Mundial U19 Femenino

Lo que dejó el Mundial U19 Femenino para Argentina

09:59 27/07/2015 | Argentina cerró su participación en el Mundial de Rusia en el 15° puesto. Marca negativa de 1-6, pero con algunos detalles importantes para destacar.

Con el cierre de un nuevo Mundial U19 Femenino que tuvo como gran campeón a Estados Unidos, en los próximos días se vivirán jornadas de análisis, reflexiones y balances después de una nueva cita internacional. Sacando el fantástico dominio que viene teniendo el equipo norteamericano en estos certámenes (así como en las demás ramas), el 15° puesto obtenido por Argentina viene acompañado de algunos puntos que siempre son buenos para subrayar.

 

El récord que tuvo Argentina en el Mundial no fue bueno y prácticamente condena (1-6), porque se perdieron algunos partidos que en la previa aparecieron un poco más accesibles pero que no terminaron con sonrisas para las chicas. De entre ese reducido grupo de equipos factibles a priori, el conjunto dirigido por Hernán Amaya solo ganó el partido frente a Egipto para definir el 15° lugar. Aunque para hacer un balance medianamente más profundo hay que comenzar desde el arranque.

 

En el inicio del torneo la caída frente a Holanda dejó una sensación extraña. La historia comenzó complicada, con un certero 20-8 en contra y obligando a remar contra la corriente. Tras ese mal inicio hubo un planteo sólido, el trabajo de la defensa fue clave (como durante todo el torneo) pero la remontada no se terminó por concretar a pesar de que en su momento el equipo empujó y logró empatar (47-47). A pesar de nivelar y buscar el vuelco, lamentablemente Argentina se quedó con las manos vacías y las europeas se lo llevaron por 79-65, estirando la diferencia de puntos en el ocaso del juego.

 

El segundo obstáculo a superar fue Rusia, otra vez con resultado adverso pero frente a un equipo de grandísimo nivel. Contra las de Dmitry Donskov, candidatazas que luego terminaron por confirmar su gran performance, fue casi imposible y la caída fue por un abismal 73-38.

 

Pero si hay algo que marcó un poco el rumbo y la (no) suerte de Argentina en el Mundial fue el cierre de la fase de grupos. China Taipei venía de dos derrotas previas (80-74 ante Holanda y 89-43 ante Rusia) y en los papeles era el partido más accesible de la zona. Claro que después había que jugarlo y el seleccionado albiceleste mostró una pobre cara. A las chicas les faltó puntería, estuvieron por debajo del rendimiento esperado pero incluso con ese déficit llegaron a un final apretado. Otra vez la fortuna fue esquiva, Argentina perdió 60-56, cerró su grupo sin ganar y en el cruce de Octavos de Final quedó emparejada con la potencia de Estados Unidos.

 

Estados Unidos era el rival menos deseado a cruzarse en Octavos, pero como Argentina finalizó 4° del A los caminos llevaron a toparse contra el 1° del B. ¿Hubiese sido otra la suerte si se salía de la primera ronda ganando al menos un partido? En los papeles sí, porque de ser 3° se habría jugado ante China y de ser 2° el rival habría sido España. Tanto las asiáticas como las europeas no daban garantías de que Argentina tenga mejor destino, pero en este caso cualquier rival era más saludable que Estados Unidos.

 

Las norteamericanas fueron demoledoras y en un partido sin equivalentes las chicas cayeron 89-39, quedando condenadas a aspirar por un 9° puesto como mucho. Aunque quizá no venga al caso, del grupo de Argentina en primera fase solo clasificó un obvio como Rusia (dominante de principio a fin) mientras que China Taipei (perdió con China) y Holanda (cayó ante España) corrieron con la suerte de Argentina y también debieron jugar por el 9° lugar.

 

Serbia trastabilló contra Canadá y se posicionó como el nuevo rival de Argentina, cuadro quizás un poco más duro por su talla. El seleccionado nacional planteó un buen juego, tuvo chances y llevó a su rival a un goleo bajo pero otra vez contó con lagunas en ataques (por momentos prolongadas) y empezó a ceder camino en el complemento. El partido no se quebró nunca, pero Argentina supo mantenerlo a tiro en los primeros veinte minutos y luego se fue pinchando a pesar de un final cerrado. Con esta nueva caída, ahora por 66-59, Argentina sumó su quinto revés y pasó a jugar por un 13° puesto.

