Nikola Jokic: "Si estuviéramos en Serbia nos echarían a todos"
11:45 01/05/2026 | Denver quedó eliminado en primera ronda ante Minnesota pese a las bajas rivales, y el tres veces MVP asumió responsabilidades. En su tierra, hubiera sido fin de ciclo.
La eliminación de los Nuggets reconfigura cualquier lectura reciente del proyecto: de campeones en 2023 a despedirse en primera ronda en 2026, ante unos Timberwolves golpeados por las lesiones de Anthony Edwards, Donte DiVincenzo y Ayo Dosunmu. El contexto agrava el resultado: ventaja de campo, mejor preclasificación y un rival diezmado desde el cuarto juego. En ese escenario, Nikola Jokic no esquivó el golpe ni el análisis: “Acabamos de perder en la primera ronda. Creo que estamos muy lejos”, reconoció, marcando distancia con cualquier aspiración inmediata de campeonato.
El contraste estadístico explica parte del derrumbe. En temporada regular, el serbio firmó números de MVP (28 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias, con 57% de campo y 38% en triples), liderando la liga en rebotes, asistencias y triples-dobles. Pero en playoffs su producción perdió eficiencia: 26 puntos, 13 rebotes y más de 9 asistencias, aunque con un desplome en el tiro (por debajo del 45% de campo y del 20% en triples), reflejado en un 7/36 acumulado desde larga distancia. Incluso fue superado en impacto por Rudy Gobert, quien en el cierre de la serie rozó el triple-doble (10 puntos, 13 rebotes y 8 asistencias), evidenciando una batalla física y defensiva que Denver nunca logró controlar.
Lejos de buscar responsables externos, Jokic optó por una autocrítica colectiva que también protegió al entrenador David Adelman: “No es su culpa que no pudiéramos rebotear. No es su culpa que no pudiéramos atrapar bien el balón. No hay nada por lo que culpar a David Adelman. Fuimos nosotros, todos”. Y fue más allá, en una frase que sintetiza el clima interno tras el golpe: “Si estuviéramos en Serbia, todos seríamos despedidos”. Sin margen salarial amplio, con dudas estructurales en defensa y un núcleo exigido, Denver entra en un receso cargado de interrogantes donde, por primera vez en la era Jokic, el futuro parece menos claro que el pasado reciente.
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