NBA

El pase que hizo historia: Faried, Jokic y el origen de una dinastía

12:01 09/01/2026 | Una asistencia a campo abierto selló el primer triple-doble de Nikola Jokic en 2017. Ocho años después, Kenneth Faried revive la jugada que anticipó al mejor jugador del mundo.

Kenneth Faried, Nikola Jokic y el primer triple doble de muchos (Getty)

El 3 de febrero de 2017 quedó marcado como el punto de partida de una carrera destinada a romper todos los moldes. Aquella noche, Nikola Jokic firmó el primer triple-doble de su trayectoria NBA con 20 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias ante Milwaukee. Hoy suma 180 en temporada regular, tercero en la historia detrás de Oscar Robertson (por uno) y Russell Westbrook, y cada nuevo registro lo acerca al liderazgo absoluto. Pero el dato curioso está en esa última asistencia: el receptor fue Kenneth Faried, quien culminó la jugada con una volcada en transición.

“Su primer triple-doble. Yo fui la razón por la que lo consiguió”, recordó Faried en diálogo con BasketNews. “Tomó el rebote con una mano, lanzó el pase largo y yo la volqué. Fue hermoso. Estaba orgulloso de ese momento”. Faried y Jokic compartieron vestuario en Denver entre 2015 y 2018, en los años donde el serbio todavía era una promesa silenciosa y no el tricampeón MVP que hoy domina la liga.

Más allá de la anécdota, Faried asegura que el crecimiento de Jokic no fue casualidad. “Sabía que iba a ser especial por el trabajo que hacía, por las cosas que no se ven”, explicó. “Se decía que solo le importaban los caballos, pero no: él ama el juego y trabaja todos los días en los detalles. Ya pasaba muy bien, pero buscaba mejorar todo el tiempo”. Para el ahora jugador de Panathinaikos, el contexto y los mentores adecuados terminaron de potenciar un talento que ya era evidente.

La clave, según Faried, estaba incluso antes de la NBA. “Él ya lo tenía. Fue base antes de crecer”, afirmó. “Tenía el IQ, la lectura del juego, la visión. Cuando dio el estirón, todo eso se mantuvo”. Por eso no duda en su veredicto final, hoy que Jokic amenaza con adueñarse de todos los récords: “Sin discusión, es el mejor jugador del mundo”. Y pensar que todo empezó con un pase largo y una volcada que, sin saberlo, inauguraron una era.

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