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Messina-Obradovic: el fin de una era

15:45 01/12/2025 | Las renuncias de Ettore Messina y Zeljko Obradovic marcan un antes y un después en el básquetbol europeo y FIBA. Razones de un giro.

Messina-Obradovic: el fin de una era

Siempre pregonamos que lo maravilloso de la vida es el cambio, y los que nacimos hace unas décadas tuvimos el privilegio de ver más cambios que nadie en la historia de la humanidad. Antes, en una vida, se podían llegar a ver un cambio (a veces), y con mucha suerte dos. Hoy, los que tienen más de 40, no solo pasaron de la vida analógica a la digital sino que dentro de la digital están viendo ya varias fases, que prometen explotar todavía más a partir de la inteligencia artificial.

La contra de esto es que creemos que nuestro cerebro, el de los +50, no está preparado para esa velocidad de cambios. Aunque uno le ponga ganas, se adapte y busque correr en paralelo. Se puede sobrevivir, obviamente, pero daría la sensación de que subirse del todo es casi imposible. 

La reflexión viene a cuenta de lo ocurrido en menos de una semana, en la que renunciaron a sus respectivos equipos Ettore Messina (Milano) y Zeljko Obradovic (Partizan). Dos de los tipos más ganadores de la historia de la Euroliga (9 copas ganadas por el serbio, 4 por el italiano), con trayectorias que llevaron a uno a la NBA (Ettore) y al otro a ser por lejos el tipo más laureado del m mundo, porque a esas 9 Euroligas, súmele 2 Copa Saporte, 11 ligas de Grecia, 3 de Turquía y unas cuantas cosas más. 

Pareció a propósito que ambos se cansaran en la misma semana. Messina, desde que volvió a Europa en el 2019 para recuperar la gloria en Milano luego de su paso por los Spurs, nunca pudo lograr que sus (caros) equipos llegaran siquiera a la final. Solo una vez se metió en la F4, en su segundo año (20/21), pero perdió en semis y luego fue fracaso tras fracaso, sin poder ganar en estos dos últimos años ni siquiera la Lega. Este año empezó irregular en Europa, perdiendo partidos inesperados (Valencia de local) y ganando otros también inesperados (Zalgiris afuera, Olympiacos en casa). Pero el 83-105 en Italia ante el Hapoel fue demasiado y dio el portazo.

Lo de Obradovic es distinto en cuanto a tu pasado inmediato, aunque no tanto. Tras la gloria con Fenerbahce y su año sabático, se esperaba que revolucionara Partizan cuanto retornó en 2021, pero la realidad es que, si bien consiguió fichajes importantes, solo ganó la última liga local tras 9 títulos seguidos del Estrella Roja y en la Euroliga una sola vez se metió en playoffs (22/23), perdiendo 3-2 ante el Madrid. Y este año empezó horrible en la Euroliga. 

¿Hay algo en común en sus salidas? Sí, primero, la generación de la que son parte. Messina tiene 66 años y Obradovic 65. Pero más importante que eso, ambos fueron parte de la etapa donde los entrenadores mandaban con un estilo militar, al que se llamói yugoslavo, porque justamente la mayoría venía de allí, y los jugadores obedecían. No importaban las maneras. Los entrenadores le gritaban a sus dirigidos, los insultaban, delante de todo el mundo, y eso era lo normal. La lista es amplia: desde Boza Maljkovic a Dusan Ivkovic, pasando por Dusko Ivanovic o el propio Svetislav Pesic. 

Esa escuela incorporó a muchos DTs de otros países. De hecho, fue sucesora de la escuela soviética de Alexander Gomelsky, pero a la que se subieron otros, como Messina. Esa escuela, además del trato, focalizaba su mayor objetivo en destruir, en aniquilar al rival defensivamente. Messina ganó la Euroliga de 1998, con Sconochini en su equipo, venciendo en la final al AEK de Atenas 58-44, y sus seguidores explotaron de éxtasis. Era el básquet total. 

Casi 30 años después, todo ha cambiado. El trato a los jugadores, que ambos mantuvieron, con matices, ya no encaja. Los jóvenes nacidos en este siglo tienen un nivel de concentración corto, se abruman en general ante el reto y todo debe ser colocado dentro de un esquema de conductas muy bien estudiadas. La tecnología se metió demasiado para estos viejos DTs y les cuesta perder parte de su autoridad a manos de lo científico. Antes, un buen reto o dejar a un jugador en ridículo ante la gente o sus compañeros tenía efecto. Hoy está en las redes a los 5 minutos y genera una reacción negativa sin control. 

La gran pregunta es, ¿podían cambiar Messisa y Obradovic a esta altura? Si miramos en líneas generales, vemos que otros ejemplos de ese estilo, con algunas diferencias, han sufrido también. Rubén Magnano en Sudamérica, Popovich en la NBA, aunque seguramente es el que mejor lo manejó... Quedan jóvenes con esas costumbres, como Sarunas Jasikevicius, criado al lado de Obradovic. Pero Saras intenta dominar su monstruo interior. A veces le sale y a veces no. El increíble sobreviviente es Ivanovic, aunque ahora es un león herbívoro. 

Después, la corrientes es el pacifismo. Quizá Thiago Splitter sea un ejemplo. Llegó al Paris sin experiencia el año pasado, lo hizo jugar bárbaro, sin un solo grito en una cancha, ahora se fue a Portland en la NBA y lo mismo. Y con el estilo de juego basado en los números avanzados que evitan tener que convencer a los jugadores de algo que no es totalmente empírico. Esto de alguna manera lo es. Messina y Obradovic lo vieron y notaron que no tenían con qué dar la pelea. ¿Volverán? Es posible, pero si lo hacen deberán encontrar el complicado camino para reinventarse. El básquetbol hoy es de los jugadores, en todo el mundo.

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