 

El día sábado llegó la sexta derrota, ahora frente a Corea del Sur y en un nuevo partido con baches. La falta de gol fue algo que se vio en todo el torneo, pero tampoco es tan llamativo si reconocemos que la clave de los equipos nacionales (históricamente) se enfoca en la defensa. A pesar de controlar bastante los ataques asiáticos, el segundo periodo condenó bastante (solo anotó 7 puntos) y eso llevó a que las pibas vuelvan a remar desde atrás. El final por 63-57 hundió un poco más el presente nacional.

 

Ante Egipto la suerte se revirtió y llegó la primera alegría. Aunque se pueda decir que lamentablemente fue un poco tarde ese cambio y frente a un rival inferior, las chicas tuvieron mejores facetas desde el ataque (no en cantidad de puntos pero sí en efectividad) y al menos se despidieron con un triunfo por 50-43.

 

Independientemente de que este nuevo formato del Mundial da más chances porque ahora todos los equipos tienen sus chances en Octavos de Final (antes los últimos de cada zona inmediatamente pasaban a jugar del 13° al 16° lugar), Argentina tuvo, si se quiere llamar, algunos momentos de quiebre que la llevaron a los escalones inferiores. Las lamentadas caídas ante Holanda, Taipei y hasta Serbia en finales cerrados (no hay que olvidar Corea aunque ya pasase a jugar por los últimos lugares) terminaron decretando esa suerte con más tropezones que alegrías.

 

Está claro que hubo deudas como en la faceta ofensiva, no por el lado de conseguir más caudal de puntos en cuanto a una estadística que a veces es mentirosa sino desde el enfoque de la constancia goleadora. Los baches que hubo por momentos bajaron un poco esas expectativas, aunque si hay algo que también se debe subrayar como bueno es la defensa, y esa costumbre que suele tener Argentina de platear partidos con finales cerrados casi siempre. En esto último, de hecho solo hubo diferencias importantes de nivel contra equipos como Rusia y Estados (plata y oro, respectivamente).

 

Desde lo individual es complicado sacar una conclusión concreta, porque si bien Victoria Llorente confirmó una vez más que a nivel personal es una de las más grandes promesas también se debe tener en cuenta el contexto en el que realizó sus fantásticos números. Futuro y talento tiene de sobra, eso es imposible de negarlo y lo volvió a demostrar con mucha potencia (16.6 puntos y 13.9 rebotes de media). Magalí Armesto, Agustina Leiva, Sabrina Rodighero, Julieta Albuerne y otras pibas supieron acompañar por momentos, aunque está claro que lo de Llorente quedó un poco más elevado por sus responsabilidades cumplidas.

 

Así, Argentina cerró un nuevo mundial juvenil abrochando un 15° puesto que no debería generar un fuerte impacto porque la historia reciente en estas citas marca un destino bastante similar. Exceptuando la recordada gesta de Tailandia 2009 (3°), lo hecho ahora por Argentina tampoco ha salido demasiado de ese molde (14° en 2007, 13° en 2011 y 14° en 2013).

 

"Siempre uno trata de trabajar para obtener los mejores resultados posibles, pero esto fue más allá de lo esperado. La verdad es que ya entrar entre los ocho era meritorio. La gira previa fue importantísima, porque nos dio un pantallazo del nivel y nos mostró cómo jugar ante las potencias, cómo cerrar los partidos. Allá venían de 60 partidos internacionales de experiencia, contra 15 o 18 de las nuestras, que encima en su mayoría no fueron contra equipos fuertes. Había una gran diferencia de roce. En esos 6 partidos que jugamos, contra todos estuvimos a la altura, salvo contra Rusia, que nos ganó por 20. Nos dio la pauta de que podíamos jugar", le contó Eduardo Pinto a Básquet Plus hace seis años, luego de colgarse el bronce en el Mundial de Bangkok.

 

Y claramente es una frase que también se podría utilizar en esta presente camada de juveniles porque Argentina no contó con el llamado roce ideal a pesar de la importantísima incursión de la SuperLiga Femenina donde participó. La SuperLiga, que genuinamente deberá perdurar en el tiempo para fortalecer las bases y ver resultados a futuro, le dio a las chicas del U19 un valioso acondicionamiento para trabajar en aspectos puntuales propios (técnicos, tácticos y mentales también), pero lo que quizá faltó en este caso fue una preparación un poco más extensa contra rivales del torneo (solo hubo amistosos previos ante España, Rusia y Estados Unidos).

 

Esto último posiblemente hubiese dado otro panorama en la preparación y más conocimiento sobre el momento los rivales, pero de cualquier forma hablamos de variables que en el plano real pueden funcionar o no. En lo concreto, Argentina estará emprendiendo su regreso a nuestro país en las próximas horas y con una nueva experiencia en el lomo con respecto a este Mundial.

 

 

 

 

 

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