El Gurí Perazzo y su función extra: administrador y jugador en Peñarol en 1987
15:00 24/11/2025 | Seguimos con estas fantásticas historias del ascenso a días de la salida de nuestro libro en conmemoración de los 40 años del torneo. Gran anécdota con un histórico como el Gurí.
Ya contamos una historia genial de Peñarol de Mar del Plata en 1987, el año en el que logró su ascenso a la Liga A para convertirse en uno de los clubes más grandes de la Argentina. La de Eddie Pope. Ahora tenemos otra, que también estará en el libro 40 años de pasión, historia del ascenso en la Liga Nacional, que Básquet Plus sacará a la venta en un par de semanas, aunque ya se puede comprar en preventa enviando un correo a [email protected].
Corría la primera etapa del torneo. Liga B en ese entonces. Peñarol volvió a dominar su zona, aunque en un recorrido lleno de obstáculos y problemas, que no tuvieron que ver ni con Pope ni con lo deportivo. La cuestión fue que el milrayita entró rápido en problemas de pagos a sus jugadores, que tenían a un peso pesado como Adolfo Perazzo para enfrentar a los dirigentes.
Resumiendo, la cuestión fue de lo más insólita de la historia de la Liga. Ante la posibilidad de parar (llegaron a estar a un centímetro de no presentarse ante Vélez el 16 de agosto de locales, pero no quisieron defraudar a la gente), los propios jugadores fueron a buscar a apoyo de empresarios y armaron una nueva Comisión paralela, que quedó como la única cuando la que estaba, ante estos hechos, decidió renunciar casi en su totalidad.
Entonces, Perazzo era el que manejaba el dinero que entraba, las recaudaciones y demás, y lo iba repartiendo entre todos los jugadores. Solo perdieron un mes de lo que habían arreglado, pero de esta manera se manejaron hasta el final del torneo. A todo esto, había llegado como extranjero James Bradley, ex Estudiantes de Concordia, al que apodaron Merthiolate, porque en la situación que estaban, no les importaba que extranjero viniera. Cualquiera servía.
Y ese era el slogan del remedio en las publicidades de aquellos años, cuando un guerrero romano era lastimado con una flecha y le ofrecían distintas variantes del líquido naranja: “¡Dame cualquiera!”, gritaba. Con Bradley y Claybion como extranjeros y el grupo unido tras la crisis, solo perdieron en Neuquén y en Necochea. Después ganaron los otros 8 partidos y, al final del torneo, ascendieron al terminar segundos en el Hexagonal Final, detrás de Provincial de Rosario.
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