Superliga Femenina

Flores y la SuperLiga: "Esto es poder devolverle al club todo lo que me dio"

22:22 13/12/2016 | La base, referente y emblemática jugadora del Lanús campeón de la SuperLiga Femenina, habló del histórico logro conseguido y sus sensaciones tras el título.

Para Lanús el reciente título de la SuperLiga Femenina logrado este fin de semana tiene un significado muy especial. Después de tanto buscar una consagración a nivel nacional finalmente llegó la hora de que un histórico, tradicional y siempre altamente competitivo equipo obtenga ese mimo tan ansiado, dentro de uno de los torneos de mayor paridad del último tiempo y dándole un broche de oro al cierre del 2016.
 
Tiene un significado vital por lo que representa pero también por la historia que se teje detrás. Hablamos de un grupo de jugadoras identificadas a lo que es Lanús como institución, un estilo de vida si se quiere llamar y un trabajo incansable de trasfondo. Algunos pueden denominarlo como una deuda, como un objetivo que siempre estuvo tan cerca pero que a la vez también parecía estar muy lejos, sin embargo los años de lucha y la dedicación plena hicieron posible esto que lisa y llanamente es un logro soñado.
 
Puede sonar a frase hecha pero en este caso se cumple a rajatabla. Quizá quienes lo vean desde afuera no terminen de entender la profundidad de este logro pero quienes lo han atravesado en el día a día, momento a momento, lo que estamos relatando es fácil de comprender y sentir.
 
Por esa misma razón uno encuentra tanta simpleza en las palabras de Nadia Flores. Desde lo que relata la base se puede ver todo ese corazón de Lanús, la satisfacción inmensa por el logro obtenido y por los obstáculos o espinas que se fueron topando en el camino hasta concretarse este final único y feliz.
 
Histórica y posiblemente una de las jugadoras que más identificación tiene con el Granate (por su liderazgo, su convicción y su amor al club de casi toda su vida sabiendo que llegó a los 12 años y que hoy tiene 26), la referente del equipo dialogó con Básquet Plus sobre el título y un algunos detalles que muestran un poco la enorme trascendencia del campeonato como el hecho de volver a ser dirigida por Laura Cors.
 
- Quizá con todo lo que vivieron y siguen viviendo por estas horas es difícil terminar de tomar dimensión de lo hecho. ¿Ya se toma la magnitud de todo esto?
. No, la verdad es que no. Sinceramente todavía no caímos del todo en esto que logramos. Estamos desde el domingo hablando con Laura (Cors) y Flor Llorente sobre el tema, ahora vinimos a Chascomús con las nenas, lo teníamos programado hace unos meses y nos mantenemos moviéndonos, pero todavía es difícil terminar de caer. Es algo soñado esto que estamos viviendo.
 
- Imagino que el estar hablando todo el tiempo y demás te debe traer a la memoria una especie de película. ¿Te pasa solo con lo del fin de semana o con todo lo que fue un año bastante especial?
. Con todo, se me viene a la cabeza todo lo que pasó este año y todas las cosas que pasamos en este torneo. Recuerdo cuando vino la primer cubana Dairis o el viaje a Talleres de Paraná donde primero fuimos a Sunchales y en el viaje nos agarró granizo. Pasamos como cuatro veces por granizo, viajamos como 10 horas, llegamos y no había luz en la cancha de Sunchales así que tuvimos que esperar. Nos queríamos morir (risas). Después del fin de semana todo, de situaciones, de pasar por el partido contra Obras y estar dubitativos de no saber si lo ganás o no, estando hasta el último momento con el corazón en la boca y prestando atención a cada detalle, jugando también muy mal como lo hicimos. Pasamos por mucho nerviosismo porque la realidad es que salvo para Buri (Agostina Burani) para el resto era la primera semifinal de SuperLiga donde si bien me podés decir que también tuvimos otro tipo de semifinales me parece que este era un torneo especial. Había muchas ganas de poder llegar lo más alto posible, una ambición muy grande por parte de todo el equipo. Más que nada por poder coronar un año que nos costó tanto en el desarrollo. A mitad de año Lau tuvo un problema personal importante y tratamos de apoyarla a ella lo más que pudimos, en las finales de la AFMB ella no pudo estar porque estaba con la selección donde la apoyamos obviamente, pero el equipo había perdido una semifinal y quedó dolido de eso. Por eso en esta SuperLiga era la ambición de querer llegar a lo que sentíamos que merecíamos. Y el poder concretarlo era un alivio, sentimos que había que disfrutarlo y por eso creo que la final la vivimos completamente diferente a lo que vivimos la semi. No sentí nerviosismo de parte nuestra, sentí muchas ganas de ganarlo, mucho hambre. Fuimos un equipo con hambre y creo que eso es lo que nos llevó a la victoria, tener una convicción de creer en lo nuestro y creer que podíamos ser campeonas, y creo que lo dejamos demostrado desde el primer minuto hasta que sonó la chicharra final.
 
