Informe

Argentina y una primera fase de récord en el Mundial U19

23:01 02/07/2019 | Por primera vez en la historia de sus participaciones, terminó invicta en la primera fase, y venciendo nada menos que a dos equipos europeos.

Foto FIBA

Los Mundiales U19 (antes llamados juveniles), muchas veces generaron ilusión en la Argentina. De hecho, en la primera edición (Brasil 1979), el equipo dirigido por Alberto Trama consiguió la medalla de bronce y, hasta hoy, también su mejor actuación en relación a partidos ganados y perdidos: 6-2. En aquel equipo descollaba la dupla Daniel Aréjula-Marcelo Duffy y tenía nombres que luego llegaron lejos, como Esteban Camisassa y Jorge Faggiano. Entre otros resultados excelentes, vencieron a la Unión Soviética (que tenía a Kurtinaitis), a Yugoslavia (donde estaba el hoy todopoderoso entrenador, Zeljko Obradovic) y a Italia (Walter Magnifico, Antonello Riva). 

En 1983, segunda edición, si bien Argentina terminó séptimo, hubo dos hechos históricos. La actuación de Pichi Campana (con 3 partidos memorables: 48 puntos ante Canadá en el debut, 52 ante Dominicana y 39 ante la Unión Soviética), considerado uno de los mejores jugadores del torneo, y justamente el triunfo ante la URSS donde jugaban 3 nenes que algo harían en su carrera: Arvidas Sabonis, Valeri Tikhonenko y Sarunas Marciulionis. 

En 1987 no participó, por única vez, y en Edmonton 1991 conseguiría otra vez la medalla de bronce, con un inolvidable triunfo en el partido por el tercer puesto, con triunfo 74-71 ante Una Yugoslavia que tenía a Dejan Bodiroga, Zeljko Rebraca y Dragan Tarlac, entre otros cracks. 

En 1995, con parte de la Generación Dorada (Scola, Fernández, Pepe Sánchez, Victoriano, Gutiérrez, Palladino y el fallecido Gaby Riofrío), terminó sexto y en 1999, en Portugal, sin Luis Scola (convocado por Julio Lamas para el Preolímpico de Puerto Rico), estuvo a una pelota de jugar la final, cuando los árbitros cobraron una muy dudosa falta de Alba sobre Raúl López a 3 segundos del final, que le permitió a los luego campeones (Gasol, Navarro, Calderón, Felipe Reyes, etc), ganar la semifinal por uno. Argentina terminó cuarta con Matías Chahab, Manuel Carrizo y Martín Leiva como figuras, y Rubén Magnano como entrenador. 

En el 2003 se produjo una de las actuaciones más flojas del U19 argentino (10º), mientras que en el 2007 se volvió a ocupar el 6º puesto con una buena actuación general, derrotando a la España de Víctor Claver en el choque por el 5º al 8º puesto y cayendo luego ante Australia por el 5º. 

Ahí cambió el formato y empezó a jugarse cada dos años. En el 2009, en Nueza Zelanda, otra buena actuación argentina mejoró un puesto y se terminó en el quinto lugar. En aquel plantel se destacaron Chuzito González, Matías Nocedal, Lisandro Rasio (tercer mejor rebotero del torneo) y Juan Fernández. Nico Laprovittola era el tercer base y tuvo irregular participación. El entrenador Tolcachier confiaba más en Fernández y Titi Cortés. 

En 2011 se produjo la última gran actuación de Argentina, volviendo a las semifinales con victorias importantísimas ante equipos del nivel de Rusia y Croacia. Estuvo cerca del bronce, pero perdió ante Rusia 77-72. La rompieron en ese torneo Luciano Massarelli, Marcos Delía, Pato Garino y Franco Giorgetti.

En 2013 fue la peor actuación histórica (12º, a pesar de tener a Deck, Juampi Vaulet y Whelan, entre otros), en 2015 tampoco se pudo levantar cabeza (10º con Fer Zurbriggen, Gramajo, Fjellerup) y en 2017 se levantó algo (8º), pero sin ganarle a ningún equipo importante. Estaban en ese equipo Lema, Corvalán, Lautaro López, Solanas, Santi Vaulet y, dando mucha ventaja de edad, Francisco Cáffaro. 

La selección que hoy venció a Grecia y terminó primera en su grupo, no solo ilusiona por los resultados sino por los nombres, que empiezan a sonar en los oidos de todos. Terminar invicta en la zona de grupos por primera vez en la historia, venciendo a dos europeos, no es un dato menor. Ha mostrado juego, carácter, y cuenta con algunos jugadores con una proyección enorme. Francisco Cáffaro es el más señalado (2.15), pero no el único. Leandro Bolmaro ya tiene roce internacional, Juani Marcos está en un nivel sensacional, Giordano y De la Fuente tienen rodaje en la Liga y el plantel presenta una talla poco común con Chapero, Lugarini y el pibe Juan Fernández, que da dos años de ventaja. 

Los torneos internacionales de menores no hay que ir a jugarlos para conseguir resultados, sino para que de allí salga algún jugador que luego pueda sumarse a la mayor. Si, además, los resultados se dan, bienvenido sea. Por ahora, estos pibes están cumpliendo las dos premisas. ¿Cómo no ilusionarse? 

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