NBA

Insólito triunfo del Jazz: tumbaron a Miami... sin querer

11:18 10/02/2026 | Utah volvió a sentar a Markkanen y Jaren Jackson Jr. en el último cuarto para cuidar su posición en el draft, pero los suplentes se rebelaron a los planes de la organización.

Isaiah Collier, Brice Sensabaugh y Cody Williams, parte del inesperado triunfo de Utah (Getty)

Utah volvió a ejecutar un plan que ya no parece disimular: sus dos figuras interiores, Jaren Jackson Jr. y Lauri Markkanen, juegan hasta bien entrado el tercer cuarto y no regresan para el cierre. Una fórmula que apunta más a la tabla del draft que al marcador. El lunes en Miami, ambos dejaron la cancha tras 25 minutos con 22 y 17 puntos, respectivamente, y con el Jazz arriba. La lógica indicaba que el Heat, con más urgencias competitivas, debía aprovechar el debilitamiento visitante.

Pero el libreto se torció. Los suplentes de Utah sostuvieron —y luego recuperaron— el control del juego hasta firmar un 115-111 que descolocó a todos. Kyle Filipowski aportó 16 puntos y 11 rebotes, el novato Ace Bailey sumó 16 y 8 en 37 minutos, y Brice Sensabaugh clavó el triple que puso al Jazz arriba por dos a 41 segundos del final. El banco hizo lo que el plan no quería: competir mejor que el rival.

Miami tuvo su ventana. Bam Adebayo encontró ritmo y anotó 11 puntos en el tercer cuarto para acercar al Heat, que recién pudo pasar al frente por más de una posesión a 4:05 del cierre, tras un triple de Andrew Wiggins y una volcada en transición. Aun así, Utah no se desarmó. Con ocho segundos por jugar y abajo por dos, el Heat tuvo la bola para empatar o ganar, pero el intento esquinado de Jakucionis no entró.

La escena final dejó una frase que explicó todo. Consultado por la prensa sobre cuán cerca estuvo de devolver a Jackson y Markkanen a la cancha cuando el partido se apretó, el entrenador Will Hardy fue tajante: “No lo estuve”. Utah no oculta su estrategia, pero esta vez el resultado no acompañó la intención. En una noche extraña, el equipo que parecía querer perder terminó mostrando, sin proponérselo, que su segunda unidad también sabe ganar.

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