Ginóbili, Oberto y la tabla secreta de Popovich para ganar el anillo
08:45 24/07/2025 | Ver a dos argentinos campeones de la NBA hoy es algo imposible. Sin embargo, en 2007 Manu y Fabri lo consiguieron, con una estrategia poco conocida del gran Pop.
En una NBA plagada de estrellas y egos, Gregg Popovich encontró la manera de mantener la llama competitiva encendida hasta en los rincones más grises del juego. En plena campaña 2006/07, mientras San Antonio Spurs se encaminaba hacia su cuarto título, el mítico entrenador puso en marcha una curiosa idea para motivar a su plantel: una tabla de posiciones interna para premiar al que más faltas en ataque provocara y al que más rebotes ofensivos consiguiera. Nada de triples imposibles o volcadas espectaculares. Lo que valía, según el Pop, era hacer el trabajo sucio.
Fabricio Oberto, ícono de esos Spurs, lo contó en una entrevista del antiguo Primera Persona de ESPN. “Teníamos una grilla de posiciones que llevaba las faltas en ataque y la cantidad de veces que ibas al rebote ofensivo. Olvidate, yo iba a todos. Quería ganar ese premio todos los meses”, recordó el cordobés entre risas. Pero el incentivo no era solo simbólico: había tarjetas de regalo, cenas y reconocimientos que motivaban al plantel a dar un extra invisible en la planilla, pero invaluable para ganar.
Según el propio Oberto, las discusiones con Ginóbili eran moneda corriente. Ambos competían por sumar méritos en esa estadística “oculta”, en tiempos en que la regla del flopping recién empezaba a tomar forma. “Con Manu siempre estábamos debatiendo cuándo había una falta en ataque”, agregó Fabri, que ese año terminó como segundo máximo rebotero ofensivo del equipo, solo detrás del inalcanzable Tim Duncan. Esa entrega silenciosa fue parte del motor que impulsó a los Spurs a barrer 4-0 a los Cavaliers de un joven LeBron James en las Finales.
Hoy la NBA sigue utilizando ese tipo de incentivos para los jugadores con más entrega, aunque con otro packaging: cadenas de oro o cinturones al estilo lucha libre en otras franquicias. Pero en aquel entonces, era Popovich el pionero de la motivación por fuera del ego. El resultado fue claro: título en 2007 y un paso imborrable de dos argentinos que hoy parecen un sueño imposible de repetir.
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