Reflexiones a una semana de la Ventana FIBA de Argentina
15:56 09/03/2026 | La Selección tuvo dos caras (y protagonistas) bien marcados: oscuro ante Uruguay y soleado ante Panamá. Igual, creemos que hay una energía alrededor evitable. Lo analizamos.
El 1 de marzo del año 2000, Boston Celtics perdía ante Toronto de local 94-96, siendo la tercera derrota en fila y la 9º en 11 partidos. Su récord era entonces 23-34 y solo un milagro, que no sucedió, podía meterlos en playoffs. El estadio abucheó al equipo ese día, como ya lo venía haciendo desde antes. El entrenador era Rick Pitino, que en la conferencia post partido dejó una frase que quedó en la historia: "Larry Bird no va a entrar por esa puerta fans. Kevin McHale no va a entrar por esa puerta. Robert Parish no va a entrar por esa puerta. Y si entran, estarán canosos y viejos. Lo que nosotros somos es jóvenes, entusiastas, duros trabajadores. Y vamos a mejorar. La gente no entiende eso. Y cuanto antes la gente de esta ciudad se de cuenta que esos 3 jugadores no van a entrar por esa puerta, será mejor para todos nosotros, porque estos chicos se están dejando el culo en la cancha. Lo único que podemos hacer es trabajar y toda la negatividad que hay en esta ciudad apesta".
Sin buscar decir que la situación es idéntica, al recordar estas declaraciones de Pitino hace 26 años no pudimos menos que relacionar algunos temas con lo que pasa con la Selección Argentina. Y nuestra primera reflexión es que pareciera que muchos, como en aquel entonces fans de Boston, esperan que por una puerta entren Manu Ginóbili, Luis Scola y Chapu Nocioni. Bien, eso no va a pasar. No solo eso, tampoco van a entrar varios otros de ese equipo que hoy vendrían bárbaro.
Segumente hay una población activa seguidora del equipo nacional que es menor a los 40 años. Ese segmento se crió con una Selección Argentina protagonista a nivel mundial, medallista candidata casi siempre y, durante al menos 10 años, en el podio planetario con España y Estados Unidos. No está mal acostumbrarse al éxito, siempre que se tenga la voluntad y análisis para saber que lo que pasaba en esos años no era algo sostenible. No había ningún indicio que marcara que podía serlo. El que compró que el subcampeonato mundial de 2019 era el puente hacia otra era dorada, no quiso ver la realidad. ¿Fue una mentira lo del 2019? No, pero tampoco algo sostenible.
Con la nueva selección, golpeada por las no clasificaciones al Mundial 2023 y a París 2024, pasan muchas cosas encontradas. Primero, innegable: el cambio de presidencia de CAB en 2019 (Borro por Susbielles), ya abrió una situación de desconfianza hacia la dirigencia de la entidad madre, que venía de antes por cruces de Borro con Scola y algunos más y porque la GD jugó definitivamente a favor de Susbielles en la elección. Perdieron ahí.
Un dato curioso es que, con Borro de presidente, pero Hernández todavía como DT y Scola en el equipo, Argentina jugó un flojísimo Juego Olímpico en 2021 y nadie dijo absolutamente nada. Tampoco cuando se perdió ante Venezuela en Obras, ya con Néstor García como nuevo DT. La bisagra fue Dominicana, en marzo del 2023. De ahí, para acá, la energía del público cambió por completo. Y se agrietó más al quedar afuera de París. Los cañones apuntaron entonces a Prigioni, claro, su entrenador. Y menos a los jugadores, aunque la ligaron también.
Lo de Dominicana no tiene justificación, porque se ganaba por 17 a 3 minutos del final del 3º cuarto. Indiscutible horribles 13 minutos finales, de todo el equipo y de Prigioni también. Pero después empiezan los análisis a nuestro juicio bastante fuera de eje. Argentina era menos (bastante), que el Bahamas que le ganó en Santiago del Estero. Pareciera que la obligación (¿?) era ganarle. ¿Por qué? ¿Por los 15 años de Generación Dorada que nos exigen eso?
Desde ahí, entre errores no forzados, como la elección de distintos entrenadores para diferentes compromisos, más alguna derrota inesperada (Chile), el agua del hincha empezó a hervir. Curioso, Argentina perdió por primera vez en la historia contra Colombia en el ciclo Hernández, pero no con él como DT (estaba en Zaragoza), dirigida por Gabriel Piccato. Febrero del 2021. Nadie se quejó. Contra Chile volaron por los aires. Mismo torneo (ventana para Americup), misma situación. Pero con el disgusto Dominicana/Bahamas en el medio.
Pongámonos ahora en la situación actual. Partido ante Uruguay, de local. Sin Campazzo, Deck, Lapro, Bolmaro, Luca Vildoza, Fran Cáffaro, Juan Fernández, Juampi Vaulet, Taya Gallizzi, Lee Aaliya. Nueve jugadores menos. Diez contando a Taya, que había sido convocado de urgencia justamente por las múltiples lesiones de pivotes. Creemos que, más allá de enojos, los hinchas entienden que a Argentina hace rato no le sobra nada. ¿Como para disimular sin consecuencias nueve ausentes, varios de enorme peso? ¿Quiénes creemos que somos?
Puntualmente partido contra Uruguay. ¿Era menos ese Uruguay que esa Argentina como para creer que había que ganarle obligadamente? Pensamos que no. Que Uruguay es un par, al que solo le faltó Parodi, y que vienen de un trabajo en conjunto más estable que esa Argentina, que tenía 3 debutantes con Prigioni: Saiz, Cáffaro y Lema. ¿Creemos que Prigioni dirigió bárbaro? No, entendemos que se comió a Cáffaro que, por cómo estaba el juego, hubiese podido agegar una amenaza ofensiva en la pintura que no tuvo ni con Saiz ni con Bressan. ¿Hubiese cambiado el partido? Un poco, puede ser. No lo sabemos. De ahí a pensar que lo de Cáffaro fue la clave para perder, estamos lejos. ¿Es Prigioni el poblema? Quizá para algunos sí, pero a esos les decimos. Sin Prigioni y con otro, nuestra realidad no va a cambiar demasiado.
Otro debate permanente. Argentina solo juega a tirar triples. No, pero la realidad es que el equipo ante Uruguay no tenía muchas alternativas para anotar. Si no podía correr para sumar en transición, en 5x5 iba a ser siempre cuesta arriba. Por no tener jugadores de poste bajo (¡no tenemos!), por no tener interiores que amenacen. En 5x5 entonces el punto era meterla de 3, pero con mucho movimiento del balón. No estuvieron lúcidos los generadores de juego ese día. Mucho tiempo la pelota en la mano. Igual, los tiros cómodos de tres no entraron. Argentina jugó mal. Clarísimo. Podía pasar.
Somos esto. Los que se hayan quedado con los viejos logros y recuerdos, les tenemos una mala noticia. Por la puerta no van a entrar Ginóbili, ni Scola ni Nocioni ni Oberto. Esto es lo que tenemos. Y cuando faltan piezas, el sufrimiento es mayor. Nosotros no dudamos del compromiso de estos pibes por intentar jugar mejor. Con sus limitaciones, obvio. Pero la mala energía desde afuera es inaceptable. Y eso también tiene consecuencias.
Fabián García / [email protected]
En X: @basquetplus
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