ronda final (Oviedo)
Argentina 74-USA 70
Argentina 97-China 80
Argentina 70-Italia 78
Por el 9º al 12º puesto: Argentina 88-Grecia 102 (Madrid)
Por el 11º puesto: Argentina 81-Cuba 85 (Madrid)
 

El plantel campeón (Estados Unidos)
Tyrone Bogues, Tommy Amaker, Steve Kerr, Kenny Smith, Sean Elliott, Derrick McKey, Rony Seikaly, David Robinson, Tom Hammonds, Brian Shaw, Armon Gilliam y Charles Smith. Entrenador: Lute Olson. 

 

 

Posiciones finales
1. Estados Unidos (9-1)
2. Unión Soviética (9-1)
3. Yugoslavia (8-2) 
4. Brasil (6-4) 
5. España (8-2)
6. Italia (7-3) 
7. Israel (5-5) 
8. Canadá (5-5) 
9. China (4-6) 
10. Grecia (4-6) 
11. Cuba (4-6) 
12. Argentina (5-5)  
13. Francia (3-2)  
      Holanda (2-3)
      Puerto Rico (2-3)
      Alemania (2-3)
      Australia (2-3)
      Uruguay (2-3)
      Angola (1-4)
      Panamá (1-4)
      Nueva Zelandia (1-4) 
      Corea (0-5)
      Costa de Marfil (0-5)  
Fuente: 
Archivo, Historia de la campeonatos del mundo (F.Ferrándiz), linguasport.com

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