NBA

Los Clippers que volvieron de las cenizas: cómo revertir un inicio 6-21

10:02 10/03/2026 | En alguna liga del mundo el récord de los angelinos, por allá de diciembre, habría sido un descenso. Pero un Kawhi Leonard sano y un equipo transformado lo dieron vuelta.

Kawhi y una temporada de rejuvenecimiento (Getty)

El 18 de diciembre parecía marcar el final de la historia para Los Angeles Clippers. Una derrota en casa de Oklahoma City Thunder los dejó 6-21, hundidos en el Oeste y con la sensación de que la temporada se escurría demasiado rápido. Venían arrastrando semanas de frustración desde aquel 4 de noviembre, cuando una caída también ante Oklahoma City los había dejado 3-4 y abrió una racha interminable de 125 días con récord negativo. En ese momento, el equipo parecía atrapado en un espiral de lesiones, decisiones difíciles y derrotas.

Tres meses después, la escena es otra. El lunes por la noche, en el Intuit Dome, los Clippers vencieron 126-118 a New York Knicks y completaron una remontada que parecía improbable: 32-32, de nuevo en .500 por primera vez desde el 3 de noviembre. La victoria, sumada a la caída de los Golden State Warriors ante el Utah Jazz, les permitió quedarse con el octavo lugar del Oeste con 18 partidos por jugar. De estar coqueteando con el fondo de la conferencia pasaron a volver a respirar en la pelea por el Play-In de la NBA.

El cambio no fue instantáneo, sino una lenta reconstrucción. Desde el 20 de diciembre, solo San Antonio Spurs y Boston Celtics tienen mejor récord que Los Ángeles. Los Clippers ganaron 26 de sus últimos 37 partidos, transformando su identidad en el proceso: la ofensiva pasó del 23° lugar al cuarto mejor ataque de la liga y la defensa escaló hasta la 13ª posición. También corrigieron un problema crítico: el triple rival bajó de 38.9% permitido a 35%, mientras el equipo se volvió uno de los que más castiga atacando el aro, liderando la NBA en frecuencia de tiros libres.

En el centro de esa transformación aparece Kawhi Leonard, el faro silencioso de la remontada. El alero promedia 27.9 puntos, la cifra más alta de su carrera, y suma 42 partidos consecutivos con al menos 20 puntos, la segunda racha activa más larga de la liga detrás de Shai Gilgeous-Alexander. Desde fines de diciembre elevó su producción a 29.5 por juego, quinto mejor registro de la NBA. Pero incluso en medio del festejo, Leonard evitó la autocomplacencia: “Está bueno, pero el trabajo no está hecho. La temporada no terminó”, dijo tras el triunfo ante Nueva York.

El renacimiento también tuvo caras nuevas. Las incorporaciones de Darius Garland y Bennedict Mathurin trajeron energía a un vestuario golpeado por las salidas de James Harden y Ivica Zubac, la lesión que terminó la temporada de Bradley Beal y el abrupto final de la carrera de Chris Paul. Garland ya dejó huella: los Clippers están 4-0 con él en cancha y tienen +55 de diferencial en sus minutos. Aun con nuevas bajas —como la del rookie Yanic Konan Niederhauser— el equipo sigue avanzando. El próximo paso será intentar terminar la obra y ponerse por encima del .500 cuando reciban a los Minnesota Timberwolves, porque después de haber tocado fondo, en Los Ángeles aprendieron que todavía queda mucho camino por recorrer.

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