Historia

De una noche difícil a una carrera histórica: el draft que impulsó a Luis Scola

11:45 30/04/2026 | En su cumpleaños, un repaso a un momento clave en la vida del Gran Capitán. La noche que la NBA lo llamó (a medias) reconstruida en el libro El Abanderado.

Houston, la oportunidad de la revancha para Luis (Getty)

El 26 de junio de 2002 marcó un punto de inflexión en la carrera de Luis Scola. Aquella noche, en el Madison Square Garden, fue seleccionado en el puesto 56 del draft por San Antonio Spurs. Aunque el momento no tuvo el festejo esperado, sí representó el primer paso concreto hacia el objetivo que había perseguido desde chico. “Fue una muy mala noche”, recuerda Mike Cound en el libro, una frase que, con el tiempo, se resignifica como el inicio de un camino mucho más grande.

El contexto explica aquella sensación ambigua. La segunda ronda no garantizaba contrato inmediato ni un lugar asegurado en la NBA, lo que generaba incertidumbre. “El draft fue un pelotazo”, afirma Claudio Villanueva, repre de Luifa, mientras que el propio Cound detalla: “Sin dudas es mejor no ser elegido que ser elegido en segunda ronda. Esa elección es una miseria, porque te quedas sin derechos”. Sin embargo, lejos de frenarlo, ese escenario terminó fortaleciendo su determinación para seguir creciendo en Europa, donde su desarrollo en el Tau Cerámica lo posicionó como una de las figuras más dominantes del continente.

Ese crecimiento no fue casual. Desde muy chico, Scola tenía claro su objetivo y trabajó en función de eso, incluso en una época donde llegar a la NBA parecía lejano para los argentinos. “Desde que lo conozco, desde chiquito, él tenía a la NBA entre ceja y ceja. Tenía un conocimiento de la liga y hasta de las reglamentaciones que era extraordinario”, cuenta Claudio Villanueva.

En la misma línea, Andrés Nocioni refuerza: “Ningún jugador de la Generación Dorada quiso tanto llegar a la NBA como Luis”. Esa obsesión se traducía en hábitos concretos: consumir partidos en VHS, estudiar equipos y proyectar su futuro en el máximo nivel. Incluso Manu Ginóbili lamentó no compartir equipo con él en San Antonio: “Me dolió un poco que los Spurs lo hayan dejado ir. Hubiese pagado para que Luis viniera a jugar con nosotros”. El reconocimiento interno en la liga ya estaba.

La recompensa llegó en 2007, cuando los Houston Rockets finalmente apostaron por él y le dieron su lugar en la liga. Desde entonces, Scola construyó una carrera sólida y respetada: fue titular durante años, superó los 700 partidos en la NBA, promedió cifras de doble dígito en varias temporadas y se consolidó como uno de los internos más confiables de su generación. Su paso incluyó etapas en Phoenix Suns, Indiana Pacers, Toronto Raptors y Brooklyn Nets. Aquella noche de dudas quedó lejos: el argentino no solo cumplió su sueño, sino que lo transformó en una trayectoria que elevó el prestigio del básquet nacional en la elite mundial.

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