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Gutiérrez: "Estoy dolido, pero eso no cambia mi sentimiento por Peñarol"

19:26 18/06/2019 | El exentrenador del equipo marplatense dialogó con Básquet Plus sobre su salida, su proceso de aprendizaje y lo que se viene en su carrera.

Foto: La Liga Contenidos
Leonardo Gutiérrez no continuará como entrenador principal de Peñarol de Mar del Plata, club en el que debutó en el rol y se desempeñó durante las últimas dos temporadas. En este momento de incertidumbre, el jugador más ganador de la historia de la Liga dialogó con Básquet Plus. Habló sobre su salida, el proceso de aprendizaje que está desarrollando como entrenador, lo que quiere para su equipo y también sobre el mediano plazo.
 
- En su momento tenías ganas de seguir en el equipo, pero con otras condiciones. ¿Fue un poco abrupta la situación?
. Sí. Estoy dolido por no haber podido tener una charla previa a la contratación de Gabriel Piccato. Sobre todo porque considero que tengo una amistad con Domingo Robles y creo que nos trndríamos que haber sentado a charlar, tomar un café y analizar la temporada. Capaz que no teníamos que hablar del asunto, se iba a decantar solo que no iba a continuar: primero porque Peñarol necesita un cambio, así como yo también. Esa es la realidad. Pero el dolor está. Me enteré que no continuaba, por más que ya lo sabía o presentía, por las redes sociales ya que no pude tener una charla con él o con alguien del club. Pero como es duro para mí hablar de este tema, entiendo que también debe serlo para él tener que llamarme y explicarme que no voy a continuar. Pero lo tendríamos que haber hecho, primero él como dirigente y después yo, que tengo la confianza suficiente para charlar con él sobre el tema. También quería dejar que se enfriara todo y no presionar una charla antes de tiempo; después fue transcurriendo el tiempo y lamentablemente la charla no se dio. El dolor está por el cariño que le tengo a la institución, a la gente y por la amistad que me une con Domingo. Pero esto no va a cambiar el respeto que tengo con la gente y el cariño hacia el club y hacia Domingo.
 
- De alguna manera, el hecho de haber desligado algunas cosas con Tato Rodríguez (mánager de Peñarol), también debe haber generado una razón más para no charlarlo directamente...
. Sí. Pero yo con Tato no tendría que hablar, porque él no me contrató. Obviamente que si me llama, tendrá la charla correspondiente con él por la amistad y el cariño que le tengo. También por respeto. Pero la charla me la debo con Domingo Robles y de última con algún otro dirigente. Tato tiene que tener su charla con el entrenador que contrató y con los jugadores que fiche. Con Domingo nos debemos una charla amena para hacer un cierre de todo este tiempo, porque son muchas temporadas, tanto como jugador y después como entrenador.
 
- ¿Te habías empezado a reformular tu carrera como entrenador?
. Estoy dispuesto a lo que sea. No pretendo solamente ser entrenador de la Liga Nacional, sino que si sale algún proyecto lindo, de esos que me gusta encarar, se analizará. Como fue el proyecto de Peñarol, de intentar meter a los jóvenes en el armado del equipo, algo que pudo hacer en estos dos años. Obviamente que hay que esperar, las contrataciones se han movido muy poco por el momento. No es por necesidad de trabajo, sino porque quiero seguir aprendiendo y metido dentro del ámbito del básquet, ya sea como entrenador de LNB, de Liga Argentina o de lo que sea. Me gusta trabajar y la profesión de entrenador.
 
- Imagino que la base familiar de Mar del Plata no va a cambiar...
. No, es muy difícil cambiar a la familia por diez meses. Mi hijo tiene 20 años y mi hija es chiquita y tiene sus amigos y amigas en el colegio. Es díficil moverlos a cualquier lado del país por diez meses. Tanto mi señora como mi hijo ya se lo bancaron durante mucho tiempo esto de la mudanza. Es necesario que estén tranquilos y que sigan viviendo acá en Mar del Plata.
 
- Muchos vimos un progreso importante en vos de la primera a la segunda temporada. ¿También notaste ese cambio?
. Sí, me sentí mucho más suelto a la hora de dirigir. Obviamente que he cometido millones de errores, pero de ellos también se aprende. He estado mucho más práctico a la hora de diseñar los entrenamientos y las tácticas del equipo. Me he sentido cómodo a la hora de charlar y de comunicarles cosas a los jugadores.
 
- ¿Te enojaste menos?
. Creo que me enojé un poquito más que la temporada pasada. Pero tuve una buena relación con los jugadores, que es lo que yo pretendo: buen diálogo para poder charlar sobre las cosas que le ocurren al equipo. Eso lo he podido sostener a lo largo de toda la temporada, así que estoy contento. Obviamente que me hubiera gustado que los resultados hayan sido otros para haber podido disfrutar mucho más la temporada, pero también hay que saber sacar aprendizajes de los malos momentos.
 
- ¿Qué fue lo más complejo de todo el proceso? ¿Pasar de jugador a entrenador? ¿De ganador a no ganador? ¿De tirarla a mirar como la tiran otros?
. Al principio fue difícil darme cuenta que pretendía que las cosas que yo hacía como jugador, las hiciera otro de la misma manera que yo. Pretendía que Ale Diez saliera a tirar de tres puntos como lo hacía yo, mientras que Ale necesitaba otra situación de juego para poder tirar de tres puntos. Con el transcurso de la temporada me fui dando cuenta de eso: no pretender que los jugadores hicieran cosas para las que a lo mejor no se sentían cómodos. Al principio fue difícil la comunicación con los jugadores, porque era más fácil hacerlo dentro de la cancha que fuera de la misma. Pero también me fui soltando y lo fui aprendiendo, al tiempo que fui buscando la forma de comunicarles las cosas para que las entiendan. También a analizar y ver dónde los distintos jugadores se sienten más cómodos. Uno de los errores que cometí en esta temporada que pasó fue cambiar a Lucas Arn de posición: cuando venía jugando excelente de 3, lo metí de 4 y lo puse en una situación incómoda que hiza decaer su rendimiento. Vas entendiendo, aprendiendo y enojándote menos con situaciones que vos las ves fáciles desde afuera, pero de adentro son más complejas. Estoy entendiendo un poco más cada día.
 
- No debe haber tipo con más experiencia que vos, pero ahora pasás al otro lado y te das cuenta que hay cosas a las que antes no les dabas pelota...
. Como jugador es mucho más sencillo todo: es ponerte las zapatillas, los cortos y la camiseta, para salir a entrenar o a hacer lo que te pide el entrenador de la mejor manera posible. De entrenador, tenés que estar en todos los detalles posibles que necesite el equipo: elegir bien la táctica, los jugadores, las jugadas para que se sientan cómodos. Si no se sienten cómodos en el lugar que los estás poniendo, buscarle la vuelta para que pueda estarlo. Estudiar al rival y muchos otras cosas más. De jugador es mucho más sencillo
 
- De alguna manera, termina el partido y te vas a dormir. El entrenador lo termina y arranca de vuelta...
. Sí. Cuando jugábamos de visitante, terminábamos, nos poníamos a charlar de lo que venía y a la mañana siguiente ya empezábamos a ver los videos y a analizar la táctica a desarrollar para el próximo partido. Es medio complejo todo eso, pero lindo; a mí me gustó muchísimo. El mundo del entrenador es lindo, complejo pero lindo.
 
- ¿Cómo entrenador es sencillo saber qué cosas tenés que mejorar más rápido que otras?
. Sí. Lo que yo creo que tengo que mejorar para la temporada que viene es no dejar pasar ciertas cosas. Que tu idea sea la idea de los jugadores, eso no se tiene que negociar y ese es el camino que tengo que recorrer. Yo quiero que los equipos que dirija sean más agresivos defensivamente y más ordenados en ataque, es algo que tengo que intentar conseguir: que los jugadores entiendan mi mensaje. Entonces tengo que buscar la forma de llegarle al jugador, tanto a su cabeza como a las cuestiones tácticas que necesita para recorrer el camino que yo quiero. No negociar nada. No ser tan permisivo, sino ser más duro en ese aspecto.
 
- ¿Puede ser un poco el camino Magnanista?
. Sí, puede ser que sea un poco el camino que ha recorrido Rubén a lo largo de su carrera. Quiero tener la posibilidad de agarrar un equipo y que sea agresivo defensivamente, que vaya a buscar toda la cancha, que salga a cortar línea de pase, que se faje, que pueda correr bien el contragolpe y que juegue ordenado en el cinco contra cinco. 
 
Fabián García / [email protected]
En Twitter: @basquetplus
 

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