JJ Redick estalla contra sus Lakers: "Somos un equipo terrible"
12:59 26/12/2025 | La derrota en Navidad ante Houston expuso el peor rostro de Los Ángeles y desató una autocrítica sin filtros del DT, que apuntó a la falta de profesionalismo y esfuerzo.
El golpe sufrido por Los Angeles Lakers en el Día de Navidad fue mucho más que una derrota en el calendario. La caída ante Houston Rockets dejó al descubierto un equipo sin respuestas, frágil en defensa y desconectado desde lo emocional, un combo que encendió todas las alarmas puertas adentro. El contexto era sensible: tras un buen arranque de temporada, el rendimiento había ido en picada y el margen de paciencia se agotó en la noche más expuesta del año.
J.J. Redick no esquivó el impacto ni eligió eufemismos. En conferencia de prensa, el entrenador fue directo y brutal con su diagnóstico: “Somos un equipo de baloncesto terrible y esta noche hemos sido un equipo de baloncesto terrible”. La frase, seca y contundente, marcó el tono de una comparecencia que rápidamente se viralizó por su crudeza y por el mensaje que envió al vestuario.
El foco del técnico estuvo puesto en la actitud y el compromiso. “Veo al equipo y parece que no nos importa lo suficiente en estos momentos. Eso es lo que más te molesta. No nos importa lo suficiente como para hacer lo necesario, no nos importa lo suficiente como para ser profesionales”, disparó Redick, visiblemente frustrado por la falta de respuesta de sus jugadores desde el salto inicial.
Más allá del resultado, el entrenador insistió en que el problema es estructural y se repite cuando el equipo baja sus estándares. “Las dos palabras clave del día fueron esfuerzo y ejecución. Cuando hacemos ambas cosas a un alto nivel, somos un buen equipo. Cuando no, somos un equipo pésimo. Y esta noche fuimos justo eso desde el primer momento”, explicó, dejando claro que la derrota fue consecuencia directa de decisiones internas.
El cierre fue casi una advertencia. Sin dar nombres propios, Redick dejó entrever que habrá consecuencias inmediatas. “Es cuestión de tomar una determinada elección y con demasiada frecuencia hay jugadores que no quieren hacerlo. El entrenamiento va a ser incómodo. La reunión va a ser incómoda. No voy a jugar otros 53 partidos así”, sentenció. En Los Ángeles, el mensaje fue inequívoco: el crédito se terminó y el cambio ya empezó.
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