Especial

Kobe a Shaq, juego 6 vs Kings, 2002: "Te necesitamos, haremos historia"

08:50 30/07/2020 | Los Lakers perdían 3-2 ante Sacramento la final del Oeste. Estaban al borde del precipicio. Kobe y Shaq habían recuperado la amistad. Y se hicieron inseparables.

Kobe y Shaq, una relación con muchas idas y vueltas

La relación entre Kobe Bryant y Shaquille O'Neal no pudo ser normal desde un comienzo. Kobe había caído en los Lakers en la misma temporada (1996/97), en la que los angelinos habían fichado a Shaq desde Orlando, por lo que estaba claro que la figura central de ese equipo iba a ser O'Neal. El entrenador era Del Harris. 

La primera temporada fue tranquila, porque Kobe tenía solo 18 años, recién salía del secundario y no tenía la espalda como para rebelarse. En la segunda, ya con Bryant más importante (15.4 puntos), empezó a dar señales de que quería otro rol. Los Lakers perdieron la final del Oeste. En la tercera, corta por el lockout, empezaron los roces y fue una bisagra. Cayeron en semis del Oeste 4-0 ante los Spurs y Jerry Buss decidió ir por Phil Jackson como DT.

Jackson ya tenía experiencia en manejar el ego de una figura joven en ascenso (Jordan en los Bulls), pero acá la diferencia era que había un jugador mejor, y pivote, y era Shaq. Jackson no tenía dudas. La columna vertebral iba a armarse en base a Shaq y Kobe tenía que ser respetuoso de las jerarquías. 

En las dos primeras campañas, aunque salieron campeones en ambas, los cruces entre el líder elegido (Shaq), y el joven impetuoso (Kobe), fueron tremendas batallas. Si Bryant no salió lastimado fue por las oportunas intervenciones de sus compañeros y de Jackson, que supo como domar al gigante para que no asesinara a Bryant. 

Kobe era en ese entonces lo opuesto a lo que terminó siendo: vanidoso, egoísta, solitario, envidioso. Y como su capacidad intelectual era muy superior a la de O'Neal, muchas veces lo ponía en situaciones comprometedoras. Jackson fue capaz de manejar esa relación hasta que consiguió que Kobe y Shaq terminaran acercándose. 

Eso ocurrió particularmente en la temporada 2001/02 y más precisamente en las finales del Oeste ante Sacramento, que a la larga fueron las verdaderas finales de la NBA. Los Lakers había ido a los tumbos y se encontraron con unos Kings en el mejor momento de su historia, con Chris Webber, Stojakovic, Divac, Christie, Bibby y demás, que jugaban un básquet de altísimo vuelo.

Sacramento se puso 3-2 arriba en el quinto juego en el ARCO Arena el 28 de mayo. El 30 a la noche, Kobe no se podía dormir. A las 2.30 de la madrugada, lo llamó por teléfono a Shaq, que también estaba despierto, y ofició de líder, algo que ya venía haciendo a partir de su mejor relación con el grandote. 
 

"Shaq, mañana te necesitamos. Haremos historia". Se dieron ánimo mutuamente y, luego confesaron en público, se sacaron por completo la presión de estar al borde de la eliminación. En el sexto juego, en LA, los Lakers ganaron 106-102 con 41 puntos y 17 rebotes de Shaq y 31 y 11 de Kobe. Y en el séptimo, en Sacramento, volvieron a ganar, 112-106, con 35 y 13 de Shaq y 30 y 10 de Kobe.

La final fue un paseo: 4-0 a los Nets. Los Lakers lograron el tricampeonato y Kobe pensó que podría superar a Jordan, su espejo y su desafío. Pero se encontraron con los Spurs en el camino primero, con los Pistons después, y la amistad entre las súper figuras fue vencida por los egos. 

 

Fuente: 
Once Anillos

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