A 40 años de una gran alegría y una gran frustración: Preolímpico de 1980

15:45 25/04/2020 | El 25 de abril de 1980 la Argentina logró la clasificación para los Juegos Olímpicos de Moscú 80 venciendo a Cuba. Después, los militares se unieron al boicot y no se fue a Moscú.

El equipo completo: Carlos González, Jorge Martín, Luis González, Gabriel Milovich, Gustavo Aguirre y Adolfo Perazzo (arriba). José Luis Pagella, Eduardo Cadillac, Carlos Romano, Miguel Cortijo, Mauricio Musso y Carlos Raffaelli (abajo).

Para los más jóvenes, el éxito del básquetbol argentino comenzó en el siglo XXI, con la Generación Dorada y sus innumerables e increíbles éxitos. Es cierto que nunca antes se habían conseguido tantas cosas durante un período de tiempo tan largo, pero no lo es tanto que antes Argentina no hubiera logrado nada. 

De hecho, nuestro país fue el primer campeón mundial en 1950 y protagonista de los Juegos Olímpicos de 1952 en Melbourne, pero la decisión de los militares de declarar profesionales a los mejores de esos años en 1956 provocó un suicidio que tardó décadas en superarse. 

A fines de los 70, la generación que en la Argentina jugaba duelos únicos entre Obras, Ferro y Gimnasia La Plata, alcanzó su mejor nivel colectivo y, si bien no se clasificó para el Mundial de Filipinas en 1978, en los Panamericanos de 1979 tuvo un adelanto de que estaba por buen camino: "Nosotros fuimos a los Panamericanos y lo hicimos muy bien. Jugamos bárbaro. Ya en ese Panamericano estaba Ranko Zeravica, que fue la persona que nos cambió la cabeza. Empezamos a conocer cómo era el juego", dice Chocolate Raffaelli, la figura máxima de esa época.

En ese 1979 también se había ganado el Sudamericano de Bahía Blanca, en lo que fue el retiro de Beto Cabrera de la selección, y se le había ganado un partido increíble a la Unión Soviética en Buenos Aires con un doble de cachetada de José Luis Pagella en el último segundo. Un triunfo imposible en esos tiempos. Después de todo eso, entonces, llegaba el primer Preolímpico de la historia, clasificatorio para los Juegos de Moscú 1980. Hasta ese entonces, el torneo que clasificaba a los JJOO eran los Panamericanos, pero ese año cambió.

En 1980, en abril, se disputaría el Preolímpico en San Juan de Puerto Rico, con 3 plazas en juego. Raffaelli nombraba a Zeravica, nombre clave en esta historia. La CABB estaba presidida por un militar y el entrenador formal era Miguel Ripullone, de La Plata. El Bala, como le decían, no tenía mucho vuelo como entrenador en lo táctico. Era más bien un voluntarista entusiasta que arengaba a los jugadores. La historia del equipo cambió cuando se fichó como "asesor" al yugoslavo Zeravica, una eminencia mundial, de la Yugoslavia todopoderosa de entonces. Zeravica era simple y claro, y luego de la charla técnica de Ripullone, antes de los partidos, era el que verdaderamente planteaba los juegos. 

Argentina viajó a Puerto Rico con muchas expectativas por todo lo ocurrido en 1979, sobre todo por los Panamericanos, porque los rivales en el Preolímpico serían prácticamente los mismos. En una época donde había muchos países duros, contra los que se perdía más de lo que se ganaba, esta vez parecía haber chances, además de 3 plazas, algo que casi nunca ocurría antes (en los Panamericanos de 1975 solo el campeón fue a Montreal 1976). 

Argentina tenía un gran plantel. Dos bases de categoría (Cortijo y Cadillac), el mejor escolta de su historia hasta la GD (Raffaelli), bien segundado por Carlos Romano, Tatote Pagella como alero y varios internos de jerarquía: Jorge Martín, el Gurí Perazzo, Garo Milovich, Gustavo Aguirre y la torre Luis González (2.10). Completaban el equipo el veterano tirador Carlos González y Mauricio Musso, tercer base. 

Aunque el arranque no fue el mejor en cuanto a resultados (93-99 ante el local Puerto Rico, 104-79 a México y 86-89 frente a Canadá), Argentina dejaba en claro que podía jugarle de igual a igual a todos. Puerto Rico y Canadá (con su estrella, Leo Rautins), eran habitualmente muy superiores a Argentina y acá se había demostrado que no era tan así.

De ahí en más vino lo mejor: 97-86 a Uruguay (otro rival que siempre complicaba) y, el 24 de abril de 1980, 118-98 sobre Brasil. Esa noche, en el Roberto Clemente, Chocolate Raffaelli jugó el mejor partido de su carrera con la selección, anotando 36 puntos y masacrando a un Brasil plagado de estrellas, donde ya se destacaban Oscar Schmidt, Marcel, Carioquinha, Marquinhos y Gilson, entre otros. "El festejo fue impresionante. Había bastante gente. Estaba Campaniello, Osvaldo (Orcasitas), Gilabert, Lopecito, Alejandro Fabbri...", recuerda Raffaelli. 

El final fue a toda orquesta, hace hoy 40 años: 86-75 sobre Cuba, otro país al que no se le ganaba fácilmente. Ese resultado terminó siendo decisivo, porque Brasil le ganó a Puerto Rico en la última jornada y Argentina terminó tercero en el campeonato, debajo de Puerto Rico (5-1) y Canadá (5-1), con 4 partidos ganados y 2 perdidos, justamente contra los dos primeros. Empató el puesto con Brasil, pero la victoria del 24 de abril resultó determinante. 

Al volver, poco tiempo después, ocurrió lo que para muchos era previsible. Estados Unidos, antes del Preolímpico, ya había avisado que haría boicot a los Juegos y no iría. Argentina, bajo el gobierno de Jorge Videla, y pese a sus lazos comerciales con la URSS, decidió plegarse, dejándole su clasificación en el básquet, tan largamente esperada (no se iba a los Juegos desde 1952), a los brasileños que, pese a ser también gobernados por militares, no se sumaron al boicot.

Recuerda Carlos Romano: "Nosotros antes de ir sabíamos que Estados Unidos haría boicot, lo que en parte era bueno porque daba una plaza más, pero recuerdo muy claro que Osvaldo Orcasitas nos había dicho que Argentina se iba a plegar. Nosotros, de alguna manera, no lo queríamos ver o aceptar, pero la realidad es que antes de volvernos ya sabíamos que no íbamos a poder ir a Moscú". 

Argentina se perdió entonces que una camada magnífica de jugadores tuviera su gran oportunidad, y hubo que esperar 16 años más para que el país retornara a unos Juegos Olímpicos. Fue en Atlanta 1996, tras conseguir la clasificación en el Preolímpico de Neuquén, en 1995, nuevamente ganándole a Brasil el partido decisivo. A 40 años de la alegría y la tristeza, recordamos una de las mayores frustraciones de la historia del básquetbol argentino.

Fabián García / [email protected]
En Twitter: @basquetplus

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