NBA 2019/20

Kawhi Leonard: extraordinario

16:50 01/09/2020 | El alero de Los Angeles Clippers tuvo una serie casi perfecta ante Dallas Mavericks. Un análisis de todo lo que dejó su juego.

Leonard con la bola (Foto: NBA)

Wonder es una película que relata la vida de August Pullman, un chico que nació de milagro, con un problema de deformidad facial, producto de un gen exactamente igual, aportado tanto por su madre como por su padre. Desde pequeño tuvo que recibir múltiples cirugías en su cuerpo y las cicatrices lo acompañaron para siempre.  

 

Su mamá, Isabel, y su papá, Nate, lo criaron en casa, pero un día decidieron que era hora de que se integre a la normalidad y lo enviaron a una escuela pública, en donde empezó quinto grado. El acoso, la incertidumbre, las críticas y los juicios de valor atentaron contra él al llegar. Sin embargo, poco a poco Auggie logró ser querido y destacado. Era, al fin y al cabo, un niño que solo deseaba ser amado.  

 

En un universo paralelo, esta vez en el mundo real, se encuentra Kawhi Leonard, que también se destaca por su personalidad. No se ríe mucho, no explota sus redes sociales, es callado y le escapa a las luces de una liga en la que todos buscan brillar. Él se dedica a jugar y en la cancha es igual que en la vida, sin preámbulos, directo a la acción y sin mostrar emoción.  

 

Su última muestra se dio ante Dallas Mavericks, en donde promedió 32.8 puntos, 10.2 rebotes, 5.2 asistencias y 2.3 robos en 39.1 minutos. Además, sus porcentajes de lanzamiento fueron de 53.8% en tiros de campo, 29.4% en triples y 85.5% en libres.  

 

No se metió en los embrollos de un equipo diseñado para hacerlo como Clippers y fue el más parejo del conjunto de Doc Rivers en ambos costados de la cancha. Tuvo un 63.9% de True Shooting, un 57.7% de Tiro de Campo Efectivo y un Impacto de Jugador (PIE) de 19.6. Todo eso a un porcentaje de uso alto (30.1%), ya que cosechó por vasto tiempo el balón.  

 

La NBA vive en la línea de tres puntos, pero Kawhi, siempre divergente, no solo castiga desde ese sector, es más, en la serie contra los Mavericks no alcanzó el 30.0% desde la tercera dimensión y de igual manera se las arregló para ser determinante.  

 

Su talento está en su calidad para llegar a su zona de confort: la media distancia. Tras giro, luego del contacto y mediante paradas súbitas, no hubo marca que pudiera detenerlo. Por ejemplo, tuvo unos porcentajes de 45.7% en el Mid-Range, de 70.6% en la pintura (no en la zona restringida) y de 74.1% en la zona restringida, en donde apenas falló en siete de sus 27 ataques.  

 

Pero aguarden. Sus números no terminan ahí y no dejan de asombrar. Durante la serie ante Dallas convirtió 7/8 en volcadas, 3/3 en tiros contra el tablero, 11/17 en Fade-Aways, 11/17 en bandejas y 42/90 en lanzamientos en suspensión.  

 

Los guarismos hablan por sí mismos y Leonard es una especie atípica, al igual que lo fue Auggie. Sus vidas, diferentes, se cruzan en varios sentidos. El primero llegó como un desconocido a la liga y muchos le reprocharon su elección a San Antonio Spurs. El segundo arribó al colegio de la misma forma y sus compañeros al comienzo tuvieron miedo.  

 

Poco a poco, los dos demostraron que lo de afuera es banal y que lo que verdaderamente importa es lo que tenemos dentro. ¿Y si alguna vez todos lograsen entender eso? ¿Cuándo dejará de importar más la apariencia que la esencia?  

 

Auggie y Leonard son diferentes. Auggie y Leonard son extraordinarios.  

 

 

Ignacio Miranda/ [email protected]
En Twitter: @basquetplus
En Twitter: @nachomiranda14

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