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NCAA

Stéfano Alesso, el gigante argentino que pasó de Salta a la NCAA

18:51 10/04/2024 | El pivote de 2.15 de altura y 20 años jugará en la Universidad de Stetson después de un corto pero intenso recorrido y sueña con un llamado de la Selección Argentina. Charlamos con él para conocer su historia.

Alesso, el nuevo argentino que jugará la NCAA (Stetson)

Durante el 2023, en poco tiempo el nombre de Stéfano Alesso saltó al conocimiento del básquet argentino por varias razones. Primero fue su altura y lo destacada que fue su tarea en torneos en Italia, pero también luego de haber sido convocado para la selección azzurra. Ahora, desde Bridgeport, Estados Unidos, y a la espera de comenzar su historia en la NCAA, este interno de 2.15 de altura sueña con ponerse la albiceleste.

“Nací en La Paz, Bolivia, pero prácticamente viví toda la vida en Salta. Por eso digo que soy salteño, me siento más identificado con Salta que con La Paz. Hace cuatro años me llaman para la selección mayor boliviana, pero no es el objetivo. Mi mamá y su familia son de ahí y es el único vínculo que me queda” contó en charla con Básquet Plus.

Hijo de jugador, Federico, parte de la selección de Vecchio que jugó el Sudamericano de 1994 para jugadores de menos de 1.95 de altura, su conexión con la naranja le llegó de más grande: “Arranqué a jugar en U13, porque mi papá (Federico, exjugador), agarró de entrenador en Salta. Hasta ahí yo jugaba al fútbol, jamás en mi vida había tocado una pelota de básquet, pero me mataba viendo NBA aunque no me llamaba la atención para jugar. Arranqué por mi viejo y me enganché por el grupo lindo que tuvimos y terminamos jugando octavos de final del Argentino de Clubes”.

Desde allí comenzó su travesía fuera de casa, con el llamado desde Oberá a los 14 años. “Al principio teníamos dudas, de un día para el otro me llegó un mensaje de Agustín Ponizi, el entrenador de Oberá que me llevó. Habían cambiado de presidente y querían traer a un solo chico de afuera para probar y reclutar. Me pidieron un par de videos, hablé con los dirigentes y a la semana me fui. Sabía que si quería hacer algo en el básquet me tenía que ir si o si de Salta. El primer año me costó muchísimo porque era un chico de 14 años que vivía con chicos de 18 para arriba, entonces los horarios eran distintos y estaba prácticamente solo. Ya desde el segundo reclutaron un chico de Oberá y de ahí fue más llevadero. Oberá me dio la oportunidad cuando no era nada y era un chico alto nomás. Me enseñaron mucho, aprendí de muchos entrenadores, pude debutar en Liga Argentina, estuve en el banco de Liga Nacional”.

A esa edad ya medía 1.90 y había tenido su primera experiencia en la preselección de Argentina U15 con la camada 2003. Pero la salida de la pandemia lo encontró con otro cambio enorme: “Yo era alto pero no era coordinado, no tenía buen tiro, no era rápido. Empecé a crecer entre el primer y segundo año en Oberá. Entré a la pandemia con 2.06 y salí con 2.11 después de un poco más de un año y ahí tuve una buena temporada en la Liga de Desarrollo. También durante el covid pude sumar algunos kilos, que era algo que me costaba mucho”.

Después de Oberá, comenzó su paso por el plano internacional. “Todo pasó medio rápido. Yo estaba jugando en Oberá y cuando terminé que me tuve que ir a Salta fue complicado porque no sabía a dónde iba a ir, si iba a poder seguir jugando, si bajar de categoría, y justo surgió un amigo boliviano que me llamó para jugar la Libobásquet para pasar el tiempo. Eran dos meses de competencia y era una forma de pasar el tiempo, entonces acepté y me fui para allá, jugué en dos equipos diferentes. Estando ahí me llamó mi agente con una propuesta de Italia, que me podían dar una mano con el pasaporte, entonces me terminé yendo directamente a Italia”.

