NBA

Los Knicks destrozan el Este: nueve victorias históricas rumbo a las Finales

08:45 22/05/2026 | New York atraviesa el tramo más dominante jamás registrado en una seguidilla infernal y quedó a dos triunfos de volver a las Finales después de 27 años.

KAT, el gran desafío de Cleveland (Getty)

Los Knicks están atravesando una de las rachas más salvajes que haya visto la NBA. Nueve triunfos consecutivos en playoffs, un diferencial acumulado de +212 puntos y una sensación de superioridad que por momentos parece obscena. Ningún equipo en la historia —ni en temporada regular ni en postemporada— había dominado un tramo de nueve partidos con semejante margen. Ni los Bucks campeones de los 70, ni los Rockets de Harden, ni los Lakers del Showtime. Desde que quedaron 2-1 abajo contra Atlanta en primera ronda, los Knicks demolieron todo lo que tuvieron enfrente: cerraron la serie con tres palizas consecutivas, barrieron a Philadelphia 76ers y ahora arrancaron 2-0 las Finales del Este frente a Cleveland tras un contundente 109-93.

Los números ayudan a dimensionar el nivel de destrucción. En estos nueve partidos, New York ganó por 16, 29, 51, 39, 6, 14, 30, 11 y 16 puntos respectivamente. Además, el equipo está lanzando 53.6% de campo colectivo y un efectivo de 61.7%, el mejor porcentaje registrado en cualquier tramo de nueve partidos en la historia NBA. Todo esto mientras Jalen Brunson juega un básquet de élite, Karl-Anthony Towns domina como generador interior y Mikal Bridges pasó de estar casi fuera de rotación ante Atlanta a promediar 18.7 puntos con splits ridículos de 68/50/100. Y si eso no alcanzara, Josh Hart castigó a Cleveland con 26 puntos y cinco triples después de que los Cavs decidieran flotar sistemáticamente sus tiros.

Pero en medio del entusiasmo aparece una pregunta que sobrevuela toda la postemporada: ¿cuánto de esta exhibición pertenece realmente a los Knicks y cuánto al bajo nivel competitivo del Este? Atlanta jamás pareció un rival serio. Philadelphia llegó desde el play-in. Cleveland necesitó siete partidos para eliminar a Toronto y sobrevivió previamente a unos Pistons limitados ofensivamente. Incluso Boston Celtics, que aparecía como el verdadero monstruo de conferencia, terminó desperdiciando una ventaja de 3-1. El contraste se vuelve todavía más evidente cuando del otro lado del cuadro San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder se están destrozando físicamente en una serie que parece una guerra distinta.

Y ahí está quizás la mayor ventaja silenciosa de New York. Mientras el Oeste consume energía, piernas y rotaciones, los Knicks están llegando frescos, profundos y confiados. El equipo de Tom Thibodeau, históricamente asociado al desgaste extremo, hoy parece exactamente lo contrario en manos de Mike Brown: sólido, equilibrado y dueño absoluto de los cierres de partido. OG Anunoby está sano y jugando como el defensor perfecto para playoffs, Bridges recuperó agresividad, Towns encontró regularidad física y Brunson controla los ritmos como una superestrella total. La sensación actual es que New York no solamente gana: asfixia.

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