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Lucas Faggiano y la teoría de la evolución

17:00 19/09/2020 | Año a año fue creciendo y llegó a la acb en su mejor momento. Desde sus inicios en Bahía hasta su paso por Brasil, un estudio de su progreso.

Faggiano debutó hoy en la acb (Foto acb)

Charles Darwin fue un naturalista de Gran Bretaña que en la década de 1850 escribió un célebre libro denominado el origen de las especies, el cual rompió con todos los paradigmas de la época. El autor proponía la idea que las especies evolucionaban, que tenían descendencias con modificaciones y que todos los seres vivos podían rastrear su ascendencia a un antepasado común.

La teoría se basaba en que las poblaciones evolucionan a medida que las generaciones transcurren a través de un proceso de selección natural. Charles creía que la diversidad de la vida se daba a partir de la sucesión común, mediante un patrón ramificado de evolución. Desde ese momento todo era comprobable, experimental y deducible. La historia comenzaba a escribirse.

Una de las especies que Darwin se encargó de estudiar fueron los seres humanos. He aquí la prueba fehaciente de que las personas varían considerablemente unas a otras en una especie de lucha. Los más adaptados al medio ambiente siempre tuvieron mayores chances de sobrevivir y más posibilidades de reproducirse que los débiles e inútiles.

Este proceso de selección natural llevó a Lucas Faggiano a su cúspide, a su propia evolución tras años y años de supervivencia en distintos lugares. Desde sus épocas en Bahía Basket hasta su periplo por Boca, San Lorenzo, San Martín y Bauru contribuyeron y le sirvieron para coronarse como uno de los mejores bases de la competencia, aquel capaz de dominar y atacar desde todos los frentes sin baches en su juego.

Al igual que los preceptos de Charles, la transformación de Lucas fue lenta y gradual, pero como resultado se presentó una coronación, una confirmación despótica de liderazgo y dependencia inherente de un equipo que confía ciegamente en él. Con sacrificio, entrega, talento y mucho pero mucho trabajo, el bahiense está en su mejor momento, en su mayor encuentro.

Ataque polifacético

Las responsabilidades ofensivas fueron aumentando constantemente y Lucas pasó de ser aquel agresivo base de Bahía Basket a un anotador letal capaz de lastimar desde todos los lugares. Ya nadie le pasa por detrás en las cortinas, puede liquidar tanto desde la media como la larga distancia, organizar al resto y castigar acorde a lo que demande cada partido.

Uno de los puntos de mayor progreso es precisamente el lanzamiento de tres puntos. De promediar apenas 22% en 2010/11 pasó a 33.9% en la 2019/20. Además, el volumen de tiros aumentó considerablemente a pesar de que sus porcentajes fueron similares en años anteriores. En la última campaña marcó 31 de 93 triples antes de la pausa obligada por el Coronavirus.

El asedio desde el tiro permite que se le abran otras puertas, otros espacios que Faggiano sabe leer y castigar gracias a su explosividad. Tal es así que el base convierte casi la mitad de sus intentos de tiro de campo (49.6%). A través de lanzamientos de media distancia o penetraciones punzantes tras cortinas o en contragolpe, el bahiense cómo hacer daño a partir de sus cualidades.

En transición también es venenoso y más peligroso que una serpiente de cascabel. Gran envergadura, piernas y brazos largos, velocidad, utilización del bote y lectura de juego se combinan para ramificar una precisa arma.

Pero como todo base también sabe involucrar y alimentar al resto de sus compañeros, esto le permitió tener una máxima en su carrera en asistencias (5.4) la última temporada. Sin ser uno de los más lujosos, Lucas entiende los doblajes, ventajas y emparejamientos que permiten al resto generar ventajas. Desde un pase al poste bajo o una descarga al tirador, Faggiano siempre sabe dónde están todos replegados y actúa en consecuencia.

Defensa versátil

Brazos largos, bajo centro de gravedad, fortaleza y versatilidad para defender en las tres posiciones exteriores del baloncesto convierten a Faggiano en uno de los mejores en su puesto en el estamento defensivo. Sus 1,88 metros convergen con su aumento gradual de peso, los cuales le permiten detener a rivales más altos en posteos y mantener la verticalidad ante contrincantes más rápidos.

Uno de los apartados claves en los que traduce sus buenas prestaciones es en los robos. Desde sus inicios fue aumentando año a año los aportes y pasó de promediar 1.1 en la temporada 2009/10 a 1.8 en la 2019/20. Sólo necesitó 26 partidos para conseguir 46 atrapes.

Si bien sus bloqueos no resaltan (apenas 0.08 por partido en la 2019/20), los brazos largos y la posibilidad de salir de las cortinas para mantenerse enfrente de su defensor lo convierten en uno de los bases que más tiros corrigen, un intangible que no figura en los números, pero que ayuda y mucho a la falange defensiva de los santos.

Personalidad

En los minutos difíciles su figura se acrecienta y pocos quedan a salvo cuando entra en esencia. En estado de transe se inmola y explota a base de triples, dobles y penetraciones. Con todas las armas a su favor, el carácter de Faggiano resalta y se agranda cuando el resto se achica.

La cúspide

El naturalista Charles Darwin expresó que las especies se modifican a través del tiempo y que las nuevas provienen de otras que ya existieron. Todos tienen su origen en un ancestro común, pero, a pesar de ello, cada una de éstas tiene diferentes conjuntos hereditarios en relación con la figura mayor.

Al igual que en estos orígenes descriptos por el británico, Lucas se mantuvo fiel a su existencia, al carácter y actitud heredados de sus preceptos. Pero no se quedó estático y constantemente le agregó fundamentos a su repertorio, herramientas de las más diversas y necesarias que demanda el baloncesto moderno.

Desde su crecimiento como tirador de tres puntos, hasta la experiencia para cerrar partidos o la organización como traductor del entrenador, la evolución de Faggiano siempre estuvo en constante movimiento y hoy llegó el premio de debutar en la acb. 

Porque la vida es para cambiarla, porque las especies mutan con el tiempo y el que no se adapta está condenado a desaparecer. Porque, en la ley de la selva, sólo los fuertes sobreviven.

 

Ignacio Miranda/ [email protected]
En Twitter: @basquetplus
En Twitter: @nachomiranda14

 

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