NBA 2014/15

El año de los argentinos en la NBA: anillo y marcas

17:05 30/12/2014 | Repasamos el 2014 de los argentinos en la NBA, con el título de los Spurs, el momento de Pacers y Knicks y todas las marcas más importantes.

Luis Scola (Indiana), Manu GInóbili (San Antonio) y Pablo Prigioni (New York).

No hay dudas de que el año 2014 fue uno excelente e histórico para el baloncesto argentino en la NBA. No sólo trajo un nuevo título para la cosecha personal de Emanuel Ginóbili, sino que también tuvo algunos detalles que quedarán para los libros de marcas, como los 1000 juegos del propio Manu o el haber tenido dos equipos con nacionales terminando como los primeros clasificados de sus respectivas conferencias.

Vale aclarar que las estadísticas que se reflejan son de aquellos encuentros disputados exclusivamente en el 2014, es decir, la segunda parte de la 2013/2014 y lo que se lleva disputado de la 2014/2015.

 

Emanuel Ginóbili - San Antonio Spurs

12,9 puntos / 2,8 rebotes / 4,5 asistencias / 44% de campo / 35% en triples / 81% en libres / 24 minutos

Para Ginóbili fue un año particularmente destacado con su equipo. Luego de la dolorosa derrota en el 2013 ante Miami, no muchos creían que San Antonio iba a tener la fortaleza como para no sólo volver a ese lugar de privilegio que es una final NBA, sino además, jugarla como la jugaron y ganarla como la ganaron.

Lejos de aflojar por la caída de la campaña anterior, San Antonio tuvo una 2013/2014 excepcional, tanto desde los resultados como desde el juego. Lo hicieron a su manera y esa manera los llevó a ser un campeón distinto, que seguramente quedará por años grabado en la memoria de aquellos que tuvieron la posibilidad de disfrutar de este equipo.

Decir que los Spurs ganaron la 2013/2014 con comidad sería una exegaración y una subestimación del esfuerzo, sacrificio y trabajo de sus integrantes, pero la realidad es que hacía tiempo no se veía un conjunto que marcara una superioridad tan abismal con respecto de sus rivales, sobre todo, en la postemporada, como la de aquel grupo.

Luego de terminar con el mejor récord del Oeste (62-20) y de vencer en las primeras rondas a Dallas, Portland y Oklahoma City, llegó la revancha ante Miami y esta vez, los de Popovich no estaban dispuestos a dejar pasar el tren, algo que quedó claro desde el minuto uno de aquel disparejo enfrentamiento.

Con un enorme Ginóbili pero más que nada, un juego en conjunto como pocas veces se había visto, los texanos vencieron por 4-1 al Heat de LeBron y compañía, marcando además la mayor diferencia de margen de victoria en la historia de las finales. James había perdido varias otras veces en playoffs, pero desde su maduración como jugador, nunca se lo había visto ser dominado como durante esa serie. El hombre del talento infinito lució muy pequeño en aquellos cinco partidos, ante unos rivales que insistimos, no le dieron chance alguna de repetir lo sucedido en el 2013. Esta vez no hubo tiros milagrosos de Ray Allen que salvaran al "elegido".

San Antonio fue tan claro y superior que dejó sin respuestas a un contrario que llevaba cuatro años de forma consecutiva llegando a esa instancia definitiva. Partido tras partido, el cuerpo técnico de Spoelstra y su plantel, sabía lo que le venía y aún así, nunca fueron capaces de esquivarlo. Los Spurs fueron un campeón que le hizo bien a la NBA, demostrando que no todo pasa por el talento individual, los flashes o las volcadas explosivas. 

Claro, llevaban siete años sin un campeonato y quizás muchos habían comenzado a olvidar o incluso subestimar el valor de cinco jugadores moviéndose e interactuando como uno sólo. Una máquina con tantas partes como integrantes tuvo ese plantel, donde cada uno de ellos aportó su granito para el bien común y se ganó en muy buena fe su anillo conmemorativo.

Es cierto que la segunda mitad del 2014 ha comenzado con algunos altibajos para San Antonio y Ginóbili, pero no hay dudas de que poco a poco, y mientras sigan recuperándose desde lo físico, irán enderezando un barco que cuando encuentra su rumbo, no hay nada ni nadie que pueda detenerlo. Mientras tanto, el bahiense sigue rompiéndola y sólo un par de días atrás inscribió su nombre en un nuevo libro de la historia de la liga, al llegar a los 1000 encuentros NBA, mayor cifra histórica para un jugador sudamericano.

 

Luis Scola - Indiana Pacers

7,6 puntos / 4,9 rebotes / 1,1 asistencias / 45% de campo / 24% en triples / 68% en libres / 17 minutos

Más allá de tener un sabor agridulce por varios motivos que a continuación repasaremos, el 2014 también fue positivo para Luis Scola, quien luego de varios años en equipos sin chances algunas de pelear por nada importante, llegó a unos Pacers que en aquel momento, eran serios candidatos a luchar por el título.

Scola ha declarado muchas veces que su interés no pasa por los números personales o por su brillo individual, sino por ayudar a su equipo a tener las mayores chances posibles de ganar cada juego, algo que en Indiana pudo volver a hacer.

