Euroliga

Valencia-Real Madrid: la semi española entre novedad y mística

12:30 21/05/2026 | Los naranjas llegan a su primera F4 tras una temporada reveladora y la caída de un gigante. Los blancos deberán poner en juego su experiencia para disimular sus bajas.

Josep Puerto y Sergio Llull, los líderes junto al trofeo (Getty)

Valencia Basket aterriza en Atenas como la gran irrupción de esta Euroliga. Nadie imaginaba a comienzos de temporada que el equipo de Pedro Martínez terminaría segundo en la fase regular y mucho menos que remontaría un 0-2 ante Panathinaikos, perdiendo los dos primeros partidos en casa y ganando luego dos veces en Atenas antes de cerrar la serie con una paliza de 17 puntos en el quinto juego. La clasificación a la primera Final Four de su historia confirmó algo que ya venía insinuando durante meses: Valencia dejó de ser una sorpresa simpática para convertirse en una amenaza real. Su vértigo ofensivo, la profundidad del plantel y una defensa mucho más sólida de lo que indican sus partidos de alto ritmo explican el salto competitivo.

Del otro lado aparece la mística interminable de Real Madrid. Once títulos, once Final Four desde 2011 y un plantel acostumbrado a vivir este tipo de escenarios marcan la diferencia emocional entre ambos proyectos. El equipo de Sergio Scariolo tuvo una temporada irregular, especialmente fuera de casa, pero transformó el Movistar Arena en una fortaleza y volvió a responder cuando llegaron los playoffs. La serie ante Hapoel Tel Aviv mostró una versión pragmática y competitiva de los blancos, capaces de resolver problemas sobre la marcha incluso en un contexto complejo. Madrid sabe jugar estos torneos y esa experiencia pesa, sobre todo cuando enfrente habrá un rival debutante en este nivel.

La gran incógnita pasa por cómo resolverá el Madrid la ausencia de Walter Tavares. El pivote, dominante durante toda la temporada, quedó afuera de la Final Four tras lesionarse en el inicio de la serie ante Hapoel y obliga a Scariolo a modificar estructuras. Sin Edy y también sin Alex Len, la responsabilidad interior caerá sobre Usman Garuba, quizá el gran beneficiado por este nuevo contexto. El español respondió con una serie excelente en cuartos y su movilidad parece más adecuada para perseguir el juego rápido y abierto de Valencia. La posible utilización de formaciones bajas con Trey Lyles o Chuma Okeke como falso cinco también podría cambiar la dinámica de un duelo que históricamente favoreció al Madrid en el rebote.

Porque si hay un dato que explica la ventaja blanca en los seis enfrentamientos de esta temporada es justamente ese: Real ganó todas las batallas reboteras. Y eso resulta todavía más llamativo considerando que Valencia fue uno de los mejores equipos de la Euroliga en ese apartado, con 38 rebotes por partido. Ahí aparecerá otro duelo decisivo. Jean Montero llega como la gran figura taronja tras destrozar a Panathinaikos y convertirse en integrante del mejor quinteto de la temporada. Scariolo seguramente preparará defensas especiales para limitarlo, alternando marcas de Campazzo, Abalde y Andrés Feliz, además de posibles zonas híbridas. Si Montero logra imponer ritmo y generar ventajas, Valencia tendrá serias chances de romper cualquier lógica previa.

La semifinal, en definitiva, enfrenta dos relatos opuestos. Valencia representa la frescura, el crecimiento inesperado y la ilusión de un grupo sin experiencia pero sin miedo. Real Madrid simboliza la costumbre de competir por Europa incluso en medio de lesiones, cambios y dudas. Los de Pedro Martínez ya demostraron que pueden derribar favoritos y jugar bajo presión, aunque el recuerdo de la derrota agónica ante el Madrid en semifinales de la Copa del Rey todavía sobrevuela la previa. Del otro lado, Scariolo busca una Euroliga que todavía no pudo conquistar como entrenador principal. Atenas pondrá frente a frente la novedad contra la tradición. Y en ese choque entre energía y jerarquía, Europa espera otra noche grande de básquet español.

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