Historias

La cómica historia de Silvio Santander en un baño de Río

09:24 21/11/2021 | Al entrenador argentino no se le cayeron los anillos por estar fuera de la villa olímpica. Sin embargo, llegar al partido ante EEUU, con una parada técnica previa, resultó imposible.

Silvio Santander campeón de Liga y asistente en el cuerpo técnico del Oveja (Foto: Liga Contenidos / FIBA)

El ciclo de Argentina desde los Juegos Olímpicos de Río 2016, hasta los de Tokio 2021, pasando por el subcampeonato mundial de China 2019, contó con un grupo de jugadores en un alto nivel y comprometidos al cien por ciento con la filosofía de equipo y en eso también se incluía, y en gran valor, al cuerpo técnico que acompañaba a Sergio Hernández.

Silvio Santander era uno de los asistentes estelares que tenía el Oveja, pero estrictamente en rango no era el uno, ni el dos, no obstante su pasaje a los Juegos de Río no estaba en duda, aunque tuviera que quedarse en un Airbnb fuera de la Villa junto a otros integrantes de la delegación.

“Mi experiencia igual fue soñada. Siempre voy a agradecerle a Sergio (Hernández) por haberme llevado a ese torneo, a pesar de no haber podido compartir con el resto del cuerpo técnico. Ahí yo era tercer asistente y tenía muy en claro el derecho de piso que me correspondía pagar”, le comentó a Germán Beder en una charla para su libro, El Legado.

Silvio junto a Germán, por aquel entonces jefe de prensa de la CAB, convivían en la casa alquilada y se hacían compañía en cada trayecto a prácticas o partidos. En esos trayectos la demanda de popularidad que tenía Santander los días era inverosímil hasta para el mismo, tomándose con mucho su momento de fama. “Caminábamos muchísimo, no me quería perder de nada y terminaba con las patas rotas. Pero no cambio nada por nada lo que viví en esos Juegos. Además fue mi pico de popularidad, jaja. Nunca en mi vida me saqué tantas fotos”, agregó como antesala a su baño gate.

EEUU era el rival en suerte (o en mala suerte), Argentina había tenido una buena primera fase, pero un partido parejo que se escapó ante Lituania y otra derrota con España, puso a la selección ante la máxima potencia de la competencia. El día del juego arranca nuevamente la rutina de Germán y Silvio camino al estadio, tras haber preparado cada uno su mochila.

“Ojalá no me pidan muchos fotos hoy, me da muchísima vergüenza”, fue casi como una frase de arenga antes de salir del departamento para poder llegar con cierta tranquilidad. Sin embargo, contando con que los Juegos eran en Río, cerca de Argentina y la despedida de Ginóbili y Nocioni, la argentinidad, en esos lares, era al Palo, literal como la canción de la Bersuit Vergarabat.

El calor y la hidratación van de la mano en los seres humanos y por consiguiente las idas al baño son más asiduas de lo normal. Por eso que Silvio, ante tanta caminata y agua, una parada estratégica tenía que hacer antes del juego, además de las que ya había hecho para las selfies con los hinchas argentinos.

“Bancame que voy al baño y no freno más, te doy mi palabra”, fue lo que le dijo Silvio a Germán, ya cerca de ingresar al Arena Carioca. La marea de gente hacía que el trámite de ir al baño no sea cuestión de un minuto o dos y Santander tardó más de la cuenta según contó Beder en su libro.

“¿Qué pasó que tardaste tanto?”, le preguntó Germán. “Nada, un desastre, en la cola me reconocieron unos de Corrientes y me empezaron a decir que no podía ser que estuviera ahí, que seguro que era Cristian (su hermano gemelo, también entrenador) y que los estaba gastando. ‘Qué pícaro este Cristian’ me decían. Intenté desmentir una y otra vez, pero no había caso y encima no de me dejaban ir, me calenté y me tomé el palo”, le comentó apesadumbrado Silvio, no solo por el hecho de que no le creyeron quién era, sino porqué no pudo conseguir el objetivo, hacer pis.

Cuando la fama le gana al protagonista, un capítulo divertido en la vida de Silvio Santander, que a pesar de su semblante serio, esconde a un tipo risueño en la medida justa y en el momento adecuado. Al parecer, como todo en la vida de un entrenador de básquet, la planificación es un primer mandamiento.

Mauro Osores / [email protected]
En Twitter: @basquetplus

 

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