Estados Unidos

El juicio que puede reescribir el automovilismo de EE.UU: Jordan vs NASCAR

13:55 04/12/2025 | El exbasquetbolista y su socio Denny Hamlin acusan a la categoría de operar como un monopolio. Una demanda en manos de MJ que podría cambiar todo el circuito.

Jordan va a tribunales (Getty)

El conflicto que enfrenta a Michael Jordan, Denny Hamlin y sus socios de 23XI Racing con NASCAR ingresó en una fase decisiva con el inicio del juicio federal en Carolina del Norte. La demanda, presentada junto a Front Row Motorsports, sostiene que la categoría opera bajo prácticas antimonopolio que obligan a los equipos a aceptar contratos de charter con cláusulas restrictivas y un reparto de ingresos que —según los denunciantes— condena a la mayoría de las estructuras a operar con pérdidas. Para graficar la escala del problema, Hamlin reveló que correr un solo auto cuesta USD 20 millones por año, sin contemplar salarios ni gastos generales.

El sistema de charter, instaurado en 2016, garantiza cupos de participación y una porción del premio en cada carrera, pero para Jordan y los equipos disidentes representa un mecanismo que concentra demasiado poder en NASCAR, desde el reparto económico hasta la definición de pistas y reglamentos. La negativa de 23XI y Front Row a firmar la renovación de esos contratos detonó un proceso judicial que ya dejó al descubierto conversaciones internas de la cúpula directiva con descalificaciones personales, opiniones sobre la hinchada y discusiones sobre el futuro político y comercial de la categoría.

Las filtraciones incomodaron tanto a NASCAR que sus abogados intentaron limitar la presencia de figuras clave como Hamlin y el empresario Curtis Polk durante las audiencias.En el tribunal también se juega una batalla simbólica: Jordan, a diferencia de otros directivos, consiguió autorización para asistir a todo el proceso y se convirtió en el rostro visible del reclamo.

El fallo final podría alterar el mapa competitivo del automovilismo estadounidense como no ocurre desde la fusión de CART e IndyCar. Las opciones van desde un acuerdo de último momento hasta una sentencia que obligue a reconfigurar o eliminar el sistema de charter, abriendo la puerta a un reparto más equitativo o incluso a un nuevo formato comercial.

Si NASCAR prevalece, 23XI y Front Row podrían abandonar la serie principal después de 2026 y vender sus cupos a otros inversores. Si ganan Jordan y Hamlin, en cambio, el campeonato podría quedar obligado a desmontar parte de su arquitectura económica. Lo que está en juego no es solo un contrato: es el control del negocio, el futuro de los equipos y la forma en que se correrá NASCAR en las próximas décadas.

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