Desde su llegada, el bonaerense se transformó en una pieza importante de la rotación de Vogel y aunque tuvo, como todo el equipo, un bajón para el final de la temporada regular, aportó liderazgo, anotación y esfuerzo cada vez que pisó el campo de juego.

La historia de los Pacers en el 2014 es tan conocida como triste. Luego de terminar la fase regular con el mejor registro del Este (56-26) el equipo perdió unidad y poco a poco se fue desintegrando hasta lucir como un conjunto quebrado y donde muchos intentaban llevar agua para su propio molino (Stephenson, Hibbert, George).

Luego de pasar las primeras rondas con problemas ante Atlanta y Washington respectivamente, los de Vogel volvieron a encontrarse con su némesis: el Miami Heat, mismo equipo que los había eliminado en las pasadas dos temporadas. Hubo un momento en la 2013/2014 donde Indiana realmente lució como un equipo mucho más completo que el de Spoelstra, pero por una razón u otra, estaba lejos de serlo al momento de verse las caras en la Final del Este y terminó perdiendo por 4 a 2.

La parte más triste del 2014 de los Pacers, sin embargo, llegó un par de meses más tarde, cuando en un entrenamiento para la Selección de Estados Unidos, su figura Paul George, sufrió una devastadora lesión que lo dejó afuera de las canchas hasta el año que viene. Unos días antes, el equipo había dejado ir a Lance Stephenson, mientras que el base, George Hill, tampoco tardó demasiado en caer lesionado. En poco tiempo, Indiana había perdido por completo el perímetro que lo llevó a ser uno de los contendientes más importantes de la campaña.

Los lesiones siguieron acumulándose y el equipo de Scola, que por suerte se pudo mantener al margen de esta situación, comenzó muy mal la 2014/2015. Lentamente el plantel se ha ido recuperando, salvo George claro, y mejorando presentación tras presentación. Aunque todavía están lejos de los puestos de playoffs, el pertenecer a la irregular Conferencia Este siempre es un plus, que con un buen 2015 Indiana podría aprovechar para volver a anotarse en la lucha del mes de mayo.

 

Pablo Prigioni - New York Knicks

4,3 puntos / 1,9 rebotes / 3,2 asistencias / 45% de campo / 43% en triples / 82% en libres / 19,8 minutos

Mientras que Ginóbili y Scola disfrutaron de un éxito colectivo que marcó como positivos a sus 2014, lamentablemente, todo lo contrario ocurrió con Pablo Prigioni. Si bien el cordobés mantuvo un nivel parejo dentro de los Knicks, algo sumamente complicado si tenemos en cuenta la cantidad de cambios que realizaron a lo largo de este año, la realidad es que el equipo, ni en el final de la 2013/2014 ni el comienzo de la 2014/2015 ha estado a la altura de las expectativas.

En la campaña pasada, New York apenas se quedó afuera de los playoffs, terminando novenos en el Este con récord de 37-45, situación que llevó a un inevitable despido de Mike Woodson. ¿Qué sucedió a continuación? La franquicia intentó recuperar notoriedad pero no por lo realizado dentro de la cancha, sino con promesas, juegos periodísticos y contrataciones que los volvieron a poner en las portadas de los diarios.

Ya con Phil Jackson en la gerencia, se trajo a uno de sus discípulos, el apenas retirado Derek Fisher, y con él, llegó el famoso triángulo ofensivo con el cual el Maestro Zen ha ganado 11 títulos a lo largo de su carrera como DT. Además, consiguieron mediante un traspaso a José Calderón, a quien promocionaron y vendieron como si se tratara del nuevo Magic Johnson. De repente, sin jugar un sólo minuto, los Knicks volvían a estar en la boca de todos y a ser serios candidatos dentro de su Conferencia.

Y después, desafortunadamente, tuvieron la desdicha de que comenzara el básquet. Una vez que las palabras y la tinta desapareció y el rectángulo de juego comandó la escena, los Knicks mostraron su verdadera identidad: un equipo sin conducción ni adentro ni afuera de la cancha y realmente, sin el talento necesario como para aspirar a cuestiones serias. 

Igualmente, ni el más pesimista esperaba un arranque de esta magnitud, que tiene a los de Fisher con incluso más derrotas que el peor equipo de la competencia, los Philadelphia 76ers. Su récord de 5-28 habla por sí solo y marca a las claras cuanto debe cambiar en New York. Dentro de ese presente Prigioni intenta aportar lo suyo: calma, manejo de los tiempos, inteligencia aún cuando todos estas virtudes se pierden en el descontrol y caos que es cada presentación del equipo. 

¿Pueden los Knicks dar un giro de 180 grados en esta temporada? Si bien no es imposible, resulta muy difícil. Lo que sí pueden y deben hacer a partir del 2015, es al menos comenzar a buscar una identidad; una luz, una esperanza a la cual aferrarse de cara a un futuro que hoy, luce sumamente oscuro.

 

Juan Estévez
En Twitter: @basquetplus
En Twitter: @JuanEstevez90
 

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