La llegada de Alesso a Italia no pasó desapercibida y al poco tiempo se ganó un lugar destacado: “Llegué a Italia una vez más como nadie, era empezar de cero. En Oberá no tuve un perfil de jugador tan importante más que de rebotero, de poner cortinas y anotar cerca del aro. En Italia el entrenador desde la primera práctica me dio la libertad de hacer lo que me salga y ahí agarré bastante confianza con el tiro. Sabía que podía tirar, no era un tirador, pero era un recurso que podía tener si lo gestionaba. Empecé a tirar bastante de tres, a llevar la pelota, me dieron bastante confianza. Tuve un compañero serbio que me ayudó mucho porque llegué como refuerzo pero hasta ahí, era el suplente. Me gané el lugar y terminamos jugando los dos juntos toda la temporada. Ahí me llamaron de Scafati para ir a jugar el Next Gen, tuve cuatro partidos buenos”.

Con grandes tareas en el torneo de promesas de la Lega, llegó el llamado de Italia: “Después de un partido contra Nápoli me llamaron de la Sub 20 de Italia Vienen hace muchos años juntos y llegué de la nada, no conocía a nadie, había jugado contra algunos de ellos. Fue un poco complicado porque tampoco hablaba muy bien el italiano, pero me sentí bien. Era un poco diferente al juego que quería el entrenador con los pivotes”. A pesar de la buena experiencia, decidió no seguir en la segunda convocatoria ya que aspira a vestir la camiseta de Argentina.

Esta decisión también lo llevó a dejar Italia para recalar en Estados Unidos, aunque a diferencia de muchos que esperan por jugar en el básquet universitario, lo suyo surgió como una oportunidad: “En Italia, al no ir a la selección, si no tenía la formación no podía jugar como italiano. Entonces se me cortaba la posibilidad de jugar como juvenil italiano en la Lega en Scafati. Tuve una propuesta de A2 como extranjero pero era complicado”.

Y de ahí llegó la oportunidad: “Llegué a Orlando a jugar un torneo con un travel team, que juegan en el verano. Me dijeron que ellos me querían, pero que me tenía que pagar el pasaje. Son equipos que se usan para conseguir becas, tuve un muy buen paso y me hablaron varios posgrados. Terminé decidiendo jugar este año jugando gratis, algo que no estaba acostumbrado hacía tiempo por tener contratos desde que estaba en Oberá, era diferente. También tenía que volver a estudiar después de haberme graduado. Fue una decisión complicada pero que salió bien”.

Tanto allí como en Bridgeport, el college donde terminó jugó esta 2023/24, Alesso vivió un básquet muy distinto al que estaba acostumbrado: “Son chicos que pagan para estar en esos equipos para viajar y tratar de conseguir una beca. Entonces es más egoísta porque quieren mostrarse y conseguir la mejor opción posible. Me encontré con un juego mucho más rápido de lo que yo estaba acostumbrado, con menos tiempo para decidir, mucho más tiro apresurado, sin tanto cinco contra cinco, todos saltan, todos corren, todos la tiran. Tenés que estar todo el tiempo en movimiento, no juegan con tantas ayudas como en FIBA, mucho uno contra uno”.

Después de una buena campaña en el secundario, la Universidad de Stetson mostró el mayor interés y el salteño decidió dar el paso a la NCAA: “Hablé con los entrenadores desde hace bastante, son los que más interés mostraron con acciones, llamadas todos los días, viajando a verme en los partidos. Llegué sin tantas expectativas, pero me sentí cómodo, Florida es un lugar muy lindo, el campus es uno de los mejores de la NCAA. Los entrenadores desde el primer momento me hicieron sentir cómodo y fue muy familiar todo. Entre comunicación y negocios internacionales”.

A su vez, contó lo que esperan de él en la cancha: “Ellos quieren que juegue. No tienen un chico alto que pueda tener la pelota en las manos y repartir juego para los perimetrales, entonces quieren que ya empiece a jugar bastante. Obviamente se que físicamente tengo que trabajar, pero no estoy tan lejos como pensé hace un par de meses. Con una buena pretemporada voy a estar a la altura del torneo”.

Stéfano contó que hace un tiempo le expresaron desde la Selección Argentina que lo siguen y ese es un sueño para él: “Siendo argentino uno siempre quiere jugar en la selección. Es un sueño estar en la selección. La esperanza está, rechacé las dos selecciones para esperar por Argentina (Italia y Bolivia)”.

Alejandro Malky / [email protected]
En Twitter: @basquetplus
En Twitter: @alemalky

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