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Dallas Mavericks, o cómo hacer todo mal en un año

14:45 23/02/2026 | El equipo texano, sin ser un modelo de gestión perfecto, estuvo durante dos décadas siguiendo una línea bajo la tutela de Mark Cuban. Desde su venta, no paró de pifiarla.

Nico Harrison y Patrick Dumont

Dallas es una de las franquicias tradicionales de la NBA, sin ser de las más antiguas. Llegó en la expansión de principios de los 80 y tocó la cima en la temporada 2010/11 consiguiendo su único título, venciendo en las finales nada menos que a Miami Heat, que estrenaba a su tridente más famoso: LeBron James-Dwyane Wade-Chris Bosh. 

Cuban, fanático del básquet, se cansó de la nueva ola de propietarios que buscaban hacer negocios más que la gloria deportiva y en 2023 le vendió la mayoría de su paquete accionario a las familias Adelson-Dumont, dueños de casinos. Antes, en el 2021, había tomado una decisión que tendría enormes consecuencias años después: fichó como general manager a Nico Harrison, un exjugador que había hecho una exitosa carrera durante 20 años en Nike. 

Ya estando afuera Cuban, Harrison sumó poder. Los Mavericks llegaron a las finales en el 2024, primer año post Cuban y Harrison, suponemos, creyó que se las sabía todas. Y entonces tomó la decisión más insólita en la historia de la NBA. Canjeó a su máxima estrella, Luka Doncic, a Los Angeles Lakers a cambio de Anthony Davis. El mundo NBA no lo podía creer. Una figura joven, súper carismática y amada por la gente, se iba y llegaba un pivote muy bueno, pero con historial de lesiones gigante. 

Eso fue en febrero del 2025. Desde ahí, todas fueron malas, salvo una. Davis se lesionó mil veces, Kyrie Irving se rompió la rodilla y ni siquiera entraron en playoffs en la 2024/25. La buena fue que, sospechas mediante, los Mavs se quedaron con el primer lugar del draft 2025 y se llevaron a Cooper Flagg, el joven más prometedor desde el arribo de Wemby a la NBA. 

Harrison tenía una idea. No quería renovar a Doncic por una tonelada de dinero porque pensaba que con él no irían para arriba, entre otras cosas, por su falta de cuidado físico, y creyó que con Davis, Irving y ¿una elección de draft sospechada de estar arreglada? armaría otro equipo para ser campeón y así retomar el éxito deportivo sin hipotecar a la franquicia. 

Aunque no estemos de acuerdo, si los dueños nuevos aceptaron la movida por Doncic, se esperaba que lo bancara. Pero no fue así. Por las constantes críticas u otros motivos, decidieron echarlo el 11 de noviembre del año pasado. Y cambiaron de rumbo por completo. En febrero mandaron a Anthony Davis a Washington a cambio de varios jugadores de medio pelo, 2 picks de primera ronda (2026 y 2030) y tres de segunda. 

El roster quedó bastante pelado y tiene pocas chances de meterse en playoffs este año. Mientras tanto, ahora el plan pasa por rearmar un equipo alrededor de Flagg (19 años), con los picks de draft y la abultada cifra que tendrán para manejar desde el año que viene, ya sin Davis ni Middleton. Es cierto que puede llegar a salirle bien, pero en el último año tomaron todas las decisiones equivocadas. 

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