BP Tour 2018

Van Lacke: "Sentí un dolor grande cuando me comunicaron que no iba a seguir en Olímpico"

12:35 10/05/2018 | Básquet Plus charló en exclusiva con el armador de Gipuzkoa Basket, que prácticamente cumplió el objetivo de la permanencia en la Liga ACB.

Nueva parada para el Tour 2018 de Básquet Plus. Tras entrevistar a Lucio Redivo, Luca Vildoza y Patricio Garino, ahora llega el turno de Federico Van Lacke. Con la bellísima costanera de San Sebastián como fondo, el base del Gipuzkoa Basket habló de todos los temas: lo inesperado de su arribo a España a los 37 años, el sabor amargo que le dejó la salida de Olímpico y el respeto que se ha ganado del club y sus compañeros, que lo ven como referente. 
 
- ¿Cómo se dio tu llegada a Gipuzkoa?
. Yo vine para España con la mentalidad de venir para las vacaciones. Siempre me vengo para acá durante los recesos para disfrutar de los amigos que no veo durante el año, así como también del calor.
 
- ¿Cuántos años llevabas en España?
. Vine por primera vez en el 2002 para jugar la Liga LEB y mi regreso a Argentina se produce recién en 2012, cuando ficho en Boca para jugar la Liga. Es decir que pasé diez años seguidos en la liga española, al margen de que siempre volvía a Argentina entre junio y agosto para estar con familia, amigos y entrenar. Pero desde que nació mi hija mantuvimos la política de dejar de vivir de invierno en invierno, porque es realmente muy duro, así que desde ese momento aprovechamos para veranear por España y conocer un poco esta zona de Europa. Así fue como nos vinimos en junio de vacaciones y dos días antes de emprender el viaje hacia acá me confirmaron desde Olímpico que no iban a contar conmigo para esta temporada, a pesar de que yo tenía contrato con ellos. Ahí comenzó el diálogo para ver cómo resolvíamos la situación. Teníamos que llegar a un acuerdo y me vine dejándolo un poco en manos de Carlos Prunes, para que él pueda negociarlo con Olímpico. Se extendió un poco demasiado para mí gusto, pero tuve la fortuna de que acá Porfi Fisac asciende a la Liga ACB con Gipuzkoa. Él me entrenó durante mis tres años en Valladolid, los mejores de mi carrera, y en una de las charlas que solemos tener me preguntó cómo era mi situación y cómo estaba para volver a España. Me esperó, tuvo paciencia hasta el final y allá por septiembre, unos días antes del comienzo de la temporada, pude solucionar mi situación contractual y firmar con el Gipuzkoa Basket para disputar esta temporada. Eso genera un orgullo enorme, el hecho de poder volver a los 37 años.
 
- Vale destacar que vos entre medio de tu participación en Boca y en Olímpico, tuviste otro paso por España…
. Sí, tuve participación en Estudiantes de Madrid, durante un año y medio. Ya pensaba que iba a ser la última vez que iba a jugar en la Liga ACB, porque obviamente es muy difícil salir de la Liga y luego volver. A pesar de todo, tuve la fortuna de poder tener la posibilidad de pegar la vuelta y de disfrutar. Este año sobre todo estoy disfrutando muchísimo, de un entrenador con el que tengo mucha conexión, tanto dentro como fuera de la cancha. De ser parte de un equipo joven, en el cual mi experiencia y mi forma de trabajar es muy atendida y entendida. Se presta mucha atención y todos te toman un poco como ejemplo, en cuanto a la disciplina de trabajo y lo que intento transmitir al equipo y a los más jóvenes cada día. Realmente es un placer, en conjunto con que los resultados se han venido dando de forma muy positiva durante el primer día. Si bien el objetivo del club es la permanencia, ya pasando la primera vuelta pudimos tenerla encarrillada y casi definida, para disfrutar así de un club que es muy humilde y que tiene las cosas sumamente claras, tanto de lo que es como de lo que quiere para su club y jugadores.
 
- De todos modos por lo sucedido con Olímpico, tu mente no estaba enfocada en la ACB. Fue un tanto accidental. No estaban bien las cosas en Olímpico, ¿no?
. No, terminó todo muy revuelto. El detonador fue la eliminación en la Liga Sudamericana y a partir de ahí como que se perdió el rumbo. Tampoco le echo la culpa al club ni al equipo, creo que no estábamos preparados todos para recibir un palo tan grande. Éramos muy optimistas y en el deporte hay que ser conscientes de que se puede perder.
 
- Fue la forma sobre todo, de local y ante un Bahía Basket diezmado. Quizas hubiera sido distinto si la eliminación se daba ante uno de los grandes de América
. Sí, quizás hubiese sido distinto y se hubiera digerido mejor. Pero creo que si hubiésemos tenido paciencia, se podría haber aprendido de los errores que cometimos aquel día. Creo que el equipo se hubiera reforzado y preparado mucho más para tener un desempeño mejor en lo que quedaba de Liga. Teníamos un equipo superior al de la temporada anterior, pero los objetivos y el proyecto se fueron desmoronando a raíz de ese detonador que fue la Liga Sudamericana. Me parece que no fue justo para los jugadores, para el equipo, ni para las familias que nos acompañan. Todos estuvimos muy implicados en el proyecto, estuvimos muy identificados con el club, porque entre todos llevábamos la imagen de Olímpico con mucho orgullo, si bien llevábamos apenas un año y un poquito más ahí. Pero sentíamos los colores, la ilusión que la gente ponía sobre Olímpico. Realmente sentí un dolor muy grande el día que me comunicaron que no iba a seguir. Esto es un trabajo, lo tomo como una consecuencia de un objetivo no cumplido y a raíz de eso surge la posibilidad de venir para acá. Creo que siempre he trabajado y me he preparado para afrontar desafíos importantes cada vez que me tocaron; esta vez me tocó uno buenísimo, de volver a la Liga ACB a los 37 años, teniendo protagonismo, muchos minutos y siendo partícipe de muchas cosas dentro de la formación del equipo. Me siento muy valorado, querido y respetado, tanto por el entrenador que me trajo y sobre todo por el club.
 
- Si no hubiese surgido tan rápido lo de la ACB, ¿hubieras seguido en la Liga Nacional?
. No lo sé, porque una vez que yo llegó acá en julio, la conversación con el entrenador fue muy pronta y me comunicó que quería que juegue la Liga ACB con él cuando se resolviera todo con Olímpico. A partir de ahí mi mentalidad cambió y quería resolver lo de Argentina para volverme. Los que me conocen saben que siempre me gusta tomar desafíos importantes y para mí era un objetivo personal enorme volver a la liga española e insertarme otra vez, sobre todo para rendir a un nivel que me permitiera tener peso dentro del equipo. Fue cumpliéndose todo, fue dándose poco a poco. Si bien, como dije hoy, la espera de la resolución del contrato de Olímpico se extendió mucho y tuvo mucha repercusión, tanto para mí como para mí familia. Pero tuvimos mucha paciencia, fuimos optimistas para resolverlo y en este caso con Carlos Prunes de por medio, que fue quien hizo que todo se hiciera posible, se llegó a un acuerdo con el club y pudimos solucionarlo, para darle rienda suelta al contrato en Gipuzkoa Basket y poder disfrutar de la Liga ACB.
 
- Por la situación, ¿en algún momento se te pasó por la cabeza dejar de jugar?
. Dejar no se me pasó por la cabeza. Tenía claro que en algún lado iba a jugar, de hecho estuve unos días de agosto en Argentina para solucionar este inconveniente que había surgido con Olímpico y parecía que estaba todo resuelto. Mi vine otra vez para España y seguía otra vez el mismo problema, entonces me quedó un poco de sabor amargo en cuanto a la respuesta que recibí por parte del club. Pero entiendo que el club también estuviera dolido por todo lo que había pasado y era lógico que no estaban las cosas claras. Así que realmente tuve que tener mucha paciencia y confiar en que la gente que tomaba las decisiones, tanto el presidente como el tesorero, tuvieran la buena voluntad de solucionarlo. 
 
- Cuando te dijeron de jugar en la ACB nuevamente, ¿en algún momento tuviste temor de no dar la talla?
. No tuve temor, fui consciente de que tenía que entrenar muy duro. Por mi parte, siempre entreno y me preparo mucho durante los veranos que paso en España para estar al mejor nivel posible, al margen del equipo en el que vaya a estar. En cierto punto estaba tranquilo, porque conozco la Liga, sé lo que hay que hacer para tener un buen pasar en la misma y para tener una temporada exitosa a nivel de equipo también. Realmente, en vez de miedo lo que tuve fue mucho orgullo y ese placer de tener la oportunidad y sentirme valorado. 
 
- ¿Cuándo te diste cuenta que lo estabas haciendo bien? 
. Desde el día que llegué a la pretemporada, el cuerpo técnico y los compañeros tenían mucha confianza depositada en mí, por los años que yo había estado en España. Entonces todo fue cayendo por su propio peso, yo dejo que las situaciones se vayan dando por sí solas, sin tener que forzarlas, y en este caso fue un poco así. Si bien la mayoría de los jugadores ya me conocían, incluso los extranjeros porque había jugado en contra de muchos de ellos, todo fue cayendo por su peso. Eso fue bien recibido por mí: tener una buena respuesta de mis compañeros, del cuerpo técnico, de poner diferentes situaciones el balón en mis manos o de seguirme un poco en mi forma de defender o de transmitir. Sobre todo lo que se destaca del argentino en general es la capacidad de competir que tenemos y muchos se asombraban de cómo peleo y compito por cada pelota a los 37 años. Yo siempre digo que hasta el último día que juegue voy a ser igual, voy a seguir aprendiendo, intentando ser mejor y sobre todo seguir compitiendo, porque me gusta ganar y disfrutar cuando el equipo juega bien y la gente también lo hace por lo que el equipo transmite en la cancha.
 
- Al margen de los 4 o 5 equipos que pueden luchar por el título, hay una gran competición paralela que tiene que ver con escaparle lo más rápido posible al fondo de la tabla, que debe ser mucho más estresante incluso. ¿Esperaban quedar fuera de esa disputa tan rápido en la temporada?
. Es muy diferente cuando uno pelea por el campeonato en relación a conseguir una permanencia. Este año era el primero con equipos de la Liga LEB preparados para subir, entonces el desafío era muy importante. Las presiones son diferentes, si bien el club nos transmitió mucha seguridad: buscaban un equipo que transmitiera, que compitiera, más allá de mantenerse o no en la Liga ACB. Que pelee por cada pelota, ya sea que enfrente esté el Madrid, Barcelona o el Burgos, que recién ascendía. Eso lo entendimos a la perfección, el entrenador supo cómo transmitirlo al equipo desde el primer día y, a su vez, fuimos conscientes de lo que nos jugábamos en cada partido. Tuvimos la comprensión justa para entender que había ciertos juegos que teníamos que ganar, porque muchas veces lo que sucede con los recién ascendidos es que se motivan sobre todo con los grandes, cuando lo que en realidad hay que hacer es jugar al máximo nivel con los equipos que realmente compiten con uno. En la primera vuelta fue extraordinario, porque ganamos los partidos clave y eso hizo que trepáramos a la mitad de la tabla, dejando abajo a los rivales directos. Eso, acompañado a una buena suerte con el tema de las lesiones, nos permitió estar completos en esos partidos clave y a partir de ahí pudimos disfrutar mucho más. El equipo consiguió un colchón importante de victorias que nos permitió trabajar más tranquilos y que el club pueda seguir creciendo y sumando patrocinadores. Entre el club, el cuerpo técnico y la plantilla se formó un grupo muy homogéneo para sacar un rendimiento tremendo a todo.
 
- ¿Se vive la rivalidad entre equipos vascos?
. Está claro que no es una rivalidad como la que me tocó vivir en los partidos entre Olímpico y Quimsa. El clásico acá es entre Bilbao y Baskonia. Es más, la gente de San Sebastián que es aficionada al básquet es hincha del Baskonia, iban desde acá hasta Vitoria a ver la Liga ACB. Entonces, los derbis fueron un poco raros. Pero sí que cuando nos enfrentamos con Baskonia, pero sobre todo ante el Bilbao, son partidos especiales y nuestro entrenador nos transmitió que eran partidos que había que ganar como sea para que la gente se fuera contenta, al margen de jugar bien o mal. En cualquier otro partido sí que nos pedía jugar bien o con una idea definida, pero en estos partidos solo pedía ganar, que era lo importante y lo que el club y la gente querían.
 
- ¿Cómo sigue tu historia?
. Quedan tres partidos por disputarse. Estoy disfrutando un poco en final de la temporada, desde el punto de vista de digerir todo lo que fue este año y de disfrutar el buen hacer del grupo y de mi parte personal. Me gustaría seguir formando parte de este proyecto del club, seguir a las órdenes de Porfirio Fisac, que como siempre dije fue el entrenador con el que mejor jugué y con el que más conexión he tenido dentro de una cancha. Él va a seguir un año más en el club, así que la idea es poder continuar un año más, pero también el club está terminando la temporada. Después de varios descensos, se van tomando las cosas con más calma y, en firme se va optando por mejores decisiones. De acá hasta junio/julio vamos a seguir teniendo noticias de lo que va a ser la próxima temporada.
 
- ¿El final de la carrera de a poco lo vas mirando?
. Lo tomo con mucha tranquilidad, no quiero que sea algo catastrófico. Estoy estudiando coaching y PNL para poder seguir con algo relacionado al deporte. Estoy viendo la forma de enfocarlo cuando termine de jugar, no sé si será dentro de uno, dos o tres años. Lo que sí es que voy disfrutando temporada tras temporada y ahora me he planteado jugar un año más y ver cómo se van dando las cosas. Por lo pronto seguiré preparándome y formándome para realizar una transición lo más tranquila y clara posible en cuanto al rumbo que quiero seguir. 
 
- Sospecho que, sea lo que sea, será acá…
. Probablemente sí, hay muchas posibilidades de seguir en España. De hecho, con mi mujer queremos construir el futuro de la familia por este lado. Pero no cerramos ninguna puerta, vamos viendo dónde el destino nos va llevando. De hecho, este camino no estaba en los planes y acá estamos, en uno de los mejores años en cuanto al disfrute familiar y deportivo. Como te dije, lo estoy tomando con calma y dándole forma o allanando el camino para el día que deje de jugar.
 
En Twitter: @basquetplus
 

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