Se vienen nuevas reglas en la NCAA: ¿a favor o en contra de la NBA?
10:05 28/04/2026 | La principal fuente de talentos para el básquet de élite está buscando un cambio en su reglamento que podría modificar el tiempo de sus jugadores en el sistema.
La NCAA dio un paso decisivo hacia una transformación estructural de su sistema competitivo al impulsar un modelo de elegibilidad basado en la edad. La propuesta, aún en desarrollo, permitiría a los atletas competir durante cinco años completos sin las restricciones actuales de temporadas, eliminando en la práctica la figura del “redshirt”. El reloj comenzaría a correr desde el ciclo académico posterior a cumplir 19 años o graduarse del secundario, lo que ocurra primero, en un intento por simplificar un marco que se volvió cada vez más complejo.
El cambio apunta directamente a ordenar un ecosistema alterado por factores como el NIL (Name, Image and Likeness), el transfer portal y la creciente profesionalización del deporte universitario. “Ha llegado el momento de reformar las normas sobre el período de elegibilidad para brindar estándares claros y consistentes”, explicó Tim Sands, uno de los impulsores de la iniciativa. La idea central es reemplazar un sistema lleno de excepciones por uno más lineal, donde el atleta pueda competir sin tener que “administrar” sus años deportivos.
En términos prácticos, la reforma no será retroactiva: quienes hayan competido en la temporada 2025-26 seguirán bajo el formato actual de cuatro años en una ventana de cinco. Sin embargo, el nuevo modelo contempla además una extensión académica significativa, obligando a las universidades a cubrir estudios hasta por diez años si el jugador no completa su carrera. Este punto refuerza el componente educativo en medio de un contexto donde el dinero —especialmente el del NIL— redefine prioridades.
Y ahí es donde aparece el impacto directo sobre la NBA. El dato es contundente: apenas 71 jugadores se anotaron al Draft 2026, el número más bajo desde 2003, muy lejos del pico de 363 inscriptos en 2021. El crecimiento económico del básquet universitario, con ingresos NIL que en muchos casos superan los contratos rookie, está modificando la lógica de salida temprana. Permanecer más tiempo en la NCAA ya no es solo una opción formativa, sino también una decisión financiera competitiva.
Este nuevo escenario plantea un dilema para la NBA: si bien podría recibir jugadores más maduros y desarrollados, también corre el riesgo de reducir el caudal de talento joven disponible en el corto plazo. A su vez, el Draft empieza a internacionalizarse aún más, con 10 europeos inscriptos —incluyendo a Sergio de Larrea y Luigi Suigo— y proyectos como el mexicano Karim López desde Australia proyectándose alto. La reforma de la NCAA, entonces, no solo redefine su propio sistema: también amenaza con alterar, otra vez, el equilibrio de los proyectos rumbo a la élite.
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