Especial

El milagro ocurrió: Facu Dellavalle despertó y está fuera de peligro

14:51 08/10/2020 | El pibe de 22 años salió del coma con la fe y el amor de su familia y amigos y ya está en una sala común, esperando comenzar la rehabilitación.

Hace un par de semanas, el panorama era oscuro. La información fría decía que Facundo Dellavalle, el pibe de 22 años que había jugado el año pasado en Salta Basket, estaba en un coma que parecía irreversible tras inhalar monóxido de carbono producto de una estufa que funcionaba mal. Hoy, la situación ha variado de forma increíble y Facu está en una sala común, respondiendo a los estímulos, esperando poder iniciar pronto su rehabilitación. La historia completa. 

El pasado 20 de setiembre, Facu salió con sus amigos en Tancacha, su ciudad natal, ubicada a 15 km de Río Tercero y a 125 de Córdoba capital. Volvió tarde, tipo 3-4 de la mañana, y se hecho a dormir en una habitación de la casa de su tío, a la que se había mudado un tiempito antes. La habitación hacía mucho que no se usaba. Facu tuvo frío y prendió el calefactor, y se durmió. El aparato funcionaba mal y despidió monóxido de carbono, que Facu inhaló toda la noche. 

Lo encontraron el 21 a eso de las 11 de la mañana, ya inconsciente. Lo llevaron urgente a la sala de primeros auxilios de Tancacha, que no tiene hospital (5000 habitantes), desde donde una ambulancia lo llevó a Río Tercero. Allí, lo tuvieron dos días, pero le dijeron a Mónica, su mamá, que había que llevarlo urgente a Córdoba. Lo pudieron hacer el miércoles 23 y lo internaron en la Clínica Vélez Sarsfield. 

Todos los días, por la mañana, la llamaban a Mónica para darle el parte diario. Hasta el domingo 27, Facu no había reaccionado. Ese día, los doctores le dijeron a Mónica que le había sacado la sedación y que Facu no había respondido. Era una mala señal. Quizá por eso, le permitieron ir a verlo con el papá de Facu, Ariel. 

Mónica, destrozada, le puso en su teléfono un tema de Calle 13 que su primo le había dicho que le gustaba mucho a Facu: Muerte en Hawaii. De golpe, vio que Facu había movido las pestañas. "Ariel, ¿yo estoy loca o Facu movió las pestañas?", le dijo al papá. Él había visto lo mismo. Mónica siguió haciéndole escuchar mensajes de amigos y se fue a su casa. 

El lunes 28 a la mañana, cuando la llamaron para darle el parte, le dijeron lo que nadie imaginaba: el milagro había ocurrido y Facu había despertado. Mónica casi explota de la alegría, pero recién pudo volver a verlo el jueves 1 de octubre. Siguió con su fórmula: música y mensajes de sus amigos. Algunas caricias, sin tocarlo demasiado, porque le daba miedo. Ahora, al menos, Facu tenía los ojos abiertos. 

El viernes pudo verlo otros 5 minutos. Ya le habían sacado el respirador. "¿Me cerrás los ojitos?", le decía. Y Facu los cerraba. Se expresaba con la mirada. De a poco empezó a mover un poquito las piernas y a apretar la mano. El lunes 5 lo bajaron a la sala común y ahí dijo lo único que habló hasta ahora: "Me quiero ir", susurró al oido de Mónica. Era un buen síntoma. 

Ayer miércoles, Mónica no solo le llevó música, sino también auriculares, para conectar al teléfono y así poder recibir llamados de los amigos de su barra, de los chicos y de las chicas. Y también una videollamada de su hermano menor, Fede, que le hizo saltar las lágrimas cuando le mostró los perritos que Facu ama. 

Mónica ya empezó los trámites para empezar la rehabilitación en cuanto le den el ok de la clínica, aunque todavía no sabe si eso se lo cubrirá la obra social, que hasta ahora cargó con todos los gastos hospitalarios. Es un posible problema, pero hoy a ella nada le importa. "Quiero agracederle a todos los que se comunicaron porque, aunque sabía que Facu era querido, nunca me imaginé que tanto", dice Mónica, la madraza que siempre creyó y tuvo fe aunque en el túnel parecía no haber luz. Ella la encontró.

 

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