Especial

Arcos de Jalón, la desconocida ciudad española que tiene un significado especial para la Liga

17:30 17/02/2026 | Pertenece a la provincia de Soria y está entre Madrid y Zaragoza. En 1983, allí, se produjo un hecho que quedará en la historia de la Liga Nacional.

Arcos de Jalón, en España, y León Najnudel

El 26 de febrero de 1983 es una fecha clave en la historia de la Liga Nacional. Ese día, en la ciudad de Córdoba, se realizó una Asamblea Extraordinaria de la Confederación Argentina en el subsuelo del Hotel Savoy. Era el día D, porque los revolucionarios que querían cambiar la historia del básquetbol argentino debían convencer a los federativos para que se aceptara la Liga Nacional. 

El Chungo Orlando Butta, de Echagüe de Paraná, tuvo la responsabilidad mayor y, ante la ausencie de León Najnudel (estaba en España dirigiendo al CAI Zaragoza), se despachó con un discurso fenomenal que duró 105 minutos y que no dejó resquicio alguno para que alguien objetara la nueva idea. El acta de ese día dice en una parte (extracto del libro 25 años de la Liga Nacional, escrito por Marcelo Nogueira y editado por Básquet Plus: "El delegado por el Chaco, Dr. Pilatti Vergara, dijo que aprueba la exposición del Ingeniero Butta en cuanto a la estructura y sistema de realización del Torneo y lo felicita por su clara y didáctica exposición, anticipando su total apoyo en tanto y en cuanto todo se realice dentro de la CABB, con sus normas legales, estructuras orgánicas, directivos, Federaciones, Comisión Técnica, etc., descartando y rechazando toda tentativa de crear entes o Ligas paralelos como se había planteado en origen, diciendo que nuestro básquet ‘es muy chico para dividirlo’ y que en estas condiciones acepta sea aprobado en General”. 

Cuenta Horacio Seguí en ese mismo libro: "Cuando terminó la Asamblea de Córdoba, nos metimos en un cuartito del hotel con Cejas y el Chungo Butta. Nos abrazamos y empezamos a los gritos, ¡vamos carajo! Y no sé qué más. No lo podíamos creer, la Liga era una realidad”. 

León Najnudel, el gran mentor, no vivió de cuerpo presente ese momento histórico. Estaba en Zaragoza a cargo del Caja Inmaculada (CAI), equipo de la Primera división, en el último torneo antes de la creación de la ACB, lo que los viejos comunicadores españoles llaman la liga del cambio. Casi en forma paralela, en dos países tan alejados, pero cerca en los sentimientos, se producía un movimiento que en poco tiempo mejoraría su básquetbol.

El Zaragoza de Najnudel viajó el sábado 25 de febrero a Canarias, donde el domingo 26 disputó un partido frente al Cafisa Canarias de La Laguna, que ganó 106-92. Najnudel se enteró de la noticia en Arcos de Jalón, un pueblo de la provincia de Soria, a 174 kilómetros de Zaragoza, tras el regreso del partido. Eso fue el lunes 27, un día después de la Asamblea. El CAI viajó de Tenerife a Madrid en avión, bajó en Barajas y luego se trasladó en micro hasta Zaragoza haciendo una parada técnica justamente en un restaurante de Arcos de Jalón. En una carta que Najnudel le manda a Seguí, el 8 de marzo de 1984, le cuenta su alegría por la aprobación de la Liga…

“Querido Negro: otra vez juntos, si es como si te estuviera viendo, cuánto hubiese dado para estar con todos ustedes en Córdoba y gozar lo que han gozado durante estos días. Pero ten la absoluta certeza que mi cuerpo estaba aquí pero mi mente y mi sentimiento habrán volado la noche anterior y se encontraban en la reunión de la CABB. Ese fin de semana mi equipo estaba jugando en Canarias y tenía doble motivo para recordarte: la histórica reunión y el clinic al que habías asistido años atrás. Ya ves que siempre te tengo presente por algún motivo. Era tanta mi ansiedad por conocer el resultado de la exposición del Chungo que, al salir de Canarias, comencé una sucesión de llamadas a mi casa indagando por novedades. Llamé desde el hotel, luego desde el aeropuerto, más tarde cuando llegamos a Madrid y al fin casi llegando a Zaragoza, en un pueblo llamado Arcos de Jalón en la provincia de Soria. Parábamos para comer un bocadillo, volví a insistir y me atiende Nico (N de R: Nicolás, su hijo mayor, de 11 años) y me cuenta que había llegado un telegrama desde Córdoba (N de R: lo había mandado Roberto Germanetto, encargado de comunicarle las  novedades al Ruso). Le pedí que lo abriera con urgencia y que me lo transmitiera. Y al enterarme de la buena nueva me puse a gritar como un loco y nadie de los que estaba a mi lado entendía nada. Cuando les expliqué el motivo de mi euforia no experimentaron nada y me puso muy triste comprobar por enésima vez que yo no tengo nada que hacer aquí, que mi lugar no es este, en el que ni siquiera puedo compartir sentimientos con nadie, ni asombros, ni tristezas, ni alegrías. Y la culpa no es de nadie, simplemente ocurre que yo ya tengo mi propia historia, mi propio “rollo” y solo me importa a mí y a la gente que convivió toda la vida con los mismos problemas. Por un momento pasó por mi mente la idea de que los había defraudado al no haber estado personalmente en tan importante asunto pero luego reaccioné y me di cuenta que lo importante no era mi presencia. Sí lo había sido el haber logrado reclutar bajo la bandera de un ideal a tantos amigos que este juego me brindó en mi vida y que ya deben caminar solos y sin ninguna necesidad de sustentos paternalistas. Y el mundo seguirá andando y las nuevas generaciones podrán tener mejores posibilidades y solo este hecho nos debería gratificar por el trabajo realizado y no esperar más que eso, el placer del deber cumplido, de haber luchado y de haber conseguido objetivos que sin un gran amor o una loca pasión jamás se hubieran logrado. Y ahora el próximo paso inmediato es el de olvidarse de todos los obstáculos, de todos los detractores, de todos aquellos que por su ignorancia, en algunos casos, o por su excesivo afán de protagonismo, en otros, dificultaron este proceso. Hay que tener la suficiente grandeza como para comprender que el básquetbol no es propiedad de nadie, que ninguno inventó la manija y que la nueva perspectiva que se abre es de todos los que conforman el medio y de todos aquellos que se vayan incorporando al juego. Necesitamos que sean muchos y cuantos más acudan será el deporte que tanto nos enloquece…”.

Arcos de Jalón, siempre en nuestro corazón.
 

Fuente: 
Libro 25 años de la Liga Nacional

Compartir