- Vos estás demasiado arraigada a la historia de Lanús, desde lo que es como equipo y desde lo que representa en tu vida. Pasamos por algo que seguramente debe tener un condimento especial, a nivel club y colectivo, pero que también tiene un significado único en tu vida por la forma en la que se dio.
. Para serte sincera yo empecé en el club cuando tenía 12 años, venía de un club muy chico de la Río, y la primera persona que conocí cuando llegué a Lanús era Laura. Este año tuvimos la suerte de que nos vuelva a dirigir nuestra formadora, la persona que a mí me enseñó casi todo. Yo llegué al club con conocimientos muy básicos y ella me transmitió todo. Ahora es jugar de madura o de grande junto a ella, junto a mis compañeras que las conozco desde que somos todas chiquitas y encima en el club donde nos permitió crecer, desarrollarnos, viajar con el club para seguir creciendo, poder llegar a una preselección provincial y quedar, permitirnos ir a una preselección nacional y quedar, todos logros que ellos lo fueron valorando como club. Era llegar a un equipo de mayores y no poder darle al club todo lo que te dio, por eso ahora este año llegar a la final y poder dárselo es como una alivio y una satisfacción gigante. Es darle al club que te dio todo, al club de tus amores, lo más alto posible a nivel nacional. No entro en mí de la felicidad que tengo.
 
- Y es algo que se potencia sabiendo la identidad que se tiene con Lanús.
- Sí, y estoy segura que le pasa lo mismo a Flor, Laura, Nachi (Natacha Pérez), Agos que por más que se haya ido a jugar afuera volvió a su club, y todas las juveniles también. Creo que todas comparten esta sensación, porque si nosotros miramos el plantel que tenemos hoy más allá de las extranjeras todas las juveniles son de Lanús. Antonella Albuerne por ejemplo nació en el club, la recuerdo de 3-4 años en el club y así te puedo nombrar una por una; Nacha viene de Mendoza pero hace siete años que está en el club y ya se siente de la casa; las Armesto (Magalí y Julieta) que llegaron este año pero también ya se sienten del club. Esto es como una familia, realmente que lo es. Los dirigentes se portaron bárbaro con nosotras a lo largo del año. Creo que este es un premio no solo para nosotras, sino para todo Lanús.
 
- En tu caso se da una simetrías también porque empezaste desde muy chica. Es un ida y vuelta que no solo denota un amor de vos hacia Lanús sino que también hay una devolución del club, sin olvidar que no solo es el club que te formó como jugadora sino que además te formó como persona.
. Seguro. Es el sentarse y empezar a tener un montón de recuerdos. Es ver a Laura jugar en primera, de aspirar a jugar como Lali González que en ese momento era la base de Lanús y yo recuerdo que en su momento que era mini. Es ver esas proyecciones que uno tenía a futuro cumplirse. Hoy una amiga me decía "llegaste al lugar que soñaste, al lugar que hace muchos años querías estar". Y es tal cual, yo soñé mucho tiempo ser la base de primera de Lanús y ahora salir campeona de la SuperLiga, salir campeona del torneo más importante, es algo impagable, el solo volverlo a pensar me emociona. Ahora se suma también el hecho de que tanto Flor como yo trabajamos con Laura en formativas, y había fácil 20 nenas de nuestras formativas mirando las finales de la SuperLiga, y a esas nenas yo las veo y tienen la edad que yo tenía cuando idolatraba a las jugadoras de primera. La verdad es que se me pone la piel de gallina de solo pensar que por ahí una de esas nenas dentro de 10-12 años sean las jugadoras de primera del club. Me encantaría que pueda pasar eso con esas nenas, que puedan vivirlo, que usen al club como una contención, como un lugar donde pueden divertirse, relajarse, sacarse el colegio de encima o los problemas que tengan porque todas esas cosas son las que el club me dio. Es el lugar donde me contuvieron desde todos los aspectos, y ni hablar en lo deportivo. Ojalá que las nenas pasen por esto mismo, que lleguen a jugar en la categoría que quieran pero que sea jugando en el club, sería hermoso.
 
- Retomo un poco lo que pasó el fin de semana. Hoy decías que afrontaron la final de forma muy distinta a lo que fue la semifinal, ¿Era producto de una sensación de cierto deber cumplido esa serenidad con la que afrontaron la definición?
. Sí, en realidad el resultado era una consecuencia de un montón de factores pero el hecho de haber llegado ahí era genial. Para nosotras era un logro muy grande haber clasificado segundas, porque fue un torneo muy peleado, parejo y de hecho nosotras clasificamos segundas con cuatro partidos perdidos. Por eso es mucho más valorable que Berisso y Lanús hayan quedado 1° y 2, porque se dio una paridad tan fuerte en el torneo que ya el clasificarse directo a semifinales de esa manera era un flor de logro. Después podías tener un mal partido en semifinales y que Obras o Florida nos ganaran, podía pasar eso de perder y por eso había que disfrutar lo que habíamos conseguido hasta ese momento. Una vez que pasamos la semifinal ya era todo disfrute, ya estábamos en lo máximo. "Ojalá se dé, pero si no llega a pasar tampoco era un fracaso" pensábamos ya en la final, y fue así porque en ningún sentido podría llamarse fracaso perder la final después de todo el recorrido previo sino que todo lo contrario. Berisso hizo un torneo genial en ese sentido, igual que nosotras.
 
- ¿Y cómo analizás ese partido final?
. Creo que jugamos mejor, la defensa nuestra las complicó y nosotras pudimos encontrar las vías de gol en ataque que nos llevaron a ganar el partido. Creo que nosotras contamos con más opciones de gol a lo largo del partido porque Dairis aportó puntos, Coqui (Magalí Armesto) metió un par de puntos, Nacha tuvo momentos claves donde en una situación muy particular se postea y hace un gol. Fueron situaciones que les podrían haber pasado a ellas, pero me parece que lo pudimos cerrar mejor nosotras y esa quizá fue la diferencia.
 
- Teniendo quizá otro tipo de mochila en situaciones como esta de definiciones y demás, ¿Qué juega más en un momento tan crucial? ¿La ambición, la tranquilidad, el corazón, netamente el juego o qué?
. Mirá, nosotras tuvimos mucha tranquilidad. No nos dejamos llevar por la ansiedad o el nerviosismo de estar jugando una final, y creo que la tranquilidad nos permitió detectar a la mejor ubicada o situaciones de ventaja nuestra en ataque, y nos permitió leer mejor el juego. A veces el nerviosismo te lleva a cometer errores que pueden ser de principiantes pero creo que la tranquilidad que tuvimos hizo que no tengamos esos errores. También creo que tenés que tener un plus de corazón, y Lanús tuvo eso. Creo que Lanús tuvo personalidad para jugar el partido, porque Berisso se nos vino un par de veces, se nos ponían a 2 pero después nosotras nos íbamos a 7-8. Nunca permitimos que nos igualaran o superaran, y creo que eso también es una demostración de la personalidad que tuvimos.
 
Lucas Leiva / lucasleiva@basquetplus.com
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