Argentina

José Vildoza: en un vuelo que no para tomar altura

10:50 02/09/2025 | El nombre del momento, en el básquet argentino, es el mismo hace meses y con méritos; desde las finales nacionales a la sorpresa con la Selección, el cordobés no frena.

Pepe Vildoza y un viaje extraordinario (FIBA)

En pocos meses, José Vildoza pasó de ser el gran referente de Boca en la Liga Nacional a consolidarse como una pieza clave en la Selección argentina y, finalmente, concretar su regreso a Europa. El base cordobés de 29 años, MVP de las últimas dos finales de la LNB, eligió dejar atrás la oferta de continuidad xeneize para firmar con Básquet Girona, de la prestigiosa ACB. La decisión no solo lo proyecta nuevamente al básquet internacional, sino que llega en el momento justo: maduro, con liderazgo probado y una versión de juego que se encuentra en su punto más alto.

La Americup disputada en Nicaragua fue la confirmación de su salto. Con Argentina sin grandes figuras y enfocada en foguear a un grupo joven, Vildoza asumió un rol central: titular, máximo anotador del equipo con 14.8 puntos por partido y un 46.7% de efectividad en triples. Fue determinante en los triunfos sobre Puerto Rico y Canadá, dos selecciones que llegaban con jerarquía, y mostró una capacidad de conducción ofensiva que lo coloca como referencia natural del ciclo de Pablo Prigioni. Aunque la final se escapó ante Brasil (55-47), el balance dejó claro que el cordobés ya es parte del núcleo duro del seleccionado.

El peso de su temporada en Boca refuerza este presente. Promedió 13.9 puntos, 3.8 asistencias y 4.7 rebotes en la fase regular, y cuando más lo necesitaban, en las finales, se agigantó: 17.4 puntos y 5.2 asistencias de promedio para llevar al club a un histórico bicampeonato y adueñarse de dos MVP consecutivos. Ese recorrido, sumado a la experiencia internacional previa, lo prepara para el desafío en Girona, donde llevará la 10 a la espalda, donde compartirá equipo con otros argentinos y buscará abrirse camino en la liga más competitiva de Europa. Vildoza no detiene su vuelo, y cada paso confirma que su techo está más lejos de lo que parecía.

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