WNBA

La WNBA deja sobre la mesa un aumento salarial del... ¡400%!

10:04 19/08/2025 | La liga femenina de la NBA, lleva tiempo reclamando por una mejora en ganancias para sus jugadoras y pese a una enorme propuesta sigue sin haber acuerdo.

Paguen a las jugadoras, el reclamo candente en la WNBA (Getty)

El conflicto entre la WNBA y su sindicato de jugadoras sumó un capítulo inesperado cuando se conoció que la propuesta de la liga, que incluía un aumento del 400% en el salario mínimo y un tope de hasta un millón de dólares, fue rechazada. Para muchos resultó sorprendente que se desestimara el mayor salto económico en la historia del básquet femenino, pero el trasfondo de la discusión revela que la disputa va mucho más allá de cifras llamativas.

Las jugadoras sostienen que el problema central no es únicamente cuánto ganan, sino cómo se reparte el dinero generado por la competición. Hoy reciben apenas un 9,3% de los ingresos, el porcentaje más bajo en el deporte profesional estadounidense, mientras que en la NBA los jugadores acceden a casi la mitad de los recursos. Esa desigualdad estructural, sumada a la falta de transparencia en las cuentas de la liga, alimenta la postura de que aceptar una suba sin cambios de fondo solo maquilla un problema mayor.

La tensión se intensifica porque la WNBA nunca logró ser rentable en sus 29 años de existencia. Incluso con un crecimiento sostenido en audiencia, patrocinadores y figuras que arrastran multitudes como Caitlin Clark o Angel Reese, las pérdidas se ampliaron en los últimos años, pasando de 10 a casi 50 millones de dólares anuales. Para las jugadoras, el argumento de que “la liga pierde dinero” no puede seguir justificando salarios bajos cuando al mismo tiempo se proyecta una expansión a nuevas ciudades como Detroit, Filadelfia o Cleveland.

El sindicato busca que la próxima negociación colectiva, que vence a fines de 2025, contemple cambios integrales: una mayor participación en los ingresos, mejores condiciones de viaje, beneficios de maternidad y planteles más amplios. La negativa al aumento salarial, lejos de ser un gesto caprichoso, responde a la intención de forzar un rediseño del modelo económico de la WNBA. Lo que está en juego no es solo cuánto ganan las jugadoras, sino qué lugar ocupan en una liga que crece en impacto mediático pero todavía no reconoce de manera justa a quienes la sostienen en la cancha.

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