Leyenda

33 años sin Petrovic: el día que Maradona visitó su tumba

11:43 07/06/2026 | Un año luego de la muerte del genio croata, Diego Armando Maradona aprovechó una gira con la Selección Argentina para rendirle homenaje en Zagreb.

La camiseta del 10 sobre la imagen del legendario 4

El 4 de junio de 1994, mientras la Selección Argentina ultimaba detalles para el Mundial de Estados Unidos, Diego Maradona protagonizó un gesto que trascendió al fútbol. En la previa del amistoso frente a Croacia en Zagreb, el capitán argentino visitó la tumba de Drazen Petrovic, fallecido apenas un año antes en un accidente automovilístico que conmocionó al deporte mundial. Lo hizo acompañado por Davor Suker, su compañero en el Sevilla y una de las máximas figuras del seleccionado croata.

Años después, cuando surgieron versiones sobre un supuesto acuerdo para empatar aquel amistoso, fue el propio Suker quien recordó cuál había sido el verdadero pacto entre ambos. “Lo único que acordamos con Maradona fue ir a visitar la tumba de Drazen Petrovic”, afirmó el exdelantero croata, descartando cualquier otra historia alrededor de aquel encuentro. La

La visita tuvo una fuerte carga emocional. En el cementerio los recibió Biserka Petrovic, madre de Drazen, y Maradona le entregó una camiseta número 10 de la Selección Argentina. La imagen quedó inmortalizada: Diego junto a la familia de quien había sido uno de los basquetbolistas más brillantes de su generación. Petrovic había muerto el 7 de junio de 1993, cuando apenas tenía 28 años y se encontraba en el mejor momento de su carrera tras consolidarse en la NBA con los Nets.

La escena refleja también la admiración que Maradona sentía por figuras de otros deportes. Drazen era mucho más que un ídolo croata: había revolucionado el básquet europeo, conquistado títulos con el Real Madrid Baloncesto y abierto camino para una generación de jugadores europeos en la NBA. Treinta y tres años después de su fallecimiento, aquella visita de Diego sigue siendo uno de los homenajes más recordados a la memoria del genio de Sibenik, un encuentro simbólico entre dos leyendas que marcaron una